Una joven investigadora del proyecto ‘Escritoras Invisibles del Gran Caldas, 1870-1960’, explica cómo la alianza entre la Universidad de Manizales, la UTP y la Universidad de Caldas logró financiación de MinCiencias.
Ángela Gaviria Piedrahíta comenta cómo es el proceso que por tres años busca rescatar la vasta producción literaria femenina de aquella época, quienes ante la dificultad de publicar libros, dejaron su obra dispersa en la prensa regional.
Participación
Este proyecto es financiado por la convocatoria Investigación Fundamental de MinCiencias. ¿Cómo se originó el proyecto y cómo logró usted vincularse a esta investigación? “El proyecto existía cuando llegué a él. El proyecto fue ideado por Adriana Villegas, profesora de la Universidad de Manizales, junto con el profesor Rigoberto Gil de la Tecnológica, y Jorge Mario Ochoa de la Universidad de Caldas. Las tres universidades se aliaron para presentar un proyecto de investigación a MinCiencias, ganaron la financiación y el proyecto se propuso estudiar a las mujeres escritoras de Caldas, Quindío y Risaralda, lo que antes era el Gran Caldas, entre 1870-1960”.

Ángela Gaviria llegó a conocer la investigación primero, por su profesor de literatura, que era Jorge Mario Ochoa, también porque el Banco de la República de Manizales realizó una serie de ciclos de conferencias sobre mujeres escritoras, también del Gran Caldas, un proyecto distinto a este, pero que se relacionan.
Hemerotecas
¿Cómo se relaciona el registro de hemerotecas con el proyecto? “Es una parte fundamental, porque las mujeres que escribieron durante esas épocas no tenían acceso, bueno, muy difícil que publicaran libros. Tenemos el primer libro que se publicó por una mujer en estos departamentos fue ya en los años 30, la primera novela. Entonces, todo lo que hay antes, en los años 10y 20, o bueno, también hasta el 60, las mujeres escribían más que todo en prensa, en las secciones de literatura que los periódicos abrían, como La Voz de Caldas, La Patria, El Diario, acá en Pereira. Gracias a este rastro de prensas es que hemos logrado rescatar la producción literaria de estas mujeres. Gracias a la Hemerografía es que las podemos conocer, porque si buscamos libros en bibliotecas, no están. Aún así tienen una obra muy grande de cuentos, de diarios, incluso de novelas, pero que se publicaron por entregas en periódicos, es la forma que tenemos de rescatarlas”.
Sobre la investigación
¿En qué fase se encuentra el proyecto actualmente? “El proyecto dura tres años. Estamos finalizando el segundo año. Uno de los entregables, digamos de los productos finales principales, es una biblioteca breve de autoras del Gran Caldas. Es como recopilar estos textos que están esparcidos y reeditarlos en libros. La idea es que sean en cara y sello, en un lado va la edición crítica con toda la investigación que estamos haciendo sobre la autora, su contexto, su obra, ya por el otro lado, la obra como tal”.

El primer libro ya está publicado, se encuentra para descarga gratuita en el repositorio de la UTP. Se llama ‘14 escritoras del Gran Caldas en los diarios Renacimiento, La Patria y La Voz de Caldas (1915-1939)’. “La idea es que salgan mínimo cuatro libros y que cuando ya estén los cuatro se haga una edición impresa para repartir en bibliotecas, en casas de la cultura, en lugares públicos a los que puedan acceder. Estamos también haciendo talleres de Arqueología Hemerográfica, elaborando una consultoría para la Biblioteca Pública de Pereira. Ya hicimos la parte más pesada, que es todo el rastreo Hemerográfico que es exhaustivo, porque es página por página, y estamos terminando de editar los textos para los siguientes tres libros”.
Esos diarios eran grandes y densos, ¿cómo hicieron para conseguir las fotografías o las imágenes de las autoras? “Depende de la autora, el proyecto abarca 14 y depende de cada una, porque hay autoras que llegaron a ser un poco más reconocidas en ese momento y que sus fotografías aparecen en prensa. Por ejemplo, Uva Jaramillo Gaitán, quien fue jefe de redacción de La Voz de Caldas, entonces aparece su foto por lo menos unas dos o tres veces, con otras autoras es mucho más difícil y lo que ha tocado, como en la mayor parte de los casos, es intentar rastrear familiares, contactarlos y ya buscar en los archivos familiares si ellos tienen fotos y así las hemos encontrado. Las 14 ya están con foto”.
“La última que encontramos fue Rosario Grillo de Salgado, que publicó un libro de cuentos y participó en concursos, aún así no encontrábamos su imagen. Hasta que Adriana Villegas logró contactarse con uno de sus descendientes y consiguió la foto”.
Una vez encuentran el texto, lo transcriben tal cual, como está en el periódico. Después se hace una limpieza, porque hay palabras con errores tipográficos y palabras que están en desuso.



