En “La Noche de los Mejores”, una velada institucionalizada por el Ministerio de
Educación Nacional para reconocer los liderazgos que aportan a la consolidación del
Sistema Educativo en Colombia, brilló con luz propia un plantel que tiene su sede en
la zona rural de Pereira: la Institución Educativa Héctor Ángel Arcila. En dicha gala
se entregaron reconocimientos a docentes, directivos docentes, estudiantes, planteles
docentes, universidades y Secretarías de Educación destacadas y comprometidas con
el sector educativo. En la premiación, el Ministerio de Educación entregó galardones
en ocho categorías y 41 subcategorías, con los cuales se exaltó el trabajo de más de
1.500 estudiantes, docentes, rectores, instituciones educativas oficiales e
instituciones de educación superior. En el caso de la Institución Educativa Héctor
Ángel Arcila el reconocimiento le fue conferido en la categoría de Docentes y
Directivos Docentes Líderes Transformadores, subcategoria de institución educativa
con mejor experiencia significativa con uso pedagógico de TIC (Tecnologías de la
Información y la Comunicación). Sobre este valioso logro hablamos con el rector
Ramiro Edgardo Perdomo Arias.
¿Cómo está conformado en la actualidad el plantel?
La Institución Educativa Héctor Ángel Arcila cuenta con nueve sedes directas y tres
sedes por convenio en toda la cuenca media y alta del río Otún, desde San José hasta
la Laguna del Otún. Nuestra población total es de 600 estudiantes en aula regular y
unos 150 con modelos flexibles. En cuanto al indicador de computadores por
alumnos, hay escuelas por ejemplo La Suiza y El Bosque que tienen cinco alumnos
donde la relación casi es de un computador por estudiante, pero hay otras como el
Plan Manzano donde hay 10 computadores para 30 alumnos y en el colegio en La
Florida tenemos una sala de sistemas que tiene 30 equipos y en total son 100
computadores para 400 estudiantes.
¿Qué atributos llevaron a la institución a obtener este reconocimiento
nacional?
Hay algo que yo fortalezco mucho y es el talento humano, eso es algo que tiene a la
I.E. Héctor Ángel Arcila donde la tiene, tanto de docentes como la fortaleza que el
plantel tiene para la ciudad, porque bien o mal desde allí nos acercamos a la
educación a nivel de toda la reserva hidrográfica para la ciudad y para, más o menos,
el 64% del departamento dado que de esa zona también toma el agua Dosquebradas.
Siempre tenemos los programas focalizados en ese aspecto, pero ello depende
mucho de la voluntad y la participación del equipo docente. Es una sumatoria de
esfuerzos y de voluntades.
Concretamente ¿en qué está enfocado este proyecto exitoso?
Se trata del uso de las TIC en el aula de clase, pero con enfoque agroecológico. Por
tanto se utilizaron las TIC y las APP en la medición de condiciones atmosféricas
como las lluvias, la radiación solar, humedad y viento, por iniciativa de un profesor
de matemáticas que desde el año antepasado viene trabajando con eso. Ese fue el
proyecto que se inscribió en el Ministerio de Educación Nacional.
¿Cuál es la aplicación práctica de este tipo de mediciones?
Es, sencillamente, comenzar a aplicar las tecnologías a los sistemas productivos.
Nuestra comunidad educativa tiene una vocación agropecuaria, así que tener unas
bases y unos datos sobre estos aspectos, es utilizar la tecnología para hacer
mediciones ambientales y lograr identificar el mejor momento y las mejores
condiciones para sus producciones en el campo. Esto tiene otra connotación porque
es también enseñarles a leer la naturaleza, en la antigüedad los campesinos cuando
veían una nube de una u otra manera decían: va a llover o no va a llover. Hoy en día
hay herramientas tecnológicas que predicen esos comportamientos climáticos, así
que es darle a los muchachos esas herramientas, formarlos y capacitarlos en el uso
de las tecnologías para su utilización en su contexto propio y común que es la zona
del corregimiento de La Florida.
¿Para implementar y poner en marcha este proyecto han contado con la ayuda
de alguna entidad en particular?
Inicialmente la institución British Council nos facilitó unas tarjetas para comenzar a
trabajar en programación y en todo estos aspectos con los chicos. Luego desde el
Ministerio de Educación Nacional siempre hemos sido tenidos en cuenta en las
dotaciones de Computadores para Educar. El colegio tiene computadores entregados
por el Ministerio y por la Alcaldía.
¿En estos tiempos de confinamiento por la pandemia, cómo se implementó la
educación virtual?
Hay una palabra que está de moda y es: reinventarse. En este caso a los docentes nos
tocó aprender a ser papás o hermanos, es decir: desarrollar procesos de empatía,
reconocer al otro. Y lo mismo ocurrió con los estudiantes que, por ejemplo, les tocó
aprender a ser papás responsables ayudando en las labores de la casa, y a los papás
aprender a ser maestros. Así que sencillamente la tarea este año fue aprender a
ponerse en los zapatos del otro, tener empatía con el otro. Eso fue lo más fuerte:
aprender a valorar competencias para la vida, porque este año la parte académica en
esencia no fue lo fuerte, lo que se evalúa en los muchachos, sino las competencias
para la vida, tales como el trabajo en equipo, la responsabilidad, la comunicación y
todas las cosas que son importantes desde la voluntad de querer hacerlo y querer
salir adelante. Así que desde esa voluntad de la comunidad y desde ese espíritu de
lucha se logró afrontar esta virtualidad.
¿Y para ello como se logró superar la falta de conectividad en el campo?
Primero, mediante el diseño de objetos de enseñanza-aprendizaje, todos los maestros
participaron en la creación de guías, juegos y cosas así para que los alumnos
hicieran sus tareas en casa, porque sino tenían conectividad, de alguna manera se les
hacían llegar sus instrumentos de aprendizaje. Segundo, los maestros siempre
estuvieron pendientes, nosotros no llamamos lo que pasó este año como educación
virtual, porque éste es un concepto diferente. Así que, sencillamente, lo que hicimos
fue un acompañamiento a la formación, a la distancia. Pero no fue un
acompañamiento situado sino a la distancia pero siempre estaba el maestro ahí para
asistir a los estudiantes. Si el alumno no tenía conectividad, había que mirar como
hacerlo. El colegio, además, es muy fuerte en modelos flexibles, que son otros
modelos que no son de aula regular, como educación para adultos y grupos juveniles
creativos que son muy fuertes en donde también participan niños, los cuales no
tienen la misma intensidad que los de aulas regulares, pero tenemos mucho material
para eso. Entonces el niño que no tenía conectividad ni equipos o computadores se
les hacían llegar módulos y libros que han sido aportados por la Secretaría de
Educación. Pero, de alguna manera, los sacamos adelante.
¿Esta situación de afectación de la movilidad por la pandemia causó algún nivel
de deserción?
No ha habido deserción, realmente no llegamos ni al 1% de alumnos que se hayan
retirado, pero en algunos casos sí, sobre todo cuando el muchacho no tiene en su
proceso acompañamiento familiar. Porque se le dan todas las posibilidades y cuando
algunos papás dicen que les es difícil ir hasta el colegio entonces les dejamos el
material en algún lugar. Obvio que los niños no podían asistir al colegio porque
tampoco había transporte o recorridos, pero realmente no ha habido deserción por
esta razón y la que se presentó fue más por asuntos familiares, que se justifican en el
hecho de decir que no tienen conectividad, pero el colegio y los docentes les
facilitaron todos los elementos para desarrollar las clases. Si no lo hicieron fue
porque no quisieron seguir el proceso en familia, dado que era fundamental hacerlo
en familia, si había acompañamiento familiar las cosas se lograban.



