Una artista que redescubrió su vocación durante la Pandemia y cuenta que la pintura le sirvió inicialmente como terapia para superar el duelo infantil.
María del Mar Alzate Londoño nació en Armenia, pero sus raíces son santarrosanas, municipio donde fue criada hasta los seis años, cuando la llevaron a Charlotte, Carolina del Norte, desde donde regresó a Colombia, en julio pasado, 22 años después, para explorar su identidad artística. Ahora el arte es su herramienta, toma bases del cubismo y se inspira en la artista colombiana Beatriz González, para expresar mensajes importantes sobre el racismo, la diáspora y la historia.
Primeros trazos
¿La atracción por el arte es una herencia de familia, o fue un descubrimiento del colegio? “Ahora en el presente, después de que me convertí en artista, me he dado cuenta que sí hay una historia de artistas en la familia, pero esa no fue la razón por la que yo escogí el arte. Cuando era muy pequeña, y me fui para Estados Unidos, al año y medio falleció mi mamá de cáncer, y como forma de terapia, me introdujeron al arte, a la pintura, para que dibujara lo que sentía y no podía decir. Siempre tuve este interés guardado hasta que ya crecí”.
Dar el primer paso
¿Qué la impulsó a retomar y decir este será mi proyecto de vida? “Me convertí en madre en el 2020, durante la Pandemia. Mi hija tiene cinco años, y durante ese tiempo allá en Estados Unidos, fue muy duro, estábamos en la casa sin saber qué hacer, cierto, pues trabajando, pero ahí fue como cuando yo reencontré ese amor por el arte. En el encierro empecé a pintar y me di cuenta que eso era lo que yo realmente quería hacer, que no quería estar frente a una computadora toda mi vida, sin tener el propósito o la voz que yo quería expresar”.
¿A qué se dedicaba? “Estudié Relaciones internacionales, trabajaba para una compañía de autos que maneja marcas como Mercedes, Lexus, todas las marcas de lujo, y yo dije, no, yo tengo que hacer algo como con propósito, porque yo tengo muchas cosas que quiero expresar, y entonces recordé ese instante cuando era niña, cuando también tenía mucho para expresar, toda esa rabia, esa confusión, la tristeza, y que alguien me dio un papel y un lápiz, y me dijo, vea, pinte, y pinte cómo se siente. Entonces lo recordé”.

Arte y maternidad
El arte y la escritura son oficios solitarios, de pasar horas eternas buscando inspiración. ¿Cómo logra combinar esos espacios con dos niños tan pequeños? “Mi hija tiene cinco años y el niño va a cumplir dos añitos. Es difícil, y pues eso no se puede ignorar, pero es encontrar, ese es el propósito que lo lleva a uno a decir, ‘yo tengo que’, no me puedo olvidar de mí, no puedo olvidar mi historia, no puedo olvidar el mensaje tan importante que tengo para contar. Por eso creo que no pinto o parto del punto de pintar paisajes ni pajaritos ni frutas, o rostros, porque si no estás de ánimo. ¿Cierto? Además, creo que con la tecnología eso es algo que ya podemos hacer y hay mucho arte de este. Entonces creo que es encontrar ese propósito como un mensaje que de verdad es importante, y se tiene que estudiar, ¿me entiendes lo que quiero decir? Por eso dije, bueno, se me hace difícil porque tengo a mis niños y no me voy a poner a pintar cualquier cosita, porque sí, tengo que pintar algo importante, algo que va a ser parte de la historia”.
Aprender y aprender
¿Quién es su guía o profesor para su arte? “Clases de arte no he tomado desde que estaba en sexto de primaria, pero sí me encontré con un artista en Estados Unidos que se llama Juan Logan, y él ha sido una parte muy importante en mi proceso como artista. Él me ha enseñado muchas cosas, ha estado pintando por 60 años, tiene 78, va a cumplir 79, y él ya es un artista destacado allá, está en los museos grandes de Nueva York como el Whitney, y él es mi maestro. Aun estando aquí en Colombia, yo lo llamo todas las semanas, hablo con él y le muestro lo que estoy haciendo, y él me critica, pero por medio de esas críticas es que yo he podido crecer”.
“He visto que la cultura en Santa Rosa se mueve mucho, porque mi papá me decía: ‘¿para qué se van a venir para acá? El arte no lo aprecian’, me vine con un poco de miedo, pero he visto que sí hablan mucho de cultura”.
Hay producción de María del Mar en la exposición ‘Dear Artists…’, de la galería Band of Vices en Los Ángeles. Esta obra se llama ‘Heavy is the silence they carry’, técnica de acrílico en lona 2025.



