Las historias fantásticas de Sue

Entrevistar a un niño siempre será un reto, porque de no hacer las preguntas concretas correctas, las respuestas en esa medida serán sí señora, no señora o máximo 10 palabras. Eso pasó al principio con Susana Arteaga Jaramillo, una pereirana de 9 años que vive entre Dosquebradas y un mundo en el que todos tienen cabida, porque la diferencia es lo que nutre el manantial del que bebe Sue, como la llama su hermana Sofía, para elaborar historias muy reales y a la vez fantásticas.

Susana, cuéntanos quién eres para conocerte mejor, como dice otro cuento.

Me gusta leer, también me gustan unos muñequitos especiales que se llaman Machine copa y Susy king, con ellos he imaginado muchas historias para mi libro, ellos me gustan porque es aceptarnos como somos cada uno diferente del otro.

Cuéntanos bien del libro las ‘Historias Fantásticas de Sue’.

En el libro hay cuatro personajes: Rojo, Jirafoca, el Rinofante y el Pumoso, si tiene un nombre que es Lion. El Rinofante es una historia que enseña a que uno puede lograr sus metas y lo que quiera ser, porque su papá era el mejor huellador del mundo, osea que pisaba las huellas para hacer los caminos a casa a todas las especies, Rinofantito quería ser como el papá, lo vestí de morado porque siento que los colores no tienen género. En la del Pumoso, se muestra la diversidad, porque todos los osos tienen anteojos pero él no, nació así, lo que pasa es que se sentía triste porque por no tener anteojos, los amigos no lo dejaban jugar con ellos, le respondían: ah, ah, cuando hacía la pregunta. Luego se encontró a una Pumosa que se llama Lulú, que tiene unos ojos azules muy bonitos brillantes y tampoco tiene anteojos, se volvieron mejores amigos y jugaron y jugaron, los demás se quedaron celosos porque él jugaba con la más bonita. A ella sí la dejaban jugar porque era bonita, pero se quedó con Pumoso, porque se convirtió en un amigo.

¿De dónde sacaste la profesión de huellador?

Me la saqué de la mente, por las patas tan grandes que tienen los elefantes y también veía a los granjeros y algunos militares que cada vez que pisan dejan una huella y eso significa que dejan su marca que ahí estuvieron, que queda por mucho tiempo.

¿Cuando te imaginas estas historias es porque tienes algún sentimiento?

La del Pumoso es porque me hacían matoneo en el colegio, es que hay una niña muy grosera y cuando iba a preguntarle una niña que su nombre que no es fácil de recordar porque es difícil de escribir, que si Susana podía jugar, ella decía: no, no que se vaya, que se vaya y también pasó esta semana, iba a jugar con ellos y la niña volvió a decir que se vaya con ella (una niña pelirroja). También son groseros con ella porque no tiene el cabello café como los demás, no les gustan los niños diferentes.

En general, ¿qué piensas del matoneo?

Está mal, porque una persona sea diferente no se puede hacer eso.

Ahora, hablemos de los animales fantásticos que creaste. ¿Cuál fue el primero?

Un dragoncito rojo brillante, parecido a la nariz de Rodolfo, el reno, y nos enseña a que todos no somos iguales, porque él no tiene alas para volar y no puede escupir fuego, porque era especial. Me acuerdo que yo tenía muñecas a las que se les caía una pierna o una mano y les hacía un mondongo de cinta ahí y para que mi mamá no las botara le decía que tenía discapacidad.

Sigamos hablando del dragón.

En la historia no dice el nombre, pero sí tiene uno, se llama Rojo y no tiene nombre en la historia, porque en esos tiempos no se lo coloqué.

Después de Rojo, ¿cuál fue el siguiente?

La Jirafoca que baila y baila, se me ocurrió porque me gustan las focas, se ven bonitas y también me gustan las jirafas, porque se parece a un animal mítico, no es tan común. Es cabeza y cuello de jirafa y cuerpo de foca, es amiga de Rojo. Todavía no escribo la historia de ellos juntos pero he tenido imaginaciones.

En la Feria del Libro, ¿qué decían de tus cuentos?

Ellos decían: ¡ay qué chévere, qué bonito! A veces me lo compraban y aparecían niños a los que les gustaban mis historias. Eso me gustaba, porque llegaban personas que me daban como el cariño y sentirme famosa. Un señor me dijo, ¡ay! Usted logró lo que yo quería para mi hijo, que fuera el escritor más pequeño, pero usted ya le ganó.

¿Qué dijeron en el colegio cuando se dieron cuenta que escribías cuentos?

Cuando la profe dijo que alguien había escrito un libro, todos dijeron ella, ella, ella. La coordinadora más que todo me apoya.

Desde que recuerdas, ¿hace cuánto sentiste la necesidad de inventar historias?

Es que desde los 5 años me gustaba jugar con unas muñequitas y también copiaba que tenían historias como que duraban 12 horas en la ducha gastando agua. Otra vez me puse a jugar a telenovela así todo patronizado.

¿Qué es la palabra patronizado?

No sé explicar muy bien pero es como lo que aparece en televisión.

¿Vas a escribir más, vas a descansar y qué tienes a la espera?

Ya estoy escribiendo otro libro, sino que mientras el lanzamiento de este me tomé un descansote. Sigue un unicornio y una sirena, un gato y una hormiga, tengo 18 historias más.

¿Sabes qué quieres ser cuando crezcas?

Aún no lo tengo bien pensado, pero me gustaría ser escritora o tener dos trabajos uno de oficina y ser escritora, pienso tener varios libros porque me gusta.

¿Qué mensaje final quieres dejar?

Que se acepten como son y no se juzguen, que se sientan bien y lo intenten, porque los sueños sí se cumplen.

Dato

Las personas que quieran conocer la obra de Sue, pueden buscarla en redes sociales como @historias.fantasticas.de.sue

Cifra

200 ejemplares se imprimieron de Historias Fantásticas de Sue, dos años después de que la niña los inventara a los siete años.

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