La educación es uno de los sectores más sensibles para la sociedad colombiana y del mundo y más por las novedades que ha tenido que enfrentar en los últimos tiempos. El impacto de esas novedades apenas se reflejará en años, puesto que en la mayoría de los casos estuvo expuesto a las improvisaciones, no por el querer de los gobiernos ni de los directivos académicos ni mucho menos provocadas por la comunidad estudiantil. El aislamiento preventivo sacó de manera sorpresiva a los estudiantes de las aulas y obligó a los responsables de este sector a ser creativos para proponer medios que permitieran llevar el conocimiento a sus alumnos. No había otra opción distinta a acelerar la llegada de la tecnología y esa decisión dejó también en evidencia las precariedades en términos de cobertura tecnológica, en materia de herramientas virtuales de aprendizaje y en la preparación docente para acoger esos nuevos medios. El país ha hecho grandes inversiones para llevar formación en programas como Computadores para educar, En TIC confío, entre otros, pero lamentablemente los impactos no fueron los mejores a la hora de poner esos conocimientos en práctica para durante la pandemia. Leonardo Antonio Gómez Franco es el secretario de Educación de Risaralda, quien considera que Risaralda ha respondido a las nuevas demandas, pero se puede mejorar.
La pandemia dejará consecuencias en términos de calidad, pero fue una oportunidad para acelerar el proceso tecnológico. ¿Cómo han enfrentado las nuevas condiciones para garantizar el derecho a la educación?
Es muy complejo, no hay manuales que nos digan como enfrentar una pandemia como la que vivimos, pero tampoco es asumir el ensayo y error, pero si es cierto decir que estudiar y garantizar el derecho a la educación, en las condiciones que nos tocó, es reinventarse sobre el camino, es tener esa capacidad de tomar decisiones rápidas, pero también tener la capacidad de identificar lo que no está funcionando bien y asumir correctivos de manera rápida. En nuestro caso, lo que hicimos fue convocar a mesas de trabajo virtual, para pensar las mejores formas como debíamos buscar una reactivación del sector, eso lo hicimos en el tiempo de aislamiento total. El tema era complejo porque es manejar aglomeraciones, es lo que se refleja en nuestros salones de clase. Y con una población que no sabíamos cómo reaccionaría frente a los brotes del Covid. Creo que a pesar de todo lo hemos hecho bien, incluso nos han hecho reconocimientos importantes.
¿De qué tipo de reconocimientos estamos hablando?
En el 2020 el departamento de Risaralda recibió el premio a la Mejor Secretaría de Educación por el manejo que le damos a garantizar la oferta educativa en la zona rural, es decir es un reconocimiento que recibe el departamento porque estamos haciendo los esfuerzos necesarios para que los niños y jóvenes del campo. Otro reconocimiento que recibimos fue por la manera como estamos llegando con cobertura universitaria a todos los municipios, a través del programa Risaralda Profesional a través del cual más de mil jóvenes que no tienen forma de llagar hasta Pereira, que es el territorio universitario, a recibir formación.
¿Cree que la calidad de la educación se afectará por el bache que se propicia al suspender la presencialidad y pasar a otros mecanismos para los que no estábamos preparados?
Definitivamente estudiar de manera no presencial durante más de un año, tiene impactos en los índices de la calidad académica, además porque la pandemia nos cogió de manera sorpresiva. En Risaralda veníamos desarrollando a mediano plazo el uso de las tecnologías para la educación, pero era un proceso, que como le digo era lento. El aislamiento general preventivo nos hizo acelerar, seguramente con opciones no convencionales y con muchas dificultades. Nuestros estudiantes no estaban preparados, los docentes algo, pero no lo suficiente, la infraestructura, aunque se han hecho inversiones importantes, hay aún zonas que no tienen conectividad aún o es muy precaria. Nos tocó avanzar con lo que teníamos. Entonces creo que sí se verá afectada la calidad, aunque no se ha medido en ninguna región de Colombia, las pruebas Saber 11 que recién se aplicaron, será un primer termómetro, dado que allí están quienes tuvieron que enfrentar los grados 10 y 11 en la no presencialidad. Creo que el nivel general del país en los resultados de estas pruebas de estado descenderá, en comparación con años anteriores. Seguramente los más afectados serán los colegios rurales y aquellos que no tienen conectividad o es reducida.
La mejor forma de mejorar es regresando a la presencialidad, ¿cómo va este proceso?
En el departamento estamos en el 94% de la presencialidad en nuestras escuelas y colegios, eso se ha logrado en un trabajo conjunto con rectores, docentes, administrativos, diseñando diferentes estrategias, dotando con mecanismos de bioseguridad a los colegios, bueno lo hemos hecho de la mejor forma posible. Ahora, la nueva presencialidad llega con aprendizajes que marcarán un diferenciador, ya podemos hacer mediaciones también con herramientas tecnológicas, esos aprendizajes no se pueden dejar a un lado.
¿La pandemia aceleró el proceso TIC para la educación?
Lo primero es que cuando empezó la pandemia, hicimos un diagnóstico sobre cuantos estudiantes podían estudiar de manera virtual. Nosotros tenemos 50.000 estudiantes y el resultado nos arrojó que solamente 3.300 jóvenes podían estudiar en la virtualidad, porque las mínimas condiciones es que deben tener como mínimo un computador o una Tablet e internet en su casa, además de que el diagnóstico de computadores en los colegios para poder prestar, es una desproporción de 7 niños por computador. Eso nos llevó a ampliar el número de equipos y a hoy ya hemos entregado entre computadores y tabletas, estamos llegando a 5.372 máquinas tecnológicas que permiten bajar la brecha y garantizar que más niños tengan acceso a la tecnología.
Una de las dificultades más visibles es llegar a zonas apartadas, entre ellas las indígenas, ¿qué se ha hecho en este campo?
El sector educativo es el que más le aporta a la sociedad, cuando llegamos con el gobernador a zonas lejanas, las solicitudes reiteradas son: Aquí no hay un enfermero, hace falta un policía, que arregle la vía, etc, pero no aparece que hace falta un profesor. Con dificultades o no, siempre hay un docente. Así que la secretaria de Educación siempre hace presencia en todo el departamento. Tenemos aspectos que debemos mejorar, por ejemplo, algo en infraestructura educativa, el acceso de los docentes a las zonas alejadas, el tema del descanso de esos docentes, la seguridad de ellos. A pesar de todo hay aún mucho por hacer.
¿La zona indígena es lo que más reclama?
La zona indígena es uno de los objetivos del gobernador, los risaraldenses conocen su estilo, yo lo he interpretado y hemos hechos grandes cosas: hemos creado tres colegios 100% indígenas, eso beneficia a por lo menos 2.000 estudiantes. Más de 200 en Marsella, 1.000 en Río Mistrató y 800 en Kemberdé. Son estudiantes que no gozaban de ese derecho, incluso hemos llegado a esa zona con la universidad a través de Risaralda Profesional, eso nos permite también reducir la pobreza multidimensional en la región. A propósito de este programa hoy podemos decir que tenemos convenio con 11 universidades entre privadas y públicas, con ellas estamos haciendo inversiones que superan los $4.000 millones para becar a los mejores estudiantes egresados de los colegios públicos de los 12 municipios no certificados , con un impacto positivo, tenemos en Risaralda Profesional 1.638 jóvenes que están recibiendo formación universitaria, eso es grandioso porque con la educación le estamos cambiando la vida las familias de cada uno de esos muchachos, eso nos alienta.
¿Los recursos que se entregan a través de Regalías, también están llegando a Risaralda para reducir la brecha educativa?
Si, a pesar de lo complejo. Formular un proyecto para el SGR, es similar a hacer una tesis de maestría. Pero nosotros asumimos ese reto, entendemos que el gobernador iba a priorizar a diferentes sectores como la salud, las vías, el agro, la ciencia y tecnología, pero a pesar de todo, nos dedicamos a formular proyectos de regalías, logramos ser exitosos con cinco proyectos de seis, lo que nos permitió traer $28.000 millones al departamento, y ya están contratados. Por darle un ejemplo, nosotros no tenemos como dotar un laboratorio de química en cada colegio, lo que hicimos fue contratar un laboratorio virtual que le permita a muchos estudiantes poder ingresar al laboratorio usar el balón de ensayo o la probeta, y experimentar las veces que quiera, hasta que el resultado esperado se logre.
“Estamos trabajando para que cuando termine este mandato, la educación esté mejor en términos de infraestructura, calidad educativa, cobertura, formación docente, dotaciones y adopción de las nuevas tecnologías”.



