Las diosidencias existen, ¡claro que sí! Y lo mejor de ellas son el propósito, el milagro de la vida y el mensaje que puede llegar a quienes más lo necesitan. El protagonista de estas historias de valor es el patrullero Diego Fernando Restrepo Aguirre.
El patrullero Restrepo lleva 18 años y medio en la Policía Nacional, tomó la decisión de convertirse en servidor, en octubre de 2006, a raíz del entorno en el que creció, muchos de los señores que vivían en su cuadra del barrio Cuba, eran policías y a él, desde muy pequeño le gustó servir y ser un hijo ejemplar.
Héroes anónimos
El motivo que utilizó el universo, para conspirar en contra de la muerte, el martes de esta semana, fue una moto que necesitaba la tecnomecánica. Restrepo es integrante de la Patrulla de vigilancia, “nosotros tenemos tres turnos, esta semana me encontraba en labores administrativas, toda vez que la motocicleta tenía que ir a revisión y por eso estaba en Dosquebradas, pidiendo autorización para dicho procedimiento”.
Los policías tienen los elementos de dotación que son ampliamente conocidos, ¿el llamado de auxilio entró por el radioteléfono? “No se presenta la llamada, como te dije estaba en Dosquebradas, pasaba por el Viaducto y observé cuando este joven se subió”. ¿Cuál fue su reacción? “Al ver su desespero, me encomendé a Dios, para que esa vida no se la llevara el enemigo, que me utilizara como instrumento y me subí sin elementos de seguridad. llegaron los bomberos, me aseguraron y yo seguía en diálogo con él, le prestaba el celular y le preguntaba qué necesitaba”.
Lo logró
El patrullero también es padre de familia y le dijo a este joven que le dolía verlo ahí en el Viaducto. “Jhon me pidió que descendieran los bomberos, entonces le extendí mi casco, le dije que lo cogiera y nos fuéramos a hablar en otro lugar. Cuando el siente la seguridad, y agarra el casco, lo jalo hacia mí, le doy un abrazo fraterno y le digo: Dios te tiene para grandes cosas. Había una multitud que aplaudió al joven por bajarse del puente. Le doy gracias a Dios porque Jhon está vivo y porque a mí no me pasó nada”.
Nacer
Cuatro niños y una niña que en la actualidad tienen entre 5 y 6 años de edad, también se aferraron con fuerza a la vida con la ayuda del patrullero Diego Fernando, quien antes trabajaba en el CAD (Centro Automático de Despacho) de la Metropolitana de Pereira. Allí también lo puso el universo, porque los bebés llegaron al mundo en plena Pandemia, cuando los hospitales se encontraban colapsados y no hubo de otra que nacer en casa con las instrucciones de Restrepo, al otro lado del teléfono. “Les pido que tengan mucha asepsia y sobre todo que tengan presentes los tiempos”.
Lo primero fue buscar en internet y con los compañeros. “Dios me dio la sabiduría de qué tenía que hacer para que esos partos fueran de manera natural y sin complicaciones de salud”. ¿Cómo logra mantener la calma en estos momentos? “En la escuela nos forman carácter, para poder controlar todas las circunstancias. Dios me da la capacidad y la Institución los medios. Uno tiene que estar estudiando y verificando los métodos, para no quedarse obsoleto”.
“Al bajar del puente se siente un vacío en el estómago y también una alegría inmensa de que Dios lo utilice a uno, habiendo tantos policías y otras personas”.
El mensaje del patrullero a la ciudadanía es que siempre hay que buscar apoyo, de cualquier persona, no ahogarse en un problema, porque todo tiene solución. “Me siento contento porque ya son varias las oportunidades de resaltar y por pertenecer a la Policía Nacional”.



