Las presentes generaciones están más inclinadas a obtener vía internet una certificación laboral que les representa una oportunidad real e inmediata de empleo, a permanecer en las aulas universitarias cuatro o cinco años cursando una carrera universitaria. Este es quizás uno de los principales desafíos que enfrenta la educación superior en el país, así como también prepararse para formar estudiantes en carreras propias de la cuarta revolución industrial que aún no conocemos. Así lo afirma Carlos Ramírez, coordinador de proyectos de la Asociación Colombiana de Universidades, Ascun, quien estuvo en Pereira participando en el Foro Regional de Educación Superior “Bicentenario, historia, ética y ciudadanía en Colombia”, realizado en la Universidad Libre Seccional Pereira.
¿Cuáles son los principales retos de la educación superior?
Los desafíos son múltiples. Todas las generaciones tienen distintos desafíos, pero creo que hoy hay un desafío complejo que tiene que ver con el tema de la pertinencia, es decir para qué estamos formando a los estudiantes, cómo los estamos formando y de cara a qué tipo de construcción de sociedad los estamos formando. Ahí se centra uno de los desafíos importantes y estamos hablando en términos epistémicos de cuál es el rol de la educación superior y cuál es esa pertinencia, porque el gran debate que se hace es: ¿estamos formando para el empleo o formando simplemente estudiantes para que consigan un trabajo o estamos formando para la construcción de ciudadanía o de sociedad? ¿Para qué estamos formando los jóvenes?
En la Misión de Sabios, la Vicepresidenta de la República dijo: “El conocimiento por el conocimiento, es vanidad”. ¿Comparte usted esa apreciación?
Hoy necesitamos sociedades cada vez más desarrolladas en términos científicos, técnicos, tecnológicos, pero también necesitamos hoy comunidades que sepan hacer. Pero el tema complejo es: ¿qué entendemos por sabiduría?. Nosotros sí hemos privilegiado esa sabiduría de los años anteriores, de nuestros grandes filósofos y uno no puede desconocer eso porque han sido las bases de la sociedad. Los grandes sabios de nuestra humanidad son los que han sustentado la base de nuestra sociedad, lo que pasa es que hoy tenemos unos retos mucho más diferentes a ese antes de nuestros grandes maestros que hacían grandes disertaciones sobre lo que es la vida, la naturaleza, el cosmos.
¿Cuáles son esos retos?
Hoy en cambio tenemos una sociedad que está pidiendo grandes conocimientos porque el desarrollo tecnológico no se puede construir alejado del conocimiento. Obviamente sin sabiduría y sin conocimiento no somos capaces de desarrollar procesos técnicos, ni tecnológicos. Lo que pasa es que siempre ha habido un gran debate entre la educación o la investigación o la construcción de conocimiento en las áreas sociales y la parte de tecnológica. Y lo que no podemos seguir en ese debate es separar esas dos áreas sino cómo las articulamos, porque no pueden haber grandes científicos que no tengan un gran sentido de sociedad y eso no se logra sino está mediado por un ejercicio de construcción de conocimiento.
Hay quienes pronostican que en pocos años desaparecerá la mitad de los trabajos actuales y que estarán en boga otros que aún no conocemos. ¿Usted comparte ese pensamiento?
Esa es una de las teorías de la Cuarta Revolución Industrial. Hoy la gran discusión que se está dando alrededor del hecho que la Inteligencia Artificial y la automatización están desapareciendo los trabajos, pero si le hacemos un rastreo a la primera, la segunda y tercera revoluciones industriales, que fue todo el tema de la electricidad, ahí hubo muchos cargos que desaparecieron porque se introdujo la automatización, porque apareció la máquina, pero a su vez esos cargos crecieron exponencialmente. Y si uno mira cuáles son los empleos que existen y los compara con los que existían en la Tercera Revolución Industrial de los años 60 uno se da cuenta que son cargos completamente distintos. Hoy sí hay una gran incertidumbre porque los cargos que hoy son muy operativos los están reemplazando la inteligencia artificial y la robotización y muy seguramente se van a crear otros cargos y van a salir del mercado otros. Así que tenemos un gran temor porque la mano de obra, cada vez, se va a reemplazar y aparecerán máquinas que van a reemplazar al hombre, pero seguramente también van a surgir unas profesiones y unos empleos que aún no sabemos cuáles van a ser.
¿La universidad está en capacidad de enfrentar ese desafío?
Yo creo que la universidad hoy se está pensando justamente en eso. Acabamos de ver que en Medellín la Universidad de Antioquia construyó el centro de innovación tecnológica más grande de Suramérica, la Universidad del Rosario construyó un gran centro de innovación y todas las universidades se están preparando y están en esa discusión. Hace 20 años no existían los smartphone, no estaba tan desarrollado internet, no había la multimedia que hoy tenemos y hoy lo que sabemos es que hay que estar de la manos con esas revoluciones y esos procesos de desarrollo tecnológico y creo que Colombia está a la par. Ya las universidades están enfrentando esos desafíos y hoy los grandes debates están alrededor de eso y es como incluir dentro de los currículos y los procesos de enseñanza/aprendizaje esas nuevas tecnologías y esas nuevas formas de aprender.
En internet la oferta de cursos virtuales es inmensa. ¿Están las universidades preparadas para competir con dicha oferta?
Lo que pasa es que no es tanto la oferta de educación virtual, la cual es una opción que tenemos para que haya mayor cobertura y mayor accesibilidad de muchas personas que no tienen como ir a un gran centro de educación. Pero además la educación virtual representa la opción de flexibilizar los horarios y muchas veces los jóvenes de hoy no tienen tanta disponibilidad y para ellos la educación virtual termina siendo una estrategia muy importante en los proceso de formación. El gran debate que se está dando hoy de la formación online son los micro-cursos, las certificaciones, las micro-certificaciones…
Explíquenos un poco a qué se refiere con esto…
El debate hoy es: ¿yo estoy cuatro años haciendo una carrera y eso qué me representará en el futuro? o yo mejor me meto a hacer certificaciones y micro-certificaciones casi todas vía internet, como Cisco, Google, Apple, y eso me da unas opciones y unas herramientas para conectarme laboralmente. Y hoy muchos jóvenes prefieren hacerse certificar de una empresa que luego le va a dar una opción laboral, que estar cuatro o cinco años haciendo una carrera profesional. La gran discusión hoy no es tanto sí es la educación a distancia, si es presencial o si es virtual, eso ya no, el debate de que si la educación virtual no es de buena calidad, esto también pasó a un segundo plano. Hoy la gran discusión se centra en qué tipo de educación es la que vamos a dar porque los chicos hoy ya no están pensando en estar cinco años en un salón de clase sino en otras cosas. Las certificaciones y las micro-certificaciones están jugando un papel muy importante.
¿Qué porcentaje de la oferta académica universitaria está en el mundo virtual?
Hoy la educación virtual es un 30 a 40 %, pero la gran apuesta para el país que tiene unos entornos territoriales tan complejos, en la Orinoquía colombiana o en gran parte del Caribe o en la costa Pacífica no hay presencia de universidades, y esa oferta hoy se está supliendo con la virtualidad. La gran apuesta del gobierno es mejorar y ampliar la cobertura, darle posibilidades de acceso a los jóvenes y a las personas en estos territorios y casi la única forma de llegar a ellos es a través de la educación virtual.
¿En tiempos del Bicentenario la universidad está actuando a espaldas de la historia ?
En la primera mitad del siglo XX tuvimos un enfoque de enseñanza de la historia basados en los grandes próceres de la independencia y se nos olvidó en la historia el resto de la población colombiana. En la década del 60 hubo un gran replanteamiento de la enseñanza de la historia y se quiso hacer una enseñanza en contexto. Y hoy lo que se quiere hacer es volver a rescatar eso y enseñar una historia en el contexto, no simplemente datos y fechas históricas.




Que tan buenos pedagogos eramos cuando no sabíamos pedagogía… para todo son los modelos pedagógicos, las nuevas competencias cuando están saliendo bachilleres y profesionales muy incompetentes por políticas diseñadas por pedagogos de escritorio… en definitiva no hay como nuestros maestros de antaño,o se aprendía o se aprendía. ahora viven más midiendo la calidad por el numero de promovidos que por los verdaderos aprendizajes…
Me da la impresión que ud es un profesor y lo mas grave; no sabe que es pedagogia, la confunde con didáctica y epistemología, etc. No tenemos la culpa que los que mas desconocen todo esto son los profesores y lo trabajan mecánicamente.
Ud habla de los pedagogos de escritorio, como si el solo ejercicio sin formación y por osmosis formara maestros.
Al profesor de hoy le interesa mas repetir lo de hace 20 años, salir a gritar lo mismo de hace 20 años, apoyar a los indecentes que el considera decentes, y …….parodiando al titulo del articulo: le interesa no tanto crear diferentes formas de enseñar, sino CREAR DIFERENTES FORMAS DE OBTENER MAS BENEFICIOS ECONOMICOS, por enseñar lo mismo. !!! a estudiar!!! que el compromiso social va mas allá de apoyar a los mamertos de fecode y al cretino de Petro!!!!!
peor su comentario… seguramente sera un payaso o un recreacionista pero no educador, de esos que les gusta que los alaben los estudiantes pero no enseñara nada.. LOS QUE PUEDEN HACEN, LO QUE NO DAN RETORICA O DAN CONFERENCIAS