A ciencia cierta, el profesor Jaime Ochoa Ochoa no tiene una idea clara de cuántos libros, en su mayoría de autores regionales, ha acumulado a lo largo de su vida. Lo que sí está comprobado es que en su casa, la principal característica es la sorprendente cantidad de libros que ocupan anaqueles, escritorios, mesas y varios cuartos, muchos de ellos apilados en cajas de cartón. Pero otros tantos, cerca de 16.000, duermen el sueño de los justos en un salón del Edificio de Rentas “Alberto Mesa Abadía”, a la espera que se haga realidad la iniciativa de crear la Biblioteca de Autores Regionales de Risaralda. Ese propósito, que comenzó hace unos 20 años, no se ha logrado y, lo peor de todo, es que desde hace dos años al profesor Ochoa no se le permite ingresar a ese oscuro cuarto del edificio de rentas para verificar en qué estado se encuentran los libros que ha atesorado en varias décadas de ejercicio académico.
¿Profesor, qué ha pasado con su biblioteca? ¿Ya está abierta al público?
La biblioteca está en el Edificio de Rentas, actual Palacio de la Cultura Alberto Mesa Abadía, fue instalada allí por el Gobernador Carlos Arturo López Ángel en el 2000, inclusive fue inaugurada por el Ministro de Educación de la época, Francisco José Lloreda, bueno, y el Secretario de Educación, Jorge Eliecer Sabas Bedoya. Inicialmente la biblioteca tuvo un buen espacio, pero los Gobernadores posteriores han querido sacarme y eso que la biblioteca es realmente lo único cultural que ha tenido El Palacio de la Cultura. Hay una cantidad impresionante de libros, después de tener unas salas bien grandes me han ido reduciendo los espacios y en estos momentos solo un pequeño espacio, absolutamente lleno de libros. Desde hace más dos años y medio no me han permitido entrar allí, no sé en qué condiciones están los libros, supongo que llenos de bichos, ratas de dos y de cuatro patas, de humedad y el deterioro que causa el abandono realmente de los libros.
Pero en el gobierno anterior, en un acto oficial, se inauguró la Biblioteca de Autores Regionales con usted abordo…
Pues se suponía que se iba a inaugurar con mi biblioteca, es más le pagaron a un contratista para que hiciera un inventario de los libros, dio un total de más de 16.000, incluidos algunos que tengo en mi casa, pero el inventario quedó regularmente hecho, el cuento es que el inventario yo lo tengo en físico y seguramente debo tenerlo también en una memoria, bueno. La ley dice que cada ente territorial debe tener una Biblioteca Departamental y aquí como no tenían ninguna idea y no querían invertir, simplemente hicieron un inventario y luego un convenio con Comfamiliar Risaralda que se comprometió a poner un espacio, realmente es muy reducido para todo lo que tiene que ver con la colección por lo menos de Risaralda. Además en realidad hay que pensar en grande, mi biblioteca es patrimonial no solo de Risaralda, incluye Quindío, Antioquia, Tolima, el Estado Soberano del Cauca y Tolima, pues la idea es hacer un Centro del Eje Cafetero. La Gobernación se comprometió a aportar un recursos para adquirir libros, pero nunca cumplió.
¿En este sitio cuántos libros hay de su colección?
Ni uno, con toda seguridad. Me contentaron con el inventario y no más, el resto lo suplieron con una parte que tenía Comfamiliar, compraron unos libros en algunas librerías de las ciudades y luego hicieron como un depósito legal que para que los autores de Pereira regalaran los libros. El compromiso de los autores es escribir y regalar sus libros
Hablemos de su colección ‘¿cuánto hace que empezó?
Yo estaba muy joven, muy niño más bien cuando empecé a leer, aunque en mi casa no había biblioteca mi padre era un gran lector y mi madre y un hermano también y él tenía una coleccioncita de libros pequeña, pero yo empecé con una colección de Colcultura que eran a tres pesos, y luego me emocioné tanto con la literatura colombiana, latinoamericana, universal, la historia, empecé a conseguir libros y eso data más o menos del año 70. Yo a los 15 años ya tenía biblioteca, son más de 50 años coleccionando libros.
¿Y cuántos volúmenes ha acumulado hasta ahora?
Es muy difícil porque cuando salgo, habitualmente traigo 2, 3, 10, 50 libros, muchas personas muy queridas me han donado muchos libros importantísimos y la biblioteca ha crecido. Yo no quiero exagerar pero sé que pasa de 30.000. De esa cantidad, en el Edificio de Rentas hay más 16.000. Lo que ocurre es que ellos toman por ejemplo una colección Salvat como si fuera un solo libro, cuandoen realidad son 20 o 100 libros. No sé, en verdad, cuántos tengo en casa. Tengo una habitación con los libros en cajas, en todas las habitaciones hay libros, en el corredor, yo duermo casi encima de los libros realmente.
¿Esos libros están disponibles para algún tipo de consulta?
No hay forma porque muchos libros están en cajas. Yo estoy haciendo una programación diaria con algunos de los que puedo mover, con eso hago las publicaciones, pero no puedo darme el lujo de exhibirlos, de tenerlos disponibles para investigaciones y para nada. Esa biblioteca ha servido para muchísimas investigaciones en universidades, colegios, para grandes investigadores.
¿Un coleccionista como usted, cuál es el último libro que ha leído?
Yo creo que más que leer es releer, porque es que mirando todos estos libros encuentra unos datos interesantes. Por ejemplo esta semana publiqué sobre Calarcá en la Mano, un libro que está en mi poder hace más de 35 años, tiene 90 años de haber sido editado y claro yo lo leí hace muchísimos años y quedó guardado. Qué maravilla volver a ver ese libro que es una joya total, es un incurable, de ese libro en el Quindío no hay ni 20 ejemplares, ese libro se desapareció completamente. Mis amigos quindianos, escritores e historiadores, están sorprendidos porque ellos ni lo conocían. Cada día para hacer esa paginita tan breve debo buscar información, es volver a leer una cantidad de crónicas, de historias, novelas, o sea, todo el día paso leyendo.
¿De su colección cuáles son las verdaderas joyas de la corona?
Hay cosas muy curiosas, por ejemplo un libro de Tulio Bayer, médico nacido en Riosucio, “San BAR, vestal y contratista” (BAR son las siglas de Monseñor Baltasar Álvarez Restrepo) publicado en Medellín en 1977 y la edición fue recogida y quemada por la Curia antioqueña porque era contra Monseñor Álvarez. Está el libro libro sobre famoso ex clérigo Juan Camilo Arenas escrito por su hermana Ada Arenas de Rodríguez en 1959. Se dice que la familia Arenas cuando sabía que alguien tenía un ejemplar lo pagaban a un millón de pesos, eso era un chisme de la gente, de todas formas ese es un original que tengo aquí. Tengo de la misma familia Arenas un libro hermosísimo de gran formato, precioso, escrito por la famosa Condesa Nubia de Braschi, es una hija del ex cura Arenas, basado en una investigación sobre los descendientes de Colón y de los Españoles en América, entonces descendientes de Pizarro, de Belalcázar, de Robledo, inclusive descendientes de Manco Inca Yupanqui del Perú, un libro absolutamente hermoso, una edición impresionante.
¿Y de autores regionales?
Tengo una edición de 100 ejemplares de Bernardo Arias Trujillo, autor de la novela Risaralda, él hizo una traducción de la Balada de la Cárcel de Reading de Oscar Wilde y publicó 100 ejemplares, 90 están dedicados al maestro Valencia, a Jorge Eliecer Gaitán, a Darío Echandía y a grandes personalidades del país y 10 que no se sabe para quién. El mío estaba dedicado a Lino Jaramillo de Manizales que era de la familia de don Francisco Jaramillo Ochoa que fue su patrocinador para que escribiera la novela Risaralda. Tengo casi la obra completa o toda la obra completa de Euclides Jaramillo Arango, puedo decir que tengo la obra completa de folletos de Luis Carlos González Mejía que se publicaron sobre el Club Quirama… son realmente demasiadas joyas.





Gobernadores vienen y gobernadores se van mirando para otro sitio, sin hacer nada. Y que tiene que decir el actual gobernador al respecto? No hay acaso tambien un despacho encargado de los asuntos culturales del Departamento de Risaralda?