Cómo afrontar los efectos de la desaceleración económica por la pandemia COVID-19

Los organismos económicos internacionales darán a conocer hoy un completo informe sobre los efectos que la pandemia del COVID-19 ha traído sobre la economía mundial y sus pronósticos acerca de lo que puede pasar a mediano y largo plazo. Lo cierto es que ese comportamiento va a caer en forma sustancial en muchos países, mientras que en otros va a ser negativo. Y algo parecido va a pasar con el empleo, que será seriamente afectado. En diálogo con EL DIARIO, Jaime Alberto Valencia Ramos, decano de la Facultad de Estudios Sociales y Empresariales de la Universidad Autónoma de Manizales, reflexionó acerca de las posibles medidas a tomar para estabilizar a mediano plazo la economía del país, cuyo crecimiento para este año estaba proyectado entre el 3.4 y el 3.5%. Y a pesar del incierto panorama actual, Valencia es optimista y afirma que el mundo va a salir adelante, como lo ha hecho en otros tiempos de crisis.

Aunque todavía es difícil medir el impacto de la pandemia ¿qué tanto puede afectar nuestra economía?

En este momento es difícil saber, en términos reales, el impacto para la economía del país de la situación que estamos viviendo. No obstante, en los días de Semana Santa y el fin de semana el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y CEPAL establecieron que todas las economías del mundo van a entrar en un escenario de desaceleración, incluso algunos hablan de recesión económica. Para el caso de Colombia, Fedesarrollo estima que el crecimiento va a estar para el 2020, en el peor de los casos, en el 1%, mientras que organismo internacionales consideran que la economía colombiana puede tener un comportamiento negativo entre el -1.5% y el -2%. Pero aún siendo negativo, este comportamiento es de los escenarios menos negativos en el concierto de América Latina donde hay otros países como Brasil, Argentina, Chile, México y Ecuador que van a crecer mucho menos.

¿Cómo se va a reflejar esto en el empleo?

Ese es un indicador muy preocupante. En el momento no hay datos contundentes que permitan determinar con exactitud cuál es la tasa de desempleo proyectada, pero algunos analistas internacionales consideran que en el caso de Estados Unidos puede llegar al 15 o 16% y que en Colombia alcanzaría el 18 o 20%, que es una tasa muy alta.

¿Cuáles son los sectores más afectados por esta crisis?

Los primeros sectores que se empezaron a afectar, una vez que los países entraron en las cuarentenas o aislamientos sociales, fueron el turístico y asociado a éste los sectores hotelero, transporte, restaurantes, recreación y esparcimiento. En seguida, vienen en cadena otros que se han venido impactando como el comercio minorista y el mayorista y al afectarse éste también se afecta el sector manufacturero, en especial aquellos que producen bienes de consumo duradero y suntuario. Se exceptúan los que producen alimentos, que no ha parado y se ha dinamizado, mientras que el sector de la construcción ha estado muy parado con el aislamiento.

¿Este comportamiento cómo se va a ver reflejado en los indicadores económicos?

Uno puede preveer que para este primer trimestre del año, cuando el Dane haga el reporte del crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) en Colombia vamos a tener por lo menos cinco o seis sectores bastante afectados, con crecimientos muy bajos, incluyendo algunos negativos. Hay otros que todavía están operando, como el de las telecomunicaciones, servicios públicos, bienes de gobierno y financiero, los que de alguna manera mitigarían la situación que estamos atravesando.

¿Cómo afrontar esta desaceleración una vez se levante la cuarentena?

Esta situación hay que mirarla desde varias perspectivas: el aparato productivo frenó en seco, se le puso la palanca de frenos, así que hay que tomar medidas rápidas para que éste no siga anquilosado y tiene que volver a reactivarse. Hay que pensar en acciones para que en medio de las contingencias de salud el aparato productivo vuelve a rotomar la senda de crecimiento. Lo otro es que ese crecimiento debe ser muy rápido, no nos podemos dar el lujo de que los desempleados tengan muchos meses de receso. Hay que tomar medidas de orden macro y micro económico, en el primero en este momento se necesita que aumente el volúmen de crédito, que el Banco de la República aumente la liquidez de la economía bajando las tasas de intereses y que el sistema financiero siga operando para los empresarios puedan acceder a esos recursos a bajas tasas de interés.

¿Y qué hacer en materia fiscal en el sector público?

En materia de política fiscal, el gobierno ya inició unas acciones que van a implicar un mayor nivel de endeudamiento. Ya está activada la línea de crédito con el Fondo Monetario Internacional y eso le va a aumentar la deuda al gobierno, pero ésta medida es necesaria para generar más gasto publico para que mediante éste la economía empiece a reactivarse de la manera más rápida. Ese gasto público hay que hacerlo en tres lógicas: 1. En el corto plazo, el gasto orientado a mitigar los impactos sociales en la población más desfavorecida. 2. Medidas enfocadas a aumentar las inversiones en el sector salud, que ayudan a reducir los riesgos asociados a la pandemia y permiten que se reactive el sector en el mediano plazo. 3. Los gastos para reactivar el aparato productivo, a las pequeñas y medias empresas, mediante el ofrecimiento de créditos, subsidios y garantías. 4. Continuar con las obras de infraestructura pública de graan envergadura para que sea jalonadoras de empleo y de otros sectores.

¿Será necesaria, en estos momentos, una reforma tributaria?

En este año, ya las finanzas públicas están descuadradas: va a haber mayor deuda pública, menor recaudo tributario, aumento del déficit fiscal y mayor presión por el gasto. Frente a eso el gobierno sabe que, en el corto plazo, la única estrategia posible es recurrir al mayor endeudamiento, dado que la economía no está ahora para pagar más impuestos. Y muy seguramente a la priorización de los gastos públicos, cuáles son prioritarios y cuáles se pueden aplazar o incluso congelar. Y cuando la economía se estabilice y logre arrancar en el mediano plazo -fines del 2021 o principios del 2022- ahí el Estado tendrá que pensar en una nueva reforma tributaria que esté centrada en mejorar los recuados y hacerlos más eficientes, pero no en un aumento de tasas impositivas que son demasiado altas.

¿Frente a este panorama, usted es optimista o pesimista?

Esta es una situación inédita en materia económica y social. Pero el mundo ha tenido antes situaciones muy graves de las cuales ha logrado salir: en el siglo XX, en 1930, ocurrió un fenómeno económico llamado “La gran depresión”, el mundo industrializado pasó una época sumamente grave, pero logró salir de ella. Más recientemente, la crisis financiera internacional del 2008 de gran tamaño que afectó e crecimiento económico. En lo personal soy positivo ante esta situación inédita, porque ésta tuvo su origen en una pandemia que paraliza el sistema económico, pero el aparato productivo todavía tiene las condiciones tecnológicas, productivas y la disponibilidad de recursos para salir adelante. Hoy hay muchos sectores que gracias a los avances de la tecnologías siguen vigentes, lo que no pasaba hace 20 años, incluso se están moviendo mucho más que antes de la pandemia gracias a los avances de la tecnología. En ese sentido soy positivo de que vamos a lograr salir, de manera rápida, y que las economías van a lograr otra vez su crecimiento.

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