“Hay Tato para rato”

La noticia de que el ‘Tato’ Sanint, ya no estaría más en los micrófonos de Caracol, causó a parte de la sorpresa normal para este tipo de anuncios, una tristeza muy sentida en los aficionados de la ‘Furia matecaña’, porque este hombre de la radio se convirtió en un papá para aquellos que le prenden la velita al santo de su devoción, así como otros que se indignan con los malos arbitrajes y ni qué decir de los que con la fé intacta hasta el último minuto esperan ese golpe que revienta la portería contraria.

Gustavo Alberto Sanint Alarcón, no solo es el narrador estrella de los partidos del Deportivo Pereira, es uno de los hinchas más fieles de ese equipo de la vida, de la familia y del corazón (el nuevo), porque desde muy niño llegaba sin falta al Mora Mora, acompañado por algún otro integrante de su familia. Todo tiene un inicio y no un final, todavía y por fortuna.

En la voz del locutor

Las casas reflejan mucho de quiénes las habitan y la del Tato es un lugar maravilloso, transmite hogar, unión, tranquilidad. La conversación se hace en la sala, como con cualquier visita. La emotividad estuvo presente en varios momentos del relato y no por parte de quién recordaba. Lo primero es preguntarle por esas frases que son tan de él y tan de la gente cuando está en el Estadio, que no se sabe quién inspira a quién.

“Bienvenidos a mi casa. Recogí el sentimiento del pueblo, del hincha común, ese que ahorraba la plata y tal vez se abstenía de llevar el pan y la leche, porque quería tener la boleta para ir a ver a su querido y amado Deportivo Pereira. Empecé a ver esas expresiones en la gente, ‘matame Pereira, matame’”. Era la época de los cables, llegaron a desbaratar los teléfonos fijos para hacer la transmisión a cuatro hilos.

Una vida de recuerdos y gratitud.

“En el Mora Mora me tocó ver figuras de talla nacional y también internacional como los paraguayos. Aprendí a querer primero el fútbol y ya viendo un equipo representativo, porque en esa época el Deportivo Pereira era la verdadera bandera de un pueblo, fui creciendo con ese sentimiento y la curiosidad de mirar a los puntos de transmisión. En aquella época narraba el fútbol Fabio Manzano Martínez, ícono de la radio nuestra en Pereira y yo lo veía con esa emoción y su audífono gigante, a veces me hacía cerca, porque me iba a jugar la pelota en la malla, pero empezaba el partido y me acomodaba en la tribuna. Gracias a mi primo Hernando Marín que me llevaba desde muy chiquillo al estadio, yo veía a Isaías Bobadilla, a Víctor Campás, luego más grandecito a uno de mis ídolos, como Eliseo Gaona, yo veía que la gente gritaba, se metía con el árbitro y yo brincaba con la ‘Furia matecaña’”. Como hincha también le tocó el traslado a la Villa Olímpica en 1971.

Tiempos de radio

El Tato empezó en el Grupo Radial Colombiano, allá se dio una de sus mejores frases, gracias a su mamá. “Ella era también muy apasionada y le gustaba ir a ver el equipo, doña Marina Alarcón iba con una banderita y siempre prendía un cirio que dejaba en su altarcito para el Deportivo Pereira. Mi papá era más parco digámoslo así, pero siempre apoyaba al equipo. Por eso vinculé ‘mamá no me apague el cirio’, por mucho tiempo. Después llegarían maldito palo y bendito palo, cuando no entraba el balón o se salvaba el Pereira y al árbitro le saqué ‘Eeh, no te hagás coger odio’”.

Pero la más famosa, que es como la marca del Tato Sanint, es el ‘Taque’. “Esa se dio por un choque, estaba yo por la calle 20 #6 -20, donde quedaba la antigua sede de Caracol, estábamos compartiendo y mecatiando en el carrito de dulces, cuando una señora subía en una camioneta Renault 12 roja y se le apagó, ese carro empezó para atrás y venía otro para voltear ahí en esa curva entre la 6 y la 7, y la expresión de todo el mundo fue ‘uy, taque, taque, taque’ y se dieron los carros, entonces yo dije: venga, esto lo voy a acomodar en el fútbol porque es una expresión de golpe, como la de pegarle el balón a la portería y lo estrené en un partido en Ibagué”.

Pereira campeón

Cuando llegó de Qatar, se hizo un evento para que el hincha y locutor pudiera celebrar como es el triunfo del ‘Grande matecaña’

¿Cómo vivió alguien como usted ese día? “Yo no estaba en Pereira, estaba en la cobertura del Mundial con Caracol en Qatar, bastante lejos e hice todo lo necesario para que me dejaran venir, puede ser la Copa y todo, pero gaseosa mata tinto. Me dijeron: ‘Tato te necesitamos acá y allá está tu colega Trujillo, está Mauricio Gómez y Buriticá comentando. Son varias anécdotas, lo que yo grité y soñé, porque allá era el amanecer y a través de una plataforma, mi hijo me mandaba a pedazos el partido para verlos en la tablet. Llegó un momento en que la imagen se congeló y me ganó el sueño, cuando me levanto todo asustado y tratando de enganchar, empecé a ver caras llorando en el Whatsapp y pensé ay hermano esto qué es, cuando leí llorando pero de felicidad dije: juep*# ¡campeones!”

Hay un detalle todavía más bonito de esa noche que él dice le agradecerá a su esposa Gloria Inés Montoya. “Ella llevó una foto gigante mía que decía: ‘Tato siempre presente en las mejores ocasiones con el Deportivo Pereira’, para que la colgaran en la cabina. Fue tal la conexión mental del hincha matecaña con el taque, que la gente volteó a ver la foto e hicieron el taque”.

Un adiós inesperado

Su entrada a Caracol se dio el 1 de febrero de 1988, tras la salida de Dagoberto Puello, fue el narrador oficial, hasta el 1 de febrero de 2025. ¿Qué pasó? “Yo también me lo estoy preguntando porque todo iba muy bien, ya me había pensionado a finales del año pasado, pero ellos no quisieron que yo me fuera. Por ley me retiré unos días y volví por prestación de servicios. Hasta que me llamó el coordinador de la radio hablada en la básica que es John Camacho, me dijo: ‘necesito hablar con usted el lunes (3) en la oficina a las 9:00’ y se me metió la corazonada, me van a sacar. Me senté, lo miré y le dije: me vas a sacar. Se le pusieron los ojos vidriosos y me dijo: ‘hermano esto no es mío, estoy cumpliendo una orden”.

“Llevo una marca, un cariño, un afecto del pueblo hacia un ser humano que siempre ha tenido el mensaje de paz y de emoción”.

Cifra

38 años, 9 mundiales, un número indeterminado de Copa Libertadores y otros campeonatos alcanzó con Caracol.

Dato

El Tato asegura tener dos papás en la radio: uno es Hernán Peláez Restrepo y el otro Wbeimar Muñoz Ceballos y les tiene gratitud eterna.

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