Gloria María Londoño, la amable sargento del Cuerpo Oficial de Bomberos Pereira se distingue por ser la primera operativa de la Unidad. Se cumplió su tiempo de servicio, pero no es una despedida definitiva.
Una solidaridad sin fecha de caducidad, han sido más de 30 años como heroína sin capa y muchas veces anónima al momento de la emergencia, pero el alma de la Base Central de los bomberos pereiranos.
Todo comenzó en su natal Santa Rosa de Cabal, cuando una bachiller experta en secretariado llega a vivir justo enfrente del cuartel de los bomberos del municipio. “Era el año 1991, yo siempre había querido hacer algo adicional en la vida, la vocación nació del espíritu solidario de mis abuelos, cuando había emergencias ellos iban y hacían los famosos convites para ayudar a las personas a reconstruir, porque mi abuelo era oficial de construcción”.
Preparación
¿Cómo logró materializar ese deseo de ayudar dentro de la institución? “Ya estaba el tema de la ayuda a los demás, cuando nos pasamos a vivir al frente de bomberos, la chispita surgió, me parecía interesante lo que hacían. Al año 92 llegó como comandante del Cuerpo de Bomberos de Santa Rosa, el mayor Fabio González, quien nos autorizó a ser parte de Bomberos, y nos permitió a ocho mujeres hacer el curso, ese fue el inicio”.
En 1994 da el salto a Pereira. ¿Cómo se concretó esa llegada a los Bomberos Oficiales de la ciudad? “Tuve la oportunidad de realizar un curso departamental con Bomberos Pereira, fue en la antigua 14, donde era el Colegio de La Salle, ahí fue mi puerta de entrada para que el comandante de ese momento, el mayor Ramón Salcedo, me permitiera venir a prestar servicio como voluntaria. Yo venía un día, una tarde, y me dejaban ser ayudante de la máquina o tripulación de la misma”.
Haciendo carrera
Después de ser voluntaria, ¿cómo fue su ascenso a los roles fijos y el grado de sargento? “Fui voluntaria más o menos seis meses y el comandante Ramón Salcedo, me dijo que si quería trabajar como radio operadora que había iniciado ocho meses atrás aproximadamente. Dejé el trabajo que hacía por fuera en mis tiempos libres y me incorporé a Bomberos. Estuve medio año en ese cargo sin dejar de estar operativa, me quedaba prestando servicio y salía de tripulación. Además, apoyaba en labores administrativas al sargento Antonio Valencia. La secretaria renunció y me dejaron encargada de ese puesto”.
Para el año 1997, la sargento Gloria tomó posesión de su cargo en la Alcaldía de Pereira, después de haber concursado. Continuó haciendo labores administrativas sin dejar la parte operativa, el primer grado, el de campo, se lo dieron en el año 2001, tras una revisión a su hoja de vida por el Consejo de Oficiales. Finalmente, en 2013, la Alcaldía de Pereira la nombró sargento a través de decreto.
¿Qué recuerdo tiene muy importante? “Cada que me lo preguntan lo digo: el terremoto del 99. Me marcó no solo por la tragedia, sino porque ese día me hice la prueba de embarazo, no podía dejar de trabajar porque teníamos demasiadas situaciones de emergencia. Esperé casi cuatro meses para contarle a mis compañeros”.
Rumbo al cambio
Usted trabajó con el comandante Salcedo y el capitán Carlos Arturo Salazar (Q. E. P. D). ¿Cómo fue el proceso de transformación de la institución? “Gracias al mayor Salcedo, que era un visionario, y a mi capitán Salazar, aprendimos que había que liderar procesos y mejorar la Institución, a pesar de que no había suficientes recursos. La modernización que vemos ahora solo pudo llamarse así a partir del año 2010, cuando el Concejo Municipal aprobó la Sobretasa de Bomberos”.
Después de 2012, la sargento Gloria comenzó a liderar el Área de Proyectos de Bomberos en coordinación con Planeación Municipal. “Logramos sacar adelante la modernización de las estaciones, vehículos, equipamiento, hacer capacitación y ampliar la cobertura a Puerto Caldas y Villasantana, que cuentan con estaciones modernas y óptimas”.
Dice que extrañará la camaradería de esta gran familia, que como en todas hay diferencias pero en emergencias, sobre todo en las grandes, cuando trabajan 12, 24 horas o muchos días seguidos, la camaradería es crucial”.
“A los pereiranos, agradecerles que me acogieron. Le cogí amor a la ciudad, a la Alcaldía y a mi cuerpo de bomberos. Estos años fueron con mucho cariño y pasión”.
La sargento Gloria inicialmente quiere descansar y viajar, también tiene el reto de continuar estudiando, para sacar la Ingeniería Civil, porque es tecnóloga en Obras Civiles. A largo plazo piensa en regresar como directora Operativa de Bomberos.



