Por mucho tiempo mostrar el pasaporte colombiano fue motivo de vergüenza para los connacionales, por eso, que una ciudadana rusa haya peticionado la nacionalidad colombiana, inquieta sobre las razones que la llevaron a hacerlo.
Elena Martemianova, puede ser más colombiana que muchos de nosotros, porque ella no nació y le tocó, sino que quiso serlo y por mucho tiempo antes de la legalización, amó a dos colombianos y medio, porque el esposo y una de las hijas son de aquí, la mayor nació en Rusia, como ella, pero 50% es colombiana.
Historia
Estudiar en la Unión Soviética (hace 40 y 50 años) resultó atractivo, fácil y muy bueno para muchos compatriotas, pero la historia de Elena y Carlos, data del tiempo posterior a la caída del muro en Berlín, y la redefinición del mundo entre lado occidental y lado oriental, como se conocía hasta entonces.
La señora Martemianova es ingeniera civil y precisamente en el ámbito universitario fue que un pereirano ‘le movió el piso’ y duro. Por eso, hace 33 años vive en Colombia y el miércoles de esta semana se convirtió en una colombiana más.
¿Por qué?
Esa fue la primera pregunta para la nueva compatriota, a lo cual respondió: “Todos saben muy bien que Rusia está en conflicto, ya desde París no salen vuelos a Moscú y tener otro pasaporte se hace necesario. Además, si hace tanto tiempo me siento colombiana, ¿por qué no tener los documentos?”. En este momento la primera impresión de muchos lectores es simplemente la conveniencia, pero no, al seguir conversando con Elena, de verdad se nota que le gusta y tiene entre sus afectos a Colombia, por muchas razones.
“Siéntanse orgullosos de este país, ustedes porque no saben, pero acá en mejor, estamos mucho mejor que en otros países del mundo, sino que es difícil quitarse la imagen que el narcotráfico dejó, pero eso ahora ya no es”. Antes de conocer a don Carlos, ¿qué idea tenía del país? “En aquellos tiempos tenía muy mala imagen debido a las películas de Hollywood, que mostraban caos y pobreza, a veces hasta filmaban en otros países y decían que era Colombia, pero cuando conocías los estudiantes colombianos, su cultura que destaca dentro del resto de los latinoamericanos y después uno les preguntaba y nos contaba lo que era el país realmente”. El primer vuelo hacia acá duró más de 24 horas, primero Canadá, Cuba y Perú, allí se cambiaba de avión para llegar a Bogotá.
Lo que me ayudó realmente a aprender español muy rápido, fue que me gustaba cómo sonaba, pero al llegar a Pereira, sabía tres palabras, pero a los rusos se nos facilita asimilar culturas, porque siempre lo hemos hecho.
El proceso
“No sé qué fue lo que hice tan extraordinario, para mí fue una sorpresa que al salir de la entrega me tomaran fotos y después mi hija mandándome que había salido en redes y que tenía likes”. ¿Es fácil o difícil hacer el trámite? “Una de las cosas que me demoré para hacerlo, fue porque escuchaba que otras personas se demoraban y se generaba estrés, porque hay que estar llamando y pendiente de los correos. Hay que presentar exámenes de historia, geografía y constitución, solo se puede presentar en tres ciudades, yo fui a Medellín. La mayoría lo pierden porque es mucho material y preguntan de muchas formas, me ayudó que me gusta saber qué ha pasado, lo difícil fue la Constitución y las preguntas de lengua castellana no son difíciles, saqué como 70% de aprobación”.
“Es un honor ser colombiana, porque realmente cuando uno está acá con todas sus cosas es que quiere estar, veo que Colombia tiene mucho potencial y claro que hay mucho qué corregir, pero ahí vamos”.
A los dos años de estar en Pereira, tuvo su primer empleo como ingeniera residente en una obra en Dosquebradas, se trataba de un convento franciscano. Le ayudó que las jefes eran italianas y junto a ella ‘chapoteaban’ en español.



