Laura Andrea Daza Ocampo, tiene raíces caldenses por línea materna, pero lo más interesante llega por herencia paterna. “Mi papá es del territorio cundiboyacense, específicamente de Sesquilé y gracias a eso toda la vida he trabajado con pueblos indígenas”. Un momento, ¿en Sesquilé hay indígenas? Lo que se cree es que allá todos son campesinos de ruana y sombrero.
“Es que el Muisca también sobrevivió en el campesinado, no hay esa identificación originaria de lo que eran, que es con la ropa de algodón y mi abuela no se puso propiamente un chumbe (prenda para proteger el vientre y fortalecerlo), pero hay prácticas en común que refieren lo mismo. Las medicinas ancestrales como el tabaco molido que se inhala por la nariz, permanece en algunos campesinos muiscas, es buenísimo, no es alucinógeno ni nada de eso, lo utilizamos para las gripas o las migrañas cosa que en cinco minutos se quita”.
Más sobre esta mujer
“Mi profesión es la música, pero también estoy en el último año de Derecho. Gracias al trabajo con pueblos indígenas he realizado defensa de los Derechos Humanos, el derecho a la cultura, al componente mujer, familia y generación como comunidad y no de manera desagregada y eso me llevó a estar en el Ministerio del Interior en donde manejaba el grupo de Género y diversidad, el enfoque de género étnico específicamente el de mujer indígena. El trabajo que se hace con más fuerza es el de cómo acompañar a otras mujeres indígenas en la erradicación de la ablación o la mutilación genital femenina”.

La sensibilización en este tema, explica Laura, se hace con las autoridades mujeres de la gran familia idiomática Embera, que comprende muchos otros grupos, unos más conocidos que otros como: Embera chamí, Katío, Embera kapiadara. Con estas mujeres construyeron el articulado del proyecto de ley. “Para nosotros es muy importante contar todo esto, porque uno de los primeros proyectos que se construye de manera intercultural, de la mano con las comunidades y sin la necesidad de aplicar la consulta previa”.
Este último mecanismo que Laura Daza menciona, es un requisito sin el cual no se puede siquiera pensar en hacer 100 metros de vía. Pero la gran nación Embera se encuentra entre 19 y 22 departamentos de Colombia, lo que hace totalmente inviable un trabajo de ese tipo. “En la actualidad se tiene registro que la ablación se está practicando en la gran familia lingüística Embera y por eso se llegó a una concertación, pero tenemos conocimiento que en otros dos departamentos se practica por otras razones”.
No es solo por ser indígena
Lo más sorprendente que informó Daza en esta entrevista fue que las mujeres colombianas son víctimas de mutilación por muchas otras causas y en otras regiones, hasta en la misma capital del país. “Te quiero contar, en estos días nos llegó el caso de una chica de 30 años que la mutilaron, nosotros la catalogamos ablación tipo 2, porque le puede pasar a una mujer cualquiera. Es el primer caso que conocemos de mutilación por médico, ella tuvo un accidente y debía reconstruir su vagina y en vez de eso tuvo una mala práctica y le dejaron los labios menores expuestos, ella está incapacitada. Lo que generalmente se piensa es que la ablación solo es la extirpación del clítoris, pero hay varios tipos”.

El grupo de Género y diversidad
En el Ministerio de Interior, muy sonado por estos días, se trabaja en defensa de todo tipo de derechos, es así como Laura, que se reconoce como indígena puede estar en esos espacios. “Aunque la gran confederación está de acuerdo con eliminar la práctica, todavía hay gran desconocimiento sobre el mismo tema al interior, porque a la mujer partera se le inculcó siempre que eso estaba bien, que era para curar el cuerpo de la niña y para que a futuro pudiera conseguir un marido y demás. Un acto de buena fe por parte de ellos son las resoluciones proferidas en el Valle del Cauca, en Risaralda, la Onic y la gran minga Embera cuando estuvieron en Bogotá”.
Laura es consciente que el tema ‘indígena’, ya no se ve como lo que hay que preservar, sino que incomoda en gran parte de la sociedad. “Ya no dicen el pueblo x o el pueblo y, sino que dicen los indígenas, por eso es importante recalcar que no es solo un problema de los pueblos indígenas, sino que puede pasar en cualquier parte del país”.
El proyecto de ley
Mañana es un día trascendental para que se pueda abolir esta práctica. “El proyecto de ley ya empieza su primer debate, por fin nos pusieron en agenda, se viene lo más difícil y por eso es que necesitamos sumar más aliadas. Lamentablemente el tema de las mujeres no está en la agenda pública, porque sí, tenemos enfoque de género, intercultural y otros más, pero uno va a ver y se debaten primero 10 mil proyectos más, antes por ejemplo que el de ‘Huérfanos por feminicidio’”.
“Hay cuatro mujeres que han sido sumamente valiosas en esto que son: Carolina Giraldo, Jennifer Pedraza y Alexandra Vásquez”.




