El desempleo y falta de oportunidades que afectan a los jóvenes representan uno de los mayores desafíos para el gobierno, las autoridades locales, las organizaciones y el sector empresarial. Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del DANE, la tasa de desempleo de la población joven se ubicó en el 23.1%, registrando una disminución de 3.4 puntos, comparado con mayo de 2020. Para las mujeres alcanzó el 29.3% y para los hombres el 18.7%. Durante los cinco primeros meses del año, la tasa de desempleo en Colombia llegó al 16.6%; cifra que representa una disminución de 7.9%, versus el mismo período del año pasado (24.5%) y cuando la epidemia del coronavirus paralizó diferentes sectores de la economía.
A su vez el BID destacó recientemente que la dificultad en la inserción laboral de los jóvenes es una problemática recurrente en América Latina y el Caribe. La tasa de desempleo juvenil es tres veces mayor a la de los adultos, la informalidad es 1.5 veces más alta, y la inactividad es pronunciada: 21% de los jóvenes no estudian ni trabajan. La Fundación Forge, que cuenta con actividad exitosa de 16 años en Latinoamérica, se ha vinculado a Colombia con el objetivo de contribuir a reducir la brecha que existe entre los jóvenes y el mercado laboral del futuro. Sobre el tema hablamos con María José Gómez González, directora de la Fundación Forge para Colombia y Perú.
¿De qué proporción es la falta de empleo para jóvenes en el país?
Revisando los informes del DANE, que se van modificando y evolucionando y comparándolos con los del año anterior, nos encontramos con que hay 23.1% de desempleo general, lo cual conlleva muchas cifras ocultas, porque no es lo mismo el desempleo general que el juvenil y tampoco es igual el de hombres que el de mujeres. Entonces lo que tenemos es una brecha de desempleo mucho mayor en mujeres que en hombres con casi 13 puntos de diferencia y también hay una diferencia grande entre el desempleo de la población en general y el de jóvenes. Es decir que hoy en Colombia quien tiene una situación más desfavorable en términos de empleos son las mujeres y las mujeres jóvenes.

¿La pandemia del Coronavirus incrementó esas brechas?
Si comparamos el 2.019 con el 2.020 y 2.021, el año pasado trastocó completamente los números y la tasa de empleo tuvo una caída impresionante. Antes de la cuarentena había un desempleo del 18.7%, durante ese período llegó a subir al 28% y solamente estamos hablando de empleo formal, que es el que podemos monitorear. Es decir que son 10 puntos porcentuales de diferencia y esos 10 puntos son muchísimos puntos. Ahora, en el mes de agosto -que es cuando se ha ido midiendo- este año la tasa de desempleo es del 23.1%, es decir: veníamos de un 18.7% en el 2.019, llegamos al 28% en el 2.020 y ahora estamos en el 23.1%. Que ha habido una recuperación, en efecto ha habido una recuperación y se ha reducido a la mitad la brecha que se había incrementando del 2.019 al 2.020, pero todavía falta recuperar 5 puntos para llegar a los números que teníamos en el 2.019.
En el paro nacional que comenzó el 28 de abril los jóvenes tuvieron un papel muy activo. ¿En cierta forma los llevó a eso la falta de empleos y oportunidades?
Sí, claro que sí. Tenemos una situación en la que los chicos y chicas, una vez que terminan la secundaria y no pueden continuar estudiando porque no pueden estar sin trabajar y pagar sus estudios, son un porcentaje altísimo -como estaba ocurriendo en Colombia, pero que también se ha presentado en otros lugares, como es el caso de Chile, Perú o Argentina- Luego tenemos a jóvenes que ante la imposibilidad de estudiar se van a trabajar, pero las empresas no están contratando a jóvenes sin experiencia. Entonces ellos son los que se denominan Ni-Ni: jóvenes que ni estudian ni trabajan, que es una terminología que se viene usando en la región hace muchos años para describir la situación de los jóvenes.
¿De qué magnitud es esta problemática?
Solamente en Bogotá, Medellín y Cali el número de Ni-Nis es casi 600.000 jóvenes que no estudian ni trabajan, cinco millones más que están inactivos y no encuentran trabajo y si alguien no puede proyectar su vida, si ve que no tiene las condiciones básicas para poder subsistir, tener la familia, desarrollar sus proyectos de vida, claramente lo que siente es que está frente a un Estado que no está pudiendo responder a sus necesidades como joven. Y esto, por supuesto, se junta a otras serie de problemas y de situaciones que han llegado con la pandemia. Pero imagínese a Colombia con empleo pleno, además formal y de calidad, posiblemente la gente podría participar políticamente de otras formas, sacar adelante sus propios proyectos de vida… Pero hay unas cifras muy altas de jóvenes que están desempleados y de jóvenes que no estudian ni trabajan y que no saben lo que van a hacer con su vida mañana, más en la situación de pandemia que tenemos donde hay una inestabilidad que ni siquiera las empresas, con las que interactuamos en forma permanente, saben cuantos puestos de trabajo van a abrir en los próximos siete meses debido a la inestabilidad. Eso deja en el aire también el futuro profesional y al final el futuro profesional es la vida de los y las jóvenes.
¿Iniciativas del gobierno colombiano acordadas con los jóvenes, como el subsidio al empleo jóven, ya están dando frutos?
Me parece que tenemos que esperar, yo no me atrevería a decir como los programas públicos que se han lanzado están teniendo un impacto en el desempleo, porque ahora tiene mucho más que ver la reactivación económica que los programas de empleo, lamentablemente, aún si la reactivación económica está yendo más rápido de las estimaciones que había en un inicio, pero es muy difícil asociar a un programa el incremento o el descenso del número de jóvenes que están empleados. De todas maneras hay un impacto en una parte del empleo que es la intermediación, es decir este tipo de programas tratan de unir a las empresas con los y las jóvenes, y cuando se ponen esfuerzos en programas de intermediación que pueden ir acompañados de algún tipo de incentivo económico, eso siempre tiene un impacto a corto y mediano plano, no tanto a largo plazo, en las cifras de empleo.
¿Qué salidas hay frente a esta situación?
Lo primero que hace falta para que exista empleo es que las empresas ofrezcan puestos de trabajo y para que lo hagan deben estar muy animadas a invertir en un país, a crecer y deben tener cierta estabilidad y ciertas condiciones y eso va a tener un ritmo que va a depender, en gran medida, de decisiones políticas. Muy seguramente en Colombia se van a tomar las mejores. Así mismo, una de las tareas principales para reducir el desempleo, especialmente el juvenil y reactivar la economía del país, es la necesidad de llevar a este grupo poblacional proyectos enfocados en promover el potencial profesional y humano, que sirvan como un puente entre quienes buscan un empleo y las vacantes de las grandes empresas.
¿En este contexto que aporte le representará al país la presencia aquí de la Fundación Forge?
Desde la Fundación Forge tenemos estos grupos grandes de jóvenes, que no están ni estudiandi ni trabajando, que están en empleos informales, pero que quieren trabajar y quieren hacerlo en empleos formales. Los chicos y chicas dicen: queremos trabajo, pero no los encontramos, y las empresas dicen: tenemos vacantes pero no encontramos los perfiles y, especialmente, están vinculados al tema de habilidades socio-ecomocionales, muchos más actitudinales que técnicas. Desde la Fundación Forge lo que hacemos es trabajar con jóvenes en muchos países, como Chile, Uruguay, Argentina, Perú, México, Brasil, Estados Unidos y ahora estamos llegando a Colombia. Lo que hacemos es desarrollar un programa formación para habilitar a los y las jóvenes para el empleo mediante el desarrollo de habilidades emocionales y digitales y orientaciones técnicas. Y nos adecuamos y al ser una fundación tenemos mucha mayor rapidez para adaptar los contenidos que tenemos a las necesidades que tiene el mercado laboral. Entonces formamos a jóvenes y tenemos una red de empresas muy amplia en los países donde trabajamos, después de los cinco meses de formación las empresas contratan estos chicos y chicas en empleos formales y les seguimos acompañando para desarrollar una línea de carrera. En la estrategia Programa Tu Futuro trabajamos con unos 10.000 jóvenes por país cada año y en Colombia iniciamos con proyecto de manera más tímida con 200 para poder entender mejor sus dinámicas y conocer mejor como piensan los chicos y las chicas del país, nuestra propuesta es desarrollar en ellos las habilidades que está demandando el mercado laboral.
“La pandemia expuso una realidad en la que los esfuerzos por promover alternativas para la formación y orientación de la población joven del país se hacen prioritarios”.



