El universo tiene curiosas formas de enfrentar a las personas con su destino y la manera en que le indicó a don Gustavo Toro Hincapié, fue a través de la enfermedad de su hijo Juan Sebastián, quien hace 20 años debió ser hospitalizado por 25 días, mucho tiempo como para no hacer nada. “Entonces pensé por qué no enseñarle a jugar ajedrez”.
Este deporte llamó la atención del señor Toro desde su juventud, pero no lo practicaba competitivamente sino como pasatiempo. ¿Qué cara le hacía su hijo al ajedrez antes de la hospitalización? “Nunca se interesó y en la clínica empezó a cambiar de opinión. Pero nosotros no entendíamos bien el Mate, pensábamos que cuando se ahogaba al rey eso era un mate y estuvimos mucho tiempo en ese error”.
El hijo superó al padre
Finalmente Juan Sebastián resultó enamorado del deporte ciencia y en 2007, se dieron a la tarea de buscar una liga o club y terminaron en la biblioteca infantil del Lucy Tejada. Allá solo había tableros en los que jugaron y jugaron, pero don Gustavo no le podía aportar más de lo básico, mientras su hijo empezó a progresar con el profesor Rubiel Grajales, a quien encontraron en la Liga, después pasó a clases con el gran maestro Alder Escobar, hasta que participó en intercolegiados y representó a Colombia en los Juegos Panamericanos. Juan Sebastián Toro llegó a ser ‘joven talento’ pero faltó patrocinio y mejor se enfocó en su carrera universitaria. Hoy por hoy padre e hijo incentivan el ajedrez en los niños pereiranos.
Sembrar el gusto en los niños
“Desde hace 18 años enseño a los niños a jugar ajedrez pedagógico en las bibliotecas públicas de Comfamiliar que fue donde nosotros empezamos a formarnos”, ¿pero no me dijo que fue en el Lucy Tejada? “Sí, la biblioteca infantil había quedado instalada allí. La diferencia con la forma tradicional de aprender el ajedrez radica en que a los niños les guste, cuando uno ve que hay niños que se destacan se capacitan un poquito más con otro profesor del club a ver la teoría. A los peones les digo que son soldados y a la reina le explico que es como una general. Les cuento la historia del ajedrez por medio de cuentos, que es incentivarlos en la lectura y de esta forma sin que se den casi cuenta llegamos también a las matemáticas”.
Ajedrez como territorio de paz
Es mundialmente conocido que este juego representa dos reinos en disputa, pero a la vez invita a la reflexión, a sacar todo el potencial que tienen los cerebros de los jugadores pensando en la mejor estrategia para derrotar al contrincante con base en la inteligencia.
A don Gustavo, la gente lo conoce más por el trabajo que ha desarrollado en Cuba y esta es la historia: “Igualmente, allá el proceso inició con la biblioteca Hugo Ángel Jaramillo, que también es administrada por Comfamiliar. Vimos que se podía hacer mucho, porque la biblioteca queda al frente de un colegio, allí los estudiantes tenían mucha energía represada y no siempre estaba canalizada por el lado correcto. Empezamos a trabajar para que en los descansos, los estudiantes en vez de estrujarse aceptaran demostrar su verdadera fortaleza ante el tablero de ajedrez. La rectora Johana Rivillos, nos invitó a que hiciéramos parte de ‘Patio de recreo como territorio de paz’, este es un proceso que ya lleva cuatro años.

¿Los estudiantes fueron receptivos ante esta propuesta? “Sí claro, les gustó. Al principio decían que les daba pereza porque eso era para inteligentes, pero yo les contesté que el ajedrez es para todo el mundo. Lo que pasa es que hay que saber llegar a los niños y a los jóvenes, porque todo hay que hacerlo con pedagogía aterrizada a la vida diaria”.
Ya son cuatro instituciones educativas las que se han ‘pegado’ a este proceso y ese es uno de los proyectos del señor Toro Hincapié, que el ajedrez se aprenda en todos los planteles del Núcleo 8. “Ya los niños no se citan por celular para pelear, sino para jugar”.
Grandes peones
Hace 12 años, Juan Sebastián y su padre decidieron crear este Club. “Nos descuidamos en la parte legal, porque no nos interesaba mucho, lo que nos interesaba era transmitir el conocimiento. Le hemos arrebatado muchos niños al celular, están totalmente prohibidos durante las clases, también unimos el ajedrez con la ecología porque los ponemos a hacer con dos tapas un peón, con cinco se hace una torre y se pensaría que hacer un caballo es muy difícil pero con tres tapas y una más de las que dispensan jabón o crema humectante queda listo”.
El valor de la inscripción para los torneos que realizan se cobra en tapas y luego se llevan para alguna fundación.
Ajedrez al parque
Como siempre, esta iniciativa requería un ‘vecino’ y vieron que el más cercano era la parroquia San Francisco de Asís. “Fuimos y le dijimos al padre que nos ayudara con los permisos para realizar el torneo en el parque Guadalupe Zapata, a lo que respondió afirmativamente. Institucionalizamos los domingos entre 2:00 y 6:00 de la tarde que llegan los jugadores, a veces han llegado tantos que nos preocupamos por dónde los vamos a ubicar”.

Al parque llega gente de todas las edades. “Allá mismo hacemos torneos para niños y torneos para adultos, pero cuando vemos talento los ponemos a competir con los adultos para que desarrollen más ese potencial, ha sido una bonita tarea desarrollada en los últimos 10 años”. Si usted está interesado en que su hijo aprenda el deporte ciencia de forma gratuita puede acercarse a las bibliotecas para solicitar más información.
“Queremos tomarnos todos los parques con el ajedrez, tenemos en la mira el parque El Lago”.
Cifra
60 jugadores se han llegado a reunir en el parque Guadalupe Zapata un domingo.



