Arte, docencia, juventud y experiencia

Quinaya Qumir es una artista en todo el sentido de la palabra, no solo por haber estudiado la Licenciatura de Artes Plásticas en la Universidad Tecnológica de Pereira, sino porque todas sus palabras y acciones se traducen en trabajo y proyectos en consonancia con la movida artística.

¿Cómo ha sido formarse en el arte en una ciudad intermedia? “Acá hay movidas de arte pesadas, es decir, en el sentido en que institucionalmente funcionan como en cualquier parte del mundo, hay museos, hay salas de exposición, han habido galerías de arte, incluso un circuito que hemos conservado durante 20 años, son salas de exposición que inauguran en simultáneo, que mensualmente cambian de exposición. En realidad es fuerte, aquí hace unos años Pereira fue la sede del Salón Nacional de artistas y hay posgrados, como el que yo estudié en la UTP, que fue la Maestría en Estética y Creación. Me he formado en universidad pero también he sido muy autodidacta sobre todo en el mundo de los audiovisuales”.

¿Ser artista plástico en Colombia es fácil o difícil? “Es súper difícil, creo que he sido muy afortunada porque he estado bien rodeada, las instituciones en las que he estado, he tenido la fortuna de llegar a todos los niveles posibles. Recientemente en diciembre, tuve la oportunidad de ganar la beca de ‘Investigación y Creación de artistas de larga trayectoria del portafolio de Estímulos de la Secretaría de Cultura de Pereira. Hay muchas maneras de llegar a estas becas, afortunadamente terminé 2024, ejecutando esta beca, hice Estudio Abierto, la gente fue a mi estudio a conocer los materiales, interactuó con las herramientas. He llegado a otros escenarios: museo, sala de exposición, feria de arte, venta comercial de piezas, relación con coleccionistas. El Circuito al que más le agradezco es el de hace seis años del Banco de la República que es Imagen regional, pero cuando miro atrás no es la historia de todos mis compañeros”.

Una joven en la docencia

El ambiente universitario puede tornarse un tanto pesado y si el docente parece un estudiante, puede ser aún más difícil. ¿Usted es amiga de los estudiantes o ellos dicen ‘¡ahí viene la profe!’. “Justamente soy licenciada, yo estudié también para ser docente con plena conciencia, con pleno interés y ejerzo disfrutándolo, vengo a la Universidad Católica y lo disfruto, me encanta y creo que se siente, generan muy buenos ambientes, hay mucho respeto y tengo la fortuna de sentir que hay mucha reciprocidad, es un ambiente verdaderamente académico. Yo acá no soy profesora de Artes visuales exactamente, trabajo en un pregrado que se llama Diseño audiovisual, la asignatura se llama Laboratorio de experimentación visual y sonora donde hay mucho arte, hay otra de guión y preproducción de imagen”.

El séptimo arte en su vida

Cualquier persona antes de sumergirse en un nuevo proyecto o conocimiento, siente algo muy especial que lo emociona o llena algún aspecto de la vida. ¿Cómo es su historia con el cine y cómo se convierte en consejera departamental? “Yo era una niña de colegio que estaba muy bien relacionada, tenía amigos un poco más grandes que yo y circuitos académicos muy fuertes, yo creo que éramos muy ‘nerds’. Tenía 15 años cuando hicimos un cine club, iba muchísima gente y estuvo vigente muchos, muchos años hasta Pandemia. Fueron 12 o 13 años en los que cada sábado veíamos una película que hacía parte de un ciclo, estudiábamos un tema o a un director. Después de muchos años llegué a la Universidad, no pasó al revés. Siempre me formaba y siente que de esa forma autodidacta he aprendido más”.

El proyecto de grado de la profesora Quinaya para la Maestría, fue sobre cine aunque este posgrado no era sobre este arte, sino sobre Creación. “Claramente los puntos fundamentales que se abordan en el proyecto de grado son sobre la creatividad en el mundo de lo audiovisual, pero como ves, todo está transversalizado por un oficio que yo misma me di. Primero fue investigar el cine y ahora más reciente, estoy en otras dinámicas dentro del mundo del cine”.

¿Cómo llega al Consejo Departamental de Cinematografía? “Hay muchas formas, pero digamos que yo desde hace tres años tengo una ONG con mis compañeros que se llama ‘La Falla destino fílmico’, y nosotros desde que nos unimos, nos conocimos en el cine club, entendimos lo que necesitábamos, porque tenemos un perfil fuertemente político y de gestores culturales, y era trabajar sobre todo en la asesoría y en la escritura, la propia formulación de leyes para el cine. Colombia es un país que tiene estas leyes, pero nosotros no vivimos en un departamento ni una ciudad que tengan su propia política cinematográfica”.

La docente explica que esto solo ocurre cuando los propios gremios trabajan para formularlo y llevarlo a las instituciones gubernamentales necesarias. Ahora tres de ellos (de La Falla) están en el Consejo Departamental de Cinematografía y Medios.

“Tarea: ir mensualmente a Corto Circuito, el segundo viernes de cada mes. Son cinco salas en el Centro de Pereira que se recorren a pie”.

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