Cuando apenas tenía 15 años, en el colegio María Auxiliadora de Cartago donde cursaba sus estudios, Hillary Velásquez Duque comenzó a venderles a sus compañeras de clase los famosos sánduches gratinados que elaboraba su mamá con una receta propia y muy especial. Con el paso del tiempo esa empírica actividad económica se convirtió en un próspero emprendimiento, el cual recibió recursos del Fondo Emprender del Sena para el montaje de un restaurante con el que siempre soñó Hillary. Gardenia Cocina Artesanal, localizada en una calle de Los Alpes la que proyectan convertir en un distrito de diseño y gastronomía, es ante todo la demostración de los frutos que ha alcanzado la perseverancia y la tenacidad de Hillary Velásquez, una administradora de negocios internacionales de la Universidad del Quindío de 28 años.
¿Cuándo y cómo nació este emprendimiento?
Como tal la marca Gardenia nació hace cuatro años, pero empezó desde los 15 por una idea de negocios de mi mamá, a partir de una receta de ella. Se trata de los sanduches gratinados que cuando yo tenía 15 años los vendía en el colegio María Auxiliadora de Cartago a todas mis amigas y luego en los eventos, en los cumpleaños. Y a medida que fui creciendo comencé a estudiar administración de negocios y en mi proyecto de grado la idea fue la creación del restaurante.
¿Cómo le iba en el colegio con este negocio?
Pues muy bien. Comenzamos vendiendo 20, luego 50 y cada ocho días los viernes eran 100. Algunos nos pedían la receta hasta que le dije a mi mamá que ya no la diera más, porque si la pedían tanto y era algo que nos estaba generando un ingreso, ello representaba a futuro una idea de negocio. Y en la Universidad del Quindío seguí vendiendo, pero no tenía un nombre. Luego, cuando mis padres se vinieron a vivir a Pereira hace ocho años, yo también lo hice, comencé a entrenar y a cuidarme mucho. Por ese entonces la receta no era tan saludable y cuando comencé a cuidar mi salud y a buscar aportes nutricionales, empecé a vender los sánduches en todos los gimnasios de la ciudad con un buen pan y una buena proteína. Pensé entonces que esa idea de negocios ya me estaba pidiendo un nombre, arranqué y me presenté a Expocamello.
¿De dónde surgió el nombre de Gardenia?
Gardenia es una flor de Asia que representa buenas energías, que purifica el alma y que significa abundancia, paz y amor. Todo eso lo veo reflejado en mi madre. Para mí la gardenia es mi mamá, además de ella es desde donde vienen las recetas creadas con todo el amor. El nombre lo enfoqué en ella, en lo que reflejaba.
¿Establecida la familia en Pereira cuándo comenzó el negocio como tal?
Hace cuatro años creamos la marca y el nombre y un año después nos presentamos a Expocamello, luego al Fondo Emprender porque quería capital para poder montar la empresa e inicié todo el proceso con ellos.
¿Cómo fue su experiencia en el Fondo Emprender?
He sido siempre una mujer muy sociable, me ha gustado estar en eventos, ofrecía el producto a todos los amigos por el WhatsApp y las redes sociales y todo el mundo comenzó a reconocer a Gardenia. En Expocamello fue un éxito y quedé entre los 10 emprendimientos con mayores ventas, así que decidí aprovechar todo eso y arrancar. En el Fondo Emprender organicé la idea de negocio, las líneas de productos, además de sánduches ofrecíamos hamburguesas y ensaladas y toda una creación de carta.
¿Gardenia es una demostración de que el Fondo Emprender sí es un gran ayuda para los emprendedores?
Sí, completamente. Y a todas las personas que me preguntan les digo que para mí es lo mejor que me ha pasado en la vida. Me siento muy agradecida y creo que ésto es de la persona, la perseverancia y la constancia. No es un proyecto fácil pero si alguien se va a ganar esos recursos que está dando el Estado, obviamente hay que merecerlos y eso requiere estar en asesorías, en funcionamiento, haciendo un estudio efectivo de mercado y viviéndolo con el producto en la realidad.
¿Este proyecto cuántos empleos está generando?
Somos cinco personas, cuatro empleos directos y uno indirecto. Somos el chef, el auxiliar de chef, el servicio al cliente, la gerente y el contador.
¿Qué tantas recetas originales de su mamá incorporó en la carta de Gardenia?
La receta de salsa Bechamel que utilizamos en los sánduches gratinados es de ella. Este sánduche sigue siendo el mismo, sólo que cambió el tipo de pan, el de ahora es de orégano con chía y el cliente puede elegir el tipo de proteína, entre pollo desmenuzado, res o mixto y escoge entre queso cheddar o de soya. El cliente tiene opciones de armarlo a su gusto y de vivir esta experiencia. Además hay hamburguesas artesanales con un pan de masa madre sin levadura, blanco o rojo a base de remolacha, una proteína magra libre de grasa, la opción vegetariana que son portobellos rellenos de espinaca y mozarella, dos tipos de queso y acompañadas con papas artesanales y la salsa de la casa a base de yogur griego.
¿Estas materias primas las compra en el mercado local?
Completamente. El yogur griego es de un buen amigo y emprendedor que tiene una empresa que se ha posicionado quien también creció desde abajo; en la plaza de mercado siempre intento comprar todos los vegetales frescos y ayudarle directamente al agricultor y el pan es de una empresa artesanal llamada Sésamo. El publicista es un amigo y emprendedor, Felipe Giraldo, quien también está en el Fondo Emprender. El que hizo el inmobiliario del restaurante es Felipe Aristizabal, de una marca de Pereira. Siempre intento que todos mis aliados sean personas cercanas y amigos que estemos creciendo como emprendedores. Es el aporte que le hago a la región.
¿A futuro cuáles son sus planes?
Posicionar como tal el punto de venta principal de Gardenia, que es lo más importante ahora, que la marca sea muy reconocida en la ciudad, y procurar que llegue a ser un lugar referente de turismo. Queremos además posicionar la cuadra como tal donde estamos en Los Alpes junto con todos los emprendedores poniéndole un nombre y dándole carácter como un distrito de diseño y gastronomía, para que la reconozcan. Además a futuro quisiera tener abrir otro punto en otra ciudad, como Salento, que es un cliente potencial al que estamos dirigidos: personas que cuidan su salud y extranjeros que quieran conocer de la región.
¿Y un mensaje para los emprendedores?
Que toquen las puertas del Fondo Emprender, que no tengan temor, que vale la pena. En estos momentos estoy en un 90 % de los recursos recibidos y en un 80 % del proyecto del cual me faltan tres meses. Les aconsejo que sean perseverantes, que sean constantes, que crean en sí mismos, que amen lo que hacen y para que día a día no lo vean como un trabajo sino como una pasión.



