La ciencia, base de la riqueza de los países

Entrevista con el doctor César Pulgarín, químico colombiano residente en Suiza, quien fue homenajeado ayer por la Universidad de Caldas, con el título Honoris Causa. El científico tiene su corazón dividido en dos, pues es manizaleño pero estudió en Pereira.

El doctor César Pulgarín Gómez es Magíster en Química Ambiental y doctor en Síntesis Bioinspirada, área en la que se reproducen sustancias naturales que se hallan en plantas o animales, con el fin de evitar su extinción y conservar el equilibrio del ecosistema. “Se trata de sintetizar estas sustancias sin erradicar las especies que las contienen”, explica.

Hay cosas que un periodista debe confesar a veces, para esta entrevista sentía temor, pues ante semejante eminencia, cualquier pregunta puede resultar salida de contexto y el invitado puede sentir que pierde su tiempo, pero encontré que el bachiller y basquetbolista del Deogracias Cardona, es una bella persona, sin ínfulas a pesar de su enorme trayectoria profesional internacional y con la paciencia para explicar temas que por obvias razones no son del dominio popular, situación que dio paso a una conversación sobre ciencia, educación, fuga de cerebros y el futuro de la investigación en Colombia.

Fugados

Doctor Pulgarín, ¿qué opinión le merece el concepto ‘fuga de cerebros’? “No es una noción, es una realidad muy concreta. Un querido amigo mío, Fernando Rivera, la identificó hace más de 30 años, cuando todavía no existía Internet. Trabajaba como físico en el CERN, en Suiza, y creó una red de colombianos formados en el extranjero. En ese entonces ya había identificado unos 2.000 compatriotas con altísimo nivel de formación en grandes centros de investigación del mundo”.

Según la explicación, esa cifra debe estar entre 5.000 y 10.000 colombianos. ¿Qué refleja eso? “Que nuestro país necesita, de manera urgente, reforzar la investigación para construir una sociedad más productiva basada en la economía del conocimiento. Si uno crea empresas muy productivas, los salarios son más altos, las ganancias también, y los impuestos permiten redistribuir riqueza, no pobreza”.

El doctor Pulgarín dice que no hay oportunidades ni financiación, tampoco estructuras adecuadas para que los colombianos brillantes que están afuera regresen al país. “Es una pérdida enorme. En mi instituto, la Escuela Politécnica Federal de Lausana, por ejemplo, el presupuesto de un solo departamento supera al del Ministerio de Ciencias de Colombia, ahí está la explicación de por qué se van tantos talentos”.

Miradas

¿Cree que su carrera habría sido diferente si se hubiera quedado en Colombia? “Es difícil rehacer la historia, pero sí puedo decir que hay casos de colombianos valientes que lo han hecho todo desde acá. Uno de ellos es Ricardo Torres, un investigador afrocolombiano que fue mi pupilo y que ha ganado múltiples reconocimientos, su carrera ha sido heroica, pero aislada, y una golondrina no hace verano”.

El doctor Pulgarín insiste en que el país necesita centenas, miles de investigadores. “Tenemos todo por aprovechar en nuestro entorno. Le pongo un ejemplo: en una empresa química suiza entran 10 vagones de materia prima que cuestan un millón de dólares, y salen apenas 100 kilos de producto que valen US100 millones. ¿Por qué? Porque entre ambos extremos hay un ejército de investigadores que transforman la materia en conocimiento, en valor agregado”.

Así es como se genera un círculo virtuoso, comenta el científico. “Altos ingresos, impuestos elevados, educación gratuita y universidades entre las mejores del mundo. En Colombia, en cambio, producimos poco valor intelectual y seguimos redistribuyendo la pobreza”.

Desde la experiencia

¿Cuál es su mensaje para los universitarios que comienzan su carrera profesional? “Lo que ellos tienen delante no es un problema, sino un desafío y una oportunidad maravillosa. Colombia es un país grande, biodiverso y con mucho por hacer, los jóvenes tienen que luchar por más apoyo a la ciencia, para evitar que los proyectos se vuelvan elefantes blancos, deben promover, defender y exigir inversión en investigación. El Ministerio de Ciencia no puede seguir siendo el más pobre, los países que han salido adelante lo han hecho con educación de calidad, ciencia sólida y tecnología productiva. Así no se reparte miseria, sino riqueza”.

En retrospectiva, el doctor analiza que así como los campesinos antes solo podían mandar unos pocos hijos a la escuela, hoy el país debe enviar a ‘sus hijos’ a las universidades donde se investiga. “Solo así podremos romper el techo de cristal social, los países ricos producen entre seis y ocho veces más riqueza por hora de trabajo que Colombia, no por ser más inteligentes, sino porque generan valor agregado intelectual”.

Por último, el doctor dejó este mensaje: “Quiero saludar a un pereirano que fue un mentor muy importante para mí, se llama Henry Carvajal Castro. Él fue como un guía cuando yo era niño, él fue mi entrenador de basquetbol, mi guía en cuestiones personales y después fue también mi asesor en la selección juvenil de Risaralda”.

El doctor tiene dos posdoctorados, ha participado en 20 proyectos internacionales en cuatro continentes, incluidos ocho financiados por la Unión Europea. Ha dirigido 44 estudiantes de doctorado y postdoctorado, también 180 estudiantes de maestría, tiene 295 artículos publicados y revisados por pares en Scopus y 21 capítulos de libros.

César Octavio Pulgarín Gómez es representante de Suiza en la Asociación Europea de Fotocatálisis y cofundador de la Asociación Colombiana de Investigadores en Suiza (ACIS).

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