En un mundo cada vez más mediado por la tecnología, conservar el componente humano ya no es una opción sino una necesidad para el progreso como sociedad. En el futuro, el uso de las nuevas tecnologías será tan sencillo e intuitivo que los trabajos técnicos dejarán de ser pertinentes en el mundo laboral. El Foro Económico Mundial predice que para el 2025, más de la mitad de todas las tareas actuales en el lugar de trabajo serán realizadas por máquinas, en comparación con el 29% actual. Por eso, en ese futuro las habilidades que el ser humano ha de tener son de alta complejidad conceptual y emotiva, y han de integrar múltiples habilidades cognitivas para la solución de problemas según lo determinó el Mercer Technology Industry Analysis de 2018. Esto quiere decir que un humano que quiera seguir siendo pertinente en el futuro debe saber explotar la creatividad, el pensamiento y la imaginación como formas que le permitan pensar con una perspectiva más amplia de las problemáticas sociales aprovechando las tecnologías a su favor. A partir de esta realidad, ha surgido el concepto de humanistas digitales como la nueva estirpe de personas que determinarán el futuro. Sobre los cambios y desafíos que esto implica, hablamos con Martha Patricia Castellanos, Vicerrectora Académica Nacional de la Fundación Universitaria del Área Andina.
¿En un mundo dominado por la tecnología, que son exactamente los humanistas digitales?
Son sujetos que aprovechan la tecnología para su desarrollo, para explorar, crear, crecer, relacionarse, aprender. Son quienes la usan como medio y no como fin y a través de su uso y aprovechamiento, fortalecen a la humanidad.
¿Cómo son sus modos de comportamiento, de comunicarse, de afrontar la vida?
Tienen un pensamiento crítico elevado, una mirada constructiva, un relacionamiento amplio con su contexto y la manera de solucionar sus desafíos a través de la tecnología.
Dentro de las previsiones de la desaparición de trabajos técnicos ¿qué sectores laborales serán los más afectados?
Mas allá de sectores, serán afectadas aquellas personas que no se adapten a las condiciones de un mundo con cambios cada vez más vertiginosos y con condiciones volátiles, que no sepan interpretar, analizar y aprovechar la información masiva y los datos, que no sepan relacionarse y adaptarse fácilmente, que no cuenten con pensamiento crítico y sobre todo, que no tengan creatividad y no sean innovadores.
¿En consecuencia qué tipo de educación o de formación deberán tener los humanistas digitales para encajar en ese mundo?
Una educación que fomente todo el potencial de cada persona, que lleve al estudiante a cuestionarse y cuestionar su entorno y la manera en la que debe resolver los problemas y obstáculos que se le presenten, una educación que promueva el desarrollo de las competencias blandas y que forme personas integrales y sobre todo, una educación que de herramientas para el aprendizaje constante y continuo a lo largo de la vida, que prepare a las personas para los cambios continuos que enfrenta la sociedad y la economía.
¿Cuáles deben ser las competencias que se deben desarrollar para moverse con propiedad en ese escenario?
La creación y concreción de ideas, la innovación, la capacidad de ser disruptivo y pensar diferente y cuestionarse, el liderazgo colectivo, el uso de productivo de las tecnologías, competencias lingüísticas, una comprensión de la diversidad y aceptación de las diferencias culturales, regionales, económicas pero sobre todo, herramientas que le permitan empoderarse de su propia transformación personal y profesional.
¿Los países como el nuestro, cuya economía está basada en un alto porcentaje en el sector primario, cómo deben adecuarse a esa realidad?
Haciendo de la transformación digital un esquema cultural, relacional y sobre todo operativo, buscando nuevas maneras de relacionamiento y de atender el mercado, pero sobre todo, creando valor desde el entendimiento de las necesidades reales de la economía, lo que lleva sin duda a una transformación y fortalecimiento de las personas, de los trabajadores, del capital humano, al que debe permitírsele disentir, explorar y proponer nuevas maneras de abordar las problemáticas de cada sector. Es además clave que nuestros sectores económicos logren aprovechar la tecnología como medio para generar procesos más ágiles que busquen darle el mayor valor agregado a las personas.
¿En el caso de la Fundación Universitaria del Área Andina cómo lo han hecho?
Areandina ha ajustado su proyecto educativo institucional, su enfoque académico y su currículo para poder formar profesionales con competencias pertinentes para aprovechar los desafíos del siglo XXI que complementen su formación disciplinar. Para lograr este propósito, hemos puesto el aprendizaje del estudiante en el centro de nuestra misión y gestión, fortaleciendo a nuestros docentes y escenarios de aprendizaje, a la vez que se ha logrado robustecer nuestra cultural organizacional frente a este tipo de competencias y habilidades.
¿Teniendo en cuenta esto cómo se puede describir al profesional del futuro?
Serán profesionales con pensamiento global y capacidad de operar localmente, que se reinventan constantemente frente a los cambios del entorno, sujetos integrales con ética y responsabilidad por crear y fomentar el desarrollo de la humanidad.



