Disciplina positiva: la mejor forma de educar sin caer en la permisividad o en el autoritarismo

En el dilema de cómo educar a los hijos evitando llegar a los extremos de la permisividad o del autoritarismo, se ha venido imponiendo la Disciplina Positiva la cual tiene como a los adultos líderes como los principales gestores de esa formación integral de niños y jóvenes. Sobre este tema tan complejo, habló en Pereira la experta Gigliola Nuñez Coronell, quien dictó ayer una conferencia titulada “Educando con propósito en el Auditorio César Gaviria Trujillo de la Universidad Libre, en un evento organizado por la Red PaPaz, la Universidad Libre de Pereira, el Liceo Taller San Miguel, el Colegio Calasanz, el Carrusel de Ideas y la Fundación Frisby. Nuñez Coronell, quien es licenciada en educación y entrenadora líder en Disciplina Positiva, señala que este modelo brinda estrategias para que madres, padres y cuidadores apliquen los principios de la Disciplina Positiva en la crianza de sus hijos, construyendo conexión y respeto con ellos, sin caer en el uso de premios o de castigos.

¿Qué significa, exactamente, la expresión: educar con propósito?

Educación con propósito es una charla que trabajé en Pereira con los padres de familia y lo que buscamos con ello es ayudar a que las familias establezcan una ruta hacia donde desean y quieren llevar la crianza de sus hijos, de tal manera que esa ruta y esa visión que se ha establecido nos permita desarrollar esas habilidades de vida que necesitamos para tener unos grandes seres humanos.

 ¿Qué es eso de Disciplina Positiva?

Cuando hablamos de la Disciplina Positiva nos referimos a una educación donde se establece una relación basada en el afecto y en el respeto mutuo, en donde no se vulneran los derechos de los niñas y las niñas y, por supuesto, también nos respetamos nosotros como adultos porque somos los líderes de esta educación fundada en esta firmeza y en esta amabilidad.

¿Pero allí también es necesario establecer ciertos límites en la vida de los jóvenes?

Cuando nos referimos a Disciplina Positiva hablamos también de la importancia de que en nuestros hogares tengamos límites claros y donde además haya una muestra incondicional del amor que tenemos hacia nuestros hijos, porque de esa manera ellos se sienten afectados, reconocidos, apreciados y, por lo tanto, esto hace que sientan que son parte importante la vida de su familia y dentro de su comunidad. Esto ayuda a que el ser humano tenga toda la inspiración o la fuerza para prosperar dentro de la comunidad y de la misma manera contribuir. Cuando los niños están en hogares donde tenemos la firmeza y la amabilidad, en hogares donde se sienten seguros y confiados, esto les brinda las alas para salir al mundo y poder prosperar.

¿La premisa de que el castigo físico puede causar traumas en los niños, es válida?

Estoy totalmente de acuerdo con ello y hoy en día no se trata de una opinión personal, sino que existen estudios que confirman todos los daños que surgen y las consecuencias que presentan los niños que han sufrido castigos o maltratos físicos y no solamente se trata del maltrato físico sino también el emocional. Sabemos que un niño que es maltratado, es alguien que en un futuro podrá permitir ser vulnerado por los demás o también podrá ser el protagonista del maltrato dentro de su familia o de su comunidad. Además porque hoy en día, adicional a estos estudios, tenemos otras formas con las que podemos relacionarnos con nuestros hijos. Donde hay un orden y unos límites, en compañía de ellos hay un amor completo e incondicional y respeto hacia nuestros hijos.

¿Cómo no caer ni en permisividad ni en autoritarismo?

Para lograr tener esto, sin ser autoritario ni ser permisivo, lo primero que tenemos que tener en cuenta es la importancia del adulto que debe tener una mayor capacidad de manejo de sus emociones y, por lo tanto, para lograrlo es importante que el adulto empiece a colocarse como prioridad dentro de la relación y que establezca pautas de autocuidado. Sabemos que cuando el adulto se siente bien, emocional y físicamente, tiene mayores estrategias para poder sortear esos retos que se pueden presentar en la crianza y, por supuesto, no caer en el descontrol.

¿Y qué sucede cuando se cae en el descontrol?

Cuando ello sucede, normalmente terminamos haciéndole daño al otro; cuando sencillamente explotamos ante un reto o desafío que se nos presenta dentro de la familia lo que terminamos haciendo es dañando al otro, en cambio si el adulto maneja sus emociones estableciéndose como importante y teniendo un plan de autocuidado va a poder gestionar mucho mejor los retos. Así que el primer paso para no caer ni en la permisividad ni en el autoritarismo somos nosotros los adultos, quienes tenemos que ser el ejemplo o el modelo de nuestros hijos. Por lo tanto es fundamental cuidarnos a nosotros mismos para poder tener todas esas mejores maneras de tratar a nuestros niños.

¿Existen principios o manera para alcanzar esa Disciplina Positiva?

En primer lugar están el respeto mutuo y el sentido de pertenencia dado que todos necesitamos sentirnos parte de algo. Así que hay que trabajar estrategias que nos permitan ayudar a generar contextos donde nuestros niños se sientan importantes. Considero que el mayor escudo que podemos darle a nuestros hijos para poder enfrentar la vida es ese amor incondicional y eso se logra a través del sentido de pertenencia. Otro de los principios es reconocer que los errores son oportunidades de aprendizaje y es importante en enfocarnos en soluciones frente a los retos o desafíos que tenemos en el día a día con nuestros hijos y también cómo enseñarlos a ellos a desarrollar la capacidad de enfoque en soluciones y aprender que a través del error podemos construir y seguir hacia adelante. Hay otro principio y es que todos somos uno, lo que permite que los niños y las niñas comprendan el impacto de sus acciones, de sus decisiones, no solo en su propia vida sino en la vida de los demás porque de esa manera se dan cuentan el poder que tienen ellos cada vez que toman una decisión y la responsabilidad que conllevan determinadas decisiones que se toman en la vida.

¿Cómo desarrollar habilidades para la vida en nuestros hijos?

Como decía, hay que tener en cuenta que somos los adultos los modelos de todo lo que queremos ver en nuestros hijos. Esos grandes seres humanos que queremos ver en un futuro dependerá mucho del adulto que somos en este momento. Y lo segundo es tener un claridad -por eso se llama educación con propósito- frente a qué tipo de ser humano quiero yo ver en un futuro y qué estoy haciendo a hoy para que me permita desarrollar esas habilidades. Y cómo desarrollar esas habilidades o estrategias de vida, a través de el respeto. Como decía, mediante el amor incondicional a los hijos, de unos límites claros y de incluir a los hijos y las hijas en estos procesos de educación, para enseñalarles y capacitarlos puesto que no basta con decirles o expresarles algo, dado que en su proceso de desarrollo necesitan de un adulto con un liderazgo desde el respeto.

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