De la Pereira de ayer parte (II)… ¿Cuántos y por qué tantos?

Durante los últimos años del postrero Siglo XIX y los primeros del Siglo XX, lo que ahora es la pujante Querendona, Trasnochadora y Morena, no era más que un recién conquistado territorio en el que también se inquietaban por saber quiénes y cuántos eran.

En una visita al Archivo Histórico municipal, tarea que debería hacer cada pereirano al menos una vez en la vida, se pueden encontrar sinnúmero de documentos entre los que destacan aquellos que dan fe de las gestas de un solo y acucioso funcionario público, quien a mano escribió uno a uno el nombre de cada persona, su raza, profesión, edad y otros datos para después pasarlos en limpio a una tabla que enumeró hasta el 300, pero que por esas cosas del pasado que nunca se sabrá por qué solo llegó hasta el 199. Para esta investigación fue fundamental la ayuda del responsable del Archivo, el señor Juan Fernando Spinel.

Entre hoja y hoja

Los archivos del secretario único, comisionado y notario Elías Recio, dan cuenta que la primera vez que contaron a los pereiranos fue entre 1869 y 1871, el documento se titula ‘Lista de los habitantes que existen en la aldea de Pereira’. En este censo, el funcionario enlista por ejemplo: a Mariano Valencia, casado, hombre, 62 años, agricultor. No se quedó nadie por fuera, porque figuran infantes de apenas 2 años de edad. Como dato curioso aparece uno de los Marulanda con apenas 16 años.

Ya en el cuadro en limpio, se discriminaban de la siguiente manera: Blanco, Mezclado, Negro, Indio y soltero, casado, viudo. Al final, Elías Recio puso una nota: “Señor, remito las presentes listas, aunque no con las formalidades prescritas por la ley. 28 de febrero de 1871”.

Foto tomada del Archivo Histórico municipal de Pereira.

50 años después

Aquí vuelve y juega un papel fundamental el Ferrocarril de Caldas, porque entre 1871 y la segunda década de 1900, este grupo de aldeanos ya se habían convertido en más de 20 mil personas. El tren acortó jornadas enteras de viaje a lomo de mula y muchos de los familiares que se habían quedado en la finca, se reunieron de nuevo con el obrero de los rieles en el floreciente municipio y esto sumó 23.557 habitantes.

También reaparece el estudiante de Historia Carlos Ramírez, quien en uno de sus trabajo concreta: “El censo de 1918, muestra al 70% de la población de Pereira (12.311 personas) dedicadas a las labores agrícolas, en tanto que un 10% lo hacía a las actividades manufactureras, en las que era significativa la participación de carpinteros, costureros, zapateros y sastres. Pereira contaba entonces con seis trapiches paneleros, dos salinas con producción de 5.700 arrobas de sal, dos fábricas de bebidas gaseosas, dos de cervezas, una fundición, tres baños públicos, una tenería y dos imprentas”.

“Este Censo encontró a siete personas con más de 100 años, cuatro hombres y tres mujeres. También tuvo en cuenta datos como si la persona sabía leer y escribir, solo leer pero no escribir, o no sabían ninguna de las dos”.

Así estaba repartida la población

Cabe tener en cuenta que uno de los parámetros más importantes era la raza, porque de esta se desprendía la ocupación y las propiedades. No es como en la actualidad que preguntan cómo se identifica el sujeto que están censando, sino que a ojo de quien tomaba los datos quedaba la descripción.

Los agricultores en su mayoría eran hombres de la raza Mezclados, quienes sumaban 2.363, Negros 2.118, Indios 1.782. Los propietarios eran los hombres Blancos que se contaron en 2.190, con contadas excepciones de Mezclados que también poseían la tierra. Además de 1.537 jornaleros Mezclados (población flotante) y 1.206 jornaleros Negros. Un dato que causa impresión corre por cuenta de los zapateros, quienes arrojaron 1.380, pero si se analiza más esta información, también dice que trabajaban por cuenta ajena, lo que se puede inferir como la existencia de una fábrica de zapatos. Los comerciantes eran 86, entre ellos seis mujeres Blancas, los Mezclados dedicados a la misma actividad eran 45, cuatro mujeres.

El sexo femenino repunta en una actividad denominada ‘hoteleras’, quienes eran mujeres Mezcladas y para 1917, ya eran 16. Los prestamistas solo eran tres hombres Blancos, nada de qué sorprenderse. Los demás eran salineros, vivanderas (las del fruver de hoy) y en el cuadro hay espacio para la profesión de torero, pero no encontraron a ninguno, demás que estaban en Manizales. Los gendarmes (policías) eran 12 hombres de raza Mezclada y 10 abogados y dos bibliotecarios obviamente Blancos. 26 hombres y ocho mujeres se dedicaban a la enseñanza.

En ese tiempo los que estaban sin ocupación también abundaban, no es solo un problema actual. 633 vagos Blancos, 453 vagos Negros y 638 vagos de raza Mezclada, hay que atender que eran todos hombres y 22 mujeres se dedicaban a la mendicidad propiamente dicha. Los presos se contaron en seis mujeres y 48 hombres Mezclados. Las mujeres públicas eran 295, discriminadas así: 195 mezcladas, 78 indias y 22 Negras, para ese entonces no cabía en la cabeza que hubiese mujeres Blancas dedicadas a esta antigua profesión, pero como dicen por ahí, de que las había, las había.

El 30 de noviembre, hace exactamente 106 años, firmaron finalmente el acta del Censo de 1918, el presidente de la Junta Jaime Castro, el alcalde, el oficial de Estadística, el personero municipal y el secretario de la Junta. Esfuerzo loable es de estos pereiranos, porque solo hasta 1953 se creó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Dato

La educación fue la primera de las actividades en las que pudieron estar al mismo nivel los diferentes tipos de personas, porque estudiaban 555 hombres y 433 mujeres de diferentes razas.

Cifra

272 cantantes amenizaban las veladas de los pereiranos de inicios del siglo XX.

Crédito foto

Foto tomada del Libro de oro de Pereira, archivo de Álvaro Camacho A.

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