La inspiradora de un legado muy natural

La Asamblea de Risaralda exaltó ayer la trayectoria de la señora Luz Mary Zapata de Zapata, una mujer cuya vida ha sido un testimonio de transformación y cuidado del territorio.

Doña Luz Mary junto a su esposo, el recordado líder José María Zapata Arias, pasaron de liderar la despensa agrícola de La Florida, a ser pioneros de la conservación ambiental en la cuenca del río Otún. Su visión, que hace más de tres décadas ya hablaba de reciclar y reutilizar, se materializa hoy en la Reserva Natural Guadalupe, un santuario de biodiversidad que custodia el agua de la ciudad y sirve de refugio para más de 80 especies de aves.

La iniciativa de esta Reconocimiento estuvo liderada por el diputado y presidente de la Duma, Juan Carlos Valencia, quien comentó que los homenajes deben hacerse en vida y que esta era una deuda que tenía el departamento con esta familia, que es la mejor descripción del civismo que identifica a esta raza laboriosa.

El bosque protector

La historia de este legado ambiental hunde sus raíces en la vereda La Suiza y el corregimiento de La Florida, donde don José María Zapata Arias y su esposa emprendieron inicialmente en la avicultura y el cultivo de cebolla. Durante décadas, esta pareja no solo generó empleo masivo, sino que se ocupó del bienestar social de su comunidad, impulsando la preparación académica de sus trabajadores y colaborando activamente como benefactores de la Fundación Amparo San Marcos.

Sin embargo, a finales de los años 80, la familia Zapata tomó una decisión que cambiaría el mapa ecológico de la región: decidieron cambiar la vocación de sus tierras, “Hay que proteger el agua”, fue siempre la consigna de don José María. Así los esposos Zapata iniciaron un proceso de reforestación para transformar lo que para ese entonces ya era monocultivo de cebolla en bosques protectores y productores de la guadua. Este esfuerzo permitió recuperar más de 30 hectáreas en una zona de minifundios, creando un impacto vital para la cuenca del río Otún y la protección de la fauna silvestre en el departamento con mayor avifauna del país.

Adelantada a su tiempo

La señora Zapata no solo fue la compañera de sueños de don José, fue una líder que se formó académicamente bajo el aliento de su esposo, se profesionalizó como abogada tras haber sido bachiller comercial, que era lo común para las mujeres de su época. Para 1994, aspiró al Concejo por el Movimiento Cívico Verde, doña Luz Mary ya promovía la agenda ambiental que hoy es de interés nacional ante la respuesta de la naturaleza al mal uso que hace el ser humano de sus recursos.

Su compromiso se formalizó con la creación de la Fundación Amigos del Río Otún, una organización que nació para disminuir el impacto humano sobre la cuenca y promover el cuidado de la fuente hídrica que sustenta a Pereira. Lo que en los años 90 parecía una visión difícil de alcanzar, hoy es un ejemplo de coherencia que la Asamblea Departamental reconoce como un pilar para el desarrollo sostenible en Risaralda.

La tarea de la conservación está ahora en manos de una de sus hijas, la señora Ana Zapata Zapata.

Guadalupe: refugio de vida

Hoy, el fruto de ese esfuerzo es la Reserva Natural Guadalupe, un espacio dedicado a la restauración del suelo y la regeneración espontánea de corredores biológicos, como parte de la red de reservas de la sociedad civil. En Guadalupe se protegen las quebradas locales y el río, albergando una riqueza natural sorprendente, en sus predios se han registrado más de 80 especies de aves, lo que representa casi el 5% de la fauna nacional, según la familia.

La labor de doña Luz Mary continúa a través de la promoción de un turismo responsable y su legado de talleres de conciencia ambiental. En la reserva, los visitantes encuentran alojamiento sostenible de bajo impacto y espacios diseñados para cambiar la forma en que el ser humano se relaciona con la naturaleza. Para ella, la conservación no es solo una tarea de grandes tierras, sino una invitación a que cada ciudadano desde su jardín o balcón, siembre plantas que atraigan mariposas y abejas para promover la vida.

“Hay que proteger el agua, hay que cuidar la cuenca, ese fue el empeño de nuestro padre y mi mamá siempre trabajó de la mano con él”. Ana Zapata Zapata.

Lo primero que dijo al recibir el reconocimiento es que realmente era para su esposo, una muestra de amor y admiración que sobrepasa los años y la ausencia.

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