El servicio de las aves rapaces

El famoso acuatizaje del Airbus A320 en el río Hudson, en enero de 2009, tras perder potencia en ambos motores debido a la colisión con una bandada de gansos, fue un incidente descrito como milagroso, porque más de 200 pasajeros salieron ilesos.

Ayer a las 12:10 del mediodía, aterrizó de emergencia en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de Palmira, el vuelo de Avianca 4892 con matrícula HK5320 que salió desde Popayán con destino a Bogotá, luego de que un ave impactara uno de sus motores. Según las autoridades aeronáuticas, la tripulación aplicó los protocolos de seguridad establecidos, el aterrizaje se desarrolló con normalidad y los pasajeros están bien.

El experto

El señor Alex Ospina de la Fundación Águilas de los Andes, es expiloto y experto en aves rapaces. ¿Qué es lo primero que hay que saber de este tema? “Primero que todo, somos una fundación sin ánimo de lucro, que se dedica a la conservación de las aves rapaces en Colombia. Trabajamos in situ y ex situ, quiere decir que hacemos trabajo dentro del bosque, en conservación e investigación, y fuera del bosque con un centro de rehabilitación, cuando ya las aves están en cautiverio por X o Y motivo como cacería, tráfico, tenencia ilegal, etc”.

Arte milenario

La cetrería permite que el señor Ospina rehabilite las aves en compañía del Bioparque Ukumarí, que hace la parte clínico veterinaria, y posteriormente las liberan en su entorno. Ahora hay una preocupación y es la presencia de aves en los aeropuertos, que puede poner en riesgo la vida de la tripulación y los pasajeros, más los altos costos que implica tener una aeronave en tierra por reparación.

¿Cómo actúa el trabajo que ustedes hacen para evitar esta situación? “El antiguo arte de la cetrería, que data más de 4.000 años, hoy es patrimonio inmaterial de la humanidad y esto consiste en entrenar a aves rapaces para cazar presas silvestres. En algunos países todavía ese arte se conserva, como los países árabes, en Europa, en Rusia, en Japón, Estados Unidos, algunos países de Latinoamérica, como un arte de esparcimiento, donde tú vas con tu halcón a cazar una presa para que el halcón se la coma. Eso no ocurre en Colombia”.

El señor Ospina indica que en Colombia no existe la cetrería deportiva, solo se usan en la Fundación las técnicas del arte de la cetrería para conservar las aves rapaces, pero en el mundo se desarrolló el control biológico con aves rapaces para proteger los aeropuertos de los impactos de aves con aviones, que como se pudo apreciar con la emergencia de ayer, es algo que se hace urgente.

En acción

¿Cómo sería el trabajo? “Primero que todo, las aves que entrenamos para este trabajo no son silvestres, como es el caso de Dolly, un ave nacida en cautiverio. Fue importada al país de un criadero especializado con toda la reglamentación del Ministerio del Medioambiente en su momento y posteriormente nosotros reprodujimos la especie y tenemos unos ejemplares que son residentes en la fundación y con ellos hemos desarrollado todo lo que hablamos de aeropuertos”.

Es un trabajo al parecer simple, pero difícil al mismo tiempo, porque la presencia del depredador ahuyenta a las aves, no porque se las va a comer, es su depredador natural, pero está entrenada es para cazar un señuelo que el cetrero Alejandro, le muestra y eso crea en el ambiente, en el ecosistema, como explica el señor Ospina, alertas a otras aves que están diciendo, nos van a matar, corran. Eso es lo que hace que las aves se vayan del aeropuerto, la alerta, pero en realidad Dolly ni sabe cazar un ave”.

“El señuelo es de cuero, ella vuela libre y la actitud de su vuelo de cacería es la que produce esa alarma” ¿Cuántas aves están disponibles en Fada para realizar este tipo de trabajo? “En este momento tenemos nueve Harries nacidos acá y que cumplen con la norma, pero no hemos podido realizarlo excepto en los planes piloto que hemos tenido en el Matecaña en el año 2006, 2012 y en el año 2014”.

Normatividad fallida

“Soy expiloto, por muchos años instructor de vuelo y hace muchos años creamos una empresa para el control de fauna en aeropuertos. En el 2006 hicimos el primer piloto en Colombia de cetrería aeroportuaria en el Matecaña de Pereira. El Ministerio del Medioambiente inició el proceso de reglamentación en Colombia del control biológico con aves rapaces para aeropuertos, en el 2012 obtuvimos la reglamentación para el uso de aves rapaces entrenadas. Desafortunadamente esa reglamentación quedó mal hecha y hasta la hora no hemos podido realizar control biológico con aves rapaces”.

No son buenas excusas, pero está en manos de ellos. ¿Qué es lo que pasa? “La reglamentación dice que las concesiones aeroportuarias o la Aeronáutica Civil son las que pueden ser dueñas de los rapaces, que son los que pueden traerlos y estos pájaros, donde ustedes los ven, pueden durar 40 años. Una concesión está por 15 años y después dice, ¿y yo qué hago con esos animales? Si tengo que tener biólogo, veterinario, cetrero, eso es imposible, en el mundo eso no pasa, solo en Colombia”.

“Usamos depredadores para controlar, pero resulta que uno de los grandes peligros en la aviación son los gallinazos y ellos están en la cúspide de la cadena trófica igual que las aves rapaces. Por lo tanto, la cetrería no sirve”.

El experto explica lo que ocurre con los impactos a los aviones con una fórmula física que es masa por velocidad al cuadrado. Así un pajarito pequeñito que vuela a una velocidad X y se une a la velocidad del avión, se convierte inmediatamente en un proyectil y esa masa termina por hacer daño.

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