El psiquiatra José Manuel Santacruz Escudero es expresidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría y conversó con Punto Final sobre el rol de los cuidadores de personas con demencia, una enfermedad cuya prevalencia está en aumento en Colombia y el mundo.
El doctor Santacruz es así mismo presidente electo de la Asociación de Psiquiatras para 2026 y estará en Pereira para el Congreso Nacional de Psiquiatría, que este año pensó en la ciudadanía y aparte de la agenda académica decidieron dar dos cursos gratuitos para la comunidad. Uno es ‘Rehabilitación Psicosocial y salud mental comunitaria’ y el otro ‘Cuidadores de personas con demencia’, que tendrán lugar en la Universidad Católica de Pereira, 19 y 22 de noviembre, respectivamente.
Envejecer ¿de qué manera?
Gran parte de la población comprende la importancia del papel de un cuidador, pero para este caso adquiere matices más complejos el cuidador del paciente con demencia. ¿Cuál es el llamado, la importancia, por qué hay que poner el foco en ello? “Desde la Asociación Colombiana de Psiquiatría (ACP), llevamos trabajando muchísimos años en actividades para poder mejorar la calidad de vida y el cuidado de la salud mental de las personas que ejercen como cuidadores. En ese ámbito, desde hace más de 10 años, intentamos hacer una actividad dirigida a la comunidad, los expertos de la Asociación se reúnen con las personas para hablar al respecto de las necesidades de cuidado e información relevante de aquellos que cuidan a personas con demencia”.
El doctor Santacruz hace especial énfasis en que las demencias son enfermedades muy prevalentes en este momento en el mundo y en Colombia, y la expectativa es que cada vez aumente el número de personas que sufren demencia en la vejez, razón por la cual hay que empezar la preparación para ofrecer el cuidado que se va a necesitar. Es importante tomar conciencia de que a raíz de la baja natalidad, la población adulto mayor cada vez va a ser más numerosa. ¿Quién nos va a cuidar?
“Esa es una realidad absoluta. Aparte de la disminución de la natalidad, también está el aumento de la esperanza de vida que tenemos todos en este momento debido a múltiples circunstancias, por ejemplo, los sistemas de salud, las vacunas, el agua potable, los antibióticos, avances en medicina que han logrado que la gente viva más tiempo. Es así como llegamos a lo que se denomina la inversión de la pirámide poblacional y una posibilidad dentro de la vejez no absoluta, pero posibilidad, es tener demencia. Hay que trabajar mucho a lo largo de la vida para prevenir que nos dé”.
El escogido
En este panorama, por lo general, cuando a una familia le entregan un diagnóstico de demencia, las miradas se posan sobre el desempleado o el hijo que por cualquier causa vive con el adulto mayor. Al designado no suelen preguntarle si quiere, puede o está en condiciones de hacerlo. ¿Cómo preparar a la población colombiana para que las familias piensen en la salud mental del escogido?
“Son varias cosas, cuando aparece un diagnóstico, automáticamente sale de la ecuación el paciente y ese es un error que cometemos siempre. De entrada, eliminamos toda la autonomía que pueda quedar en la persona que tiene el diagnóstico, cuando es todo lo contrario, un buen cuidado tiene que promover la autonomía al máximo posible. Evidentemente se va a ver limitada, pero uno tiene que ir adaptando el cuidado para que no se adelante esa pérdida de autonomía. Entonces, cuando los hijos se reúnen y dicen, usted se encarga de todo, tampoco le preguntan al papá o la mamá qué quiere, no se prepararon antes para eso y estamos empezando mal”.
Ahora, el psiquiatra explica que como el cuidador debe ser protector de la autonomía, automáticamente se vuelve vulnerador de la misma. “Habitualmente el cuidador es una mujer de la familia, a la que no se le reconoce su cuidado, la que seguramente tiene un montón de otras labores, trabaje digamos por remuneración económica o no, también tiene sus ocupaciones, nadie está mirando para el techo todo el día. Se designa una persona que no está en las mejores condiciones para ello, y es solo una. Por eso, cuando se pone un peso tan grande en una sola persona, va a sufrir las consecuencias de ello, y seguramente va a estar en riesgo de sufrir una sobrecarga del cuidador”.
Lo descrito anteriormente aumenta las probabilidades de convertirse en un trastorno, en un problema psiquiátrico o psicológico, como comenta el especialista, “hay una cantidad de eventos y consecuencias que vienen después de esa decisión”.
Demencias
El eje cafetero es una región de muchos adultos mayores, ¿desde las investigaciones de la Asociación tienen algo que ayude a prevenir la demencia en esta población? “Sí, el eje cafetero es de especial interés para nosotros. Es una población más envejecida que la que habita en muchas de las ciudades, sin duda nos pone a pensar también por qué la gente allá vive más tiempo, seguramente la calidad de vida. Esto tiene un papel muy importante en el estudio y conocimiento de las demencias en el mundo. Colombia es un país pionero a nivel internacional en cuanto a avances y reconocimiento de variaciones genéticas”.
Santacruz aclara que la demencia en la enfermedad de Alzheimer es la corte más grande de personas con enfermedad y la maneja el grupo de neurociencias de Antioquia, antes liderado por el doctor Francisco Lopera y ahora por el doctor David Aguillón, que son ejemplo de lo que sí se puede hacer bien en nuestro país a pesar de una situación difícil.
“No es lo mismo crecer y vivir en Noruega, por decir algo, que hacerlo en Colombia. Las condiciones de estrés, las múltiples violencias, la inequidad, el pobre o limitado acceso a la educación que tuvieron muchos de los mayores de hoy, generan unas situaciones que favorecen la aparición de la demencia en la vejez”.
El médico comenta que lo habitual es dejar a los viejos solos, y eso, por supuesto, empeora el pronóstico y la calidad de vida de las personas mayores.



