El profesional pereirano Nilson Correa Bedoya asisti? esta semana a un foro en la Universidad Cat?lica de Pereira, en donde dict? una charla sobre ?De la atenci?n del desastre a la gesti?n del riesgo de desastre, una transici?n que no da espera?. Correa es graduado en Administraci?n Ambiental de la Universidad Tecnol?gica, con estudios de especializaci?n en an?lisis de políticas p?blicas de la Universidad Nacional, una maestr?a en poblaci?n y desarrollo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de M?xico y actual candidato a doctor en Geograf?a en la Universidad Nacional Aut?noma de M?xico.
?Estamos en Colombia muy atrasados en esa transici?n?
Hay cosas positivas, cosas que destacar y cosas negativas. Un aspecto positivo es que ha habido un buen esfuerzo por hacer esa transici?n, por lo menos en t?rminos conceptuales y ello se refleja en la política p?blica de gesti?n de riesgos de desastres, la cual se formaliz? con la Ley 1523 de 2012 que hace expl?cita esa relaci?n del proceso riesgo-desastre con el desarrollo.
?Esto implic? una profunda reestructuraci?n de la Unidad de Gesti?n del Riesgo?
En ese mismo proceso hubo el inter?s de actualizar la que es la entidad que coordina el sistema nacional para la gesti?n del riesgo de desastres, que antes se llamaba Direcci?n Nacional de Prevenci?n y Atenci?n de Desastres. Se hace un esfuerzo por darle una nueva estructura que coincide con el prop?sito de la nueva ley, es decir que se abren espacios para que haya directos responsables de los diferentes procesos de la gesti?n del riesgo. Es esto es, m?nimamente, conocimiento del riesgo, reducci?n del mismo y manejo de desastres.
?Buena parte de ese compromiso se deja en cabeza de los gobiernos municipales?
Este es un tema que va mucho más allí del aspecto propiamente de la gesti?n de riesgo de desastres y es que no se hace un esfuerzo por entender la realidad de los municipios, quienes en el proceso de descentralizaci?n son los que asumen la responsabilidad ?ltima del proceso. Colombia es un estado social de derecho, organizado en forma de rep?blica unitaria, descentralizada y con autonom?a de sus entes territoriales, esto entre comillas. Eso plantea que hay el inter?s del gobierno central de delegar en los municipios la prestaci?n de una serie de servicios p?blicos…
Digamos más bien: delegaci?n de responsabilidades…
S?, de responsabilidades, dentro de las cuales est? la gesti?n de riesgo de desastres. En ese proceso de municipalizaci?n, previo a la Constituci?n de 1991 que vivi? el pa?s, una de las responsabilidades fue la atenci?n y prevenci?n de desastres, hoy gesti?n de riesgo de desastres. La primera ya ten?a sus complejidades y no se hizo un esfuerzo, como tampoco se hizo para muchas otras responsabilidades que se entregaron, por saber si los municipios estaban en capacidad de asumir esas delegaciones. Con la política p?blica de gesti?n de riesgo de desastres se establecen nuevas y mayores responsabilidades y, consecuentemente, no se hizo el an?lisis para saber si en realidad los municipios tienen la capacidad de asumirlos.
?Delegaci?n de responsabilidades sin delegaci?n de recursos?
Tampoco hay asignaci?n de recursos. En ese sentido creo que hay fallas importantes. Lo que se propone es que solo los municipios que cuenten con los suficientes recursos propios est?n en capacidad de garantizarles a los colombianos ese derecho, que se establece como un derecho colectivo, a la seguridad y a la prevenci?n y atenci?n de desastres que sean tecnicamente previsibles.
?En qu? queda el papel de la propia comunidad?
Ah? hay muchas cosas que considerar. Lo que pasa es que muchas personas tratan de resolver los asuntos del riesgo cotidiano, como por ejemplo el no tener techo, y al hacerlo terminan? generando para s? otras condiciones que son de riesgo excedente, que es a lo que nos referimos cuando hablamos del riesgo de desastre. Es decir, generan condiciones inseguras para s?, en el proceso de tratar de resolver otras situaciones de su vida. Al final lo que ver?a uno es que ellos, no es que no sean conscientes, sino que est?n sopesando entre dos males el menor: un mal que aparece como remoto, que es la posibilidad del desastre, y otro que es el cotidiano, que es no tener donde vivir.
?En Pereira ya se est? haciendo esta transici?n?
Pereira, en un proceso de aprendizaje que lamentablemente ha sido impulsado siempre por el desastre, por la tragedia y por las p?rdidas, ha tenido grandes avances y ha asumido una actitud responsable. Cuando era estudiante de la UTP tuve la oportunidad de vincularme en 1996 en un proyecto iniciado por la C?rder, con el apoyo de entidades nacional y locales, para la microzonificaci?n del riesgo s?smico, lo cual fue un hito en el pa?s. Para ese momento era muy pocas las ciudades, tal vez Cali y Medell?n, las que contaban con mapas de microzonificaci?n s?smica y desde el terremoto del 8 de febrero de 1995 la ciudad se di? a la tarea de llevar a cabo ese proceso.
?Qu? responsabilidades le caben al ciudadano?
Una de las novedades que introduce la ley es que le hace partidario al ciudadano de la responsabilidad en la construcción de una ciudad segura. Ah? lo que vemos es que todos los actores deber?an asumir esa responsabilidad, pero más allí de eso yo volver?a sobre el argumento previo y es que la gente necesita resolver sus necesidades de vivienda y entonces est?n planteandose resolver riesgos de su cotidianidad generando nuevos riesgos. Lo ideal seráa que? la ciudad pudiese darle salida a las necesidades crecientes de vivienda de la poblaci?n, garantiz?ndoles una localizaci?n y una construcción segura. Pero entendemos que hay una limitaci?n de recursos que impide que podamos llegar a ese ideal.
Ante una tragedia, el com?n de la gente habla de la ?venganza de la naturaleza?. ?Eso tiene alg?n asidero cient?fico?
Eso resulta atractivo en el sentido de que uno puede plantear que hay alg?n tipo de justicia frente a lo que el hombre le hace a la naturaleza, pero termina desdibujando o comprometiendo esa posibilidad de educar a la persona en la idea de que el desastre se puede prevenir.
?C?mo hacer esa transici?n de la atenci?n del desastre a la gesti?n del riesgo de desastre?
Fue muy afortunado presentar as? el tema a los estudiantes de la Universidad Cat?lica de Pereira porque la idea es proponerles que existe otra forma de ver los desastres a como -por muchos años- fue la norma y es que ante ?stos s?lo se pod?a actuar de manera posterior y respondiendo ante la emergencia. Ahora lo que se insiste en que es posible una intervenci?n previa de la situaci?n antes de que se convierta en desastre a trav?s de: primero, garantizar que no se configuren escenarios de riesgo; y, segundo, una vez que se han configurado los escenarios de riesgo tratar de liberar esas condiciones de riesgo de la mejor manera posible.?
?Y c?mo es posible transformar esa visi?n del desastre?
Esa opci?n de concebir que es posible intervenir el desastre, solo es posible cuando nos planteamos conceptualizar el desastre de manera diferente. Una primera transici?n es del desastre al riesgo del desastre, del desastre como un hecho cumplido al riesgo de desastre como un hecho potencial y, como es potencial, es posible intervenirlo antes de que ocurra. Esos elementos conceptuales nos dan la oportunidad de pensar en la posibilidad de la gesti?n del riesgo de desastres que permite conocer el riesgo, reducir el riesgo y estar preparados para manejar el desastre cuando ?ste ocurra.
?C?mo prevenir el riesgo sismico, por ejemplo?
El riesgo de desastre se puede analizar desde dos elementos; las amenazas y las vulnerabilidades. Las amenazas son los peligros y la vulnerabilidad es la susceptibilidad que tiene un conjunto social de ser afectado por ese peligro. Dentro de las amenazas est?n las naturales, que son un conjunto muy particular porque implican que el hombre no tiene incidencia en su aparici?n u ocurrencia. Pero sabiendo ?sto, si podemos intervenir sobre el otro elemento de riesgo que es la vulnerabilidad, garantizando ubicaciones seguras, si las edificaciones se constuyen sobre zonas de relleno antr?pico deben tener condiciones mucho mejores y especiales en relaci?n con otras.



