Lidera la salud y el sabor en Pereira

Doña Lisbeth Ángel de Mejía encarna el espíritu cívico y de progreso de Pereira, preside la Junta Directiva de la Liga Ama Salvar Vidas Pereira, mientras sigue al pie del cañón de Bon Marché.

La semana anterior, la Universidad Tecnológica de Pereira y el Museo de Arte de la ciudad, se unieron para hacer un homenaje de reconocimiento a las figuras clave de Risaralda en diferentes campos. Entre los 10 escogidos por dejar huella, se encontraba doña Lisbeth, la invitada en esta ocasión para contar sobre su desempeño en el área social y empresarial.

Breve introducción

Su trayectoria de doble impacto en la ciudad, se demuestra con hechos, como es la consolidación de la Liga en una Institución Prestadora de Servicios de Salud (IPS), con tecnología de punta y que el próximo año llegará a los 50 años, a la par de la expansión de su negocio de alimentos que cumple 45 años de historia familiar. Su legado se fundamenta en valores como el trabajo en equipo, la calidad inquebrantable y el compromiso con el bienestar comunitario.

En la salud

Doña Lisbeth se vinculó a la Liga Ama Salvar Vidas, prácticamente desde su inicio, aunque no estuvo presente en los primeros meses cuando se constituyó el acta, sí estuvo cuando la Liga funcionaba desde casas de familia hasta que lograron adquirir una casa propia donde ofrecían psicología y educación, servicios que eran exigidos y que realizaban con la visión de que la Liga debía ser autosostenible, por ello decidieron cobrar una tarifa (mínima), para poder pagar al personal y cubrir los requerimientos necesarios para crecer.

A medida que la institución se desarrolló, se hizo evidente la necesidad de ofrecer consulta médica, pues un resultado diagnóstico sin un doctor no tenía utilidad. Luego se resolvió que también debían realizar procedimientos. Aspecto en el que el papel de la doctora María Teresa Romero, ha sido fundamental para cumplir con la Ley 100, tenían contratos con el Seguro Social y la gestión de excelencia, enfocándose no solo en el cáncer diagnosticado, sino en cómo encontrarlo tempranamente mediante una consulta que revele una anomalía. Son coequiperas y aparte de trabajar hombro a hombro por la causa, tienen una amistad consolidada.

Esta labor les ha permitido salvar a muchas personas, y aunque algunas han muerto, la experiencia es muy reconfortante, pues reciben reconocimiento y gratitud de los pacientes y sus familiares por el trato humano recibido. “Es común que los pacientes o sus familiares realicen una donación después de recibir el tratamiento”. La Liga es fundamentalmente regional, cubre Risaralda y su zona de influencia, lo que los llevó a establecer una sede en Cartago para que la gente del norte del Valle acceda a tratamientos de quimioterapia y diagnóstico, Doña Lisbeth destaca que la Liga es una empresa completamente cívica, que no recibe auxilios gubernamentales, sino que se sustenta con contratos, donaciones particulares y un buen ejercicio empresarial.

Bon Marché: una locura de juventud

Doña Lisbeth es una empresaria enamorada de su negocio, amor que le transmite día a día a sus hijos, nietos y colaboradores. Bon Marché, una marca reconocida por todos los pereiranos, este negocio llegó a ella de manera inesperada, luego de que su esposo hiciera otro negocio, les ofrecieron el local de Bon Marché, ubicado frente a la Cámara de Comercio, “nos metimos, así sin análisis ni planes, éramos unos jóvenes locos”, su esposo, que ya manejaba otra empresa, le propuso entrar de lleno en el negocio de alimentos.

Doña Lisbeth trabajó muchos años en el centro, y sus hijos crecieron en la empresa, amando la marca. Ella manejó la parte de producción desde el inicio, su hijo es ahora quien dirige la parte de mercadeo y su esposo también la acompaña en la compañía. Lo que empezó como una locura fue creciendo. Sin embargo, la Pandemia golpeó la empresa, “ha sido muy difícil recuperarnos”. Hoy, Bon Marché opera con distribuidores que respetan la marca y a quienes se les suministra todo el producto fabricado centralmente en Pereira.

“Un factor clave del éxito ha sido que conservan la calidad. Durante la crisis cafetera y el terremoto, la empresa decidió mantener en lugar de dañar, un compromiso que han continuado mejorando desde esa época”.

Al momento de preguntarle por un consejo para los jóvenes que quieren tener éxito empresarial, doña Lisbeth aconseja a los emprendedores ser organizados. “Es fundamental cuidar los inventarios y el dinero en efectivo, ya que todo lo que se pierde de inventario se fue por la basura, todo el faltante de una caja se va por la basura”.

“Hay que servir en todo lo que se pueda y fortalecer la familia alrededor de la mesa, eso se ha perdido y por eso vemos tantas cosas, los valores se enseñan en la mesa”.

Doña Lisbeth concluye que, además de su marido y sus hijos, la Liga y Bomarché han sido sus grandes amores, demostrando el civismo aprendido en su familia, que siempre trabajó por el fortalecimiento de Pereira.

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