Lazos entre la resistencia y los nuevos formatos

En lengua embera Do es río, de allí los cientos de vocablos que definen a los pueblos apostados en sus riberas: Quibdó, Juradó y Baudó. En Do mayor también se presenta la ópera prima de tres jóvenes investigadores en Ciencias sociales, que recopilan la primera parte de su trabajo en cuatro video podcasts. Su trabajo se centra en el Atrato, desde el Plateado, allá en las montañas donde nace, hasta su desembocadura.

Una década de después de que estos investigadores independientes tuvieran su primer contacto con las comunidades campesinas y afrochocoanas del Pacífico colombiano, sale a la luz ‘Lazos profundos’, que relata el trabajo de concientización y lucha de los líderes, para que sus vecinos y conocidos se atrevan a mantener su cotidianidad e idiosincrasia como la han conocido y sus urdimbres culturales, ante la poderosa presencia del extractivismo de minerales que amenaza con acabar no solo con la naturaleza, sino con su historia.

Diego Alejandro Melo es geógrafo y uno de los coproductores, quien en compañía de Andrea Ferro, especialista en Ciencias políticas y el productor audiovisual experto en fotografía y video Juan Diego Espinosa, lograron que este producto final cuente la tragedia que viven las comunidades de los ríos Atrato y Quito, pero así mismo cómo han resistido. Melo habló para Punto Final, sobre los detalles de esta producción.

De los 10 mil y un problemas que tienen los colombianos, ¿qué los lleva a fijarse en estas poblaciones específicas? “Lo que pasa en el Chocó es que desde hace 20 años, se interviene el río Atrato, sobre todo, para la explotación de oro con maquinaria pesada, y estos equipos no solo se utilizan en las partes amplias del río cuando baja de la Cordillera occidental con el oro de las montañas para asentarse en las partes planas de la selva, hogar de las comunidades negras que vivieron de la minería artesanal por siglos, sino que las retroexcavadoras y las dragas gigantes que parecen casas van comiéndose el río, lo van deteriorando en cualquier punto”.

La primera temporada se compone de cuatro capítulos que abordan historias reales de mujeres campesinas, comunidades afro e indígenas, mineros artesanales y guardianes del territorio. Ellas y ellos son protagonistas de un relato vivo de cocreación que va más allá de la minería mecanizada con retroexcavadoras y dragones, explorando la vida alrededor de pueblos y veredas; ríos, quebradas y territorios colectivos del Chocó. La esencia de Lazos Profundos es amplificar las narrativas que han sido invisibilizadas y darles un espacio donde puedan fluir como el mismo Atrato.

Durante la grabación del primer episodio. (Fotos suministradas).

Así es el producto

Episodio 1. ‘El Río está en el corazón de las mujeres’. El primer capítulo entrega el micrófono a las mujeres campesinas de las montañas de El Carmen de Atrato, ellas sueñan y anhelan que más personas se comprometan con el cuidado de la tierra y el agua frente a la expansión de la minería de cobre.

Episodio 2. ‘Ombligadas al Atrato’. Melo explica que aquí el espectador encuentra a dos mujeres; una lideresa afro y otra indígena que hablan con dos mujeres mestizas paisas. El Chocó cambia como su demografía y vamos abordando los conflictos que suceden, como lo es la carretera que conecta Quibdó con Medellín, en donde suceden muchos bloqueos, bien sea por presencia del ELN o grupos indígenas que cierran para negociar con el Gobierno y también ha llegado maquinaria para la extracción de oro en las quebradas que fueron por años el lugar de recreación de campesinos e indígenas.

Episodio 3. ‘Las raíces del Pichindé’. Se concentra en un proyecto de reforestación de áreas degradadas por la minería mecanizada en el río Quito frente a Paimadó. Este proyecto fue liderado por uno de los guardianes del Atrato y ha mejorado mucho la efectividad de las intervenciones. “Vamos mirando qué pasa con el río en el conflicto minero”.

Episodio 4. ‘Hablemos de hoyo Guache’. El último episodio cede los micrófonos a cuatro hombres afrochocoanos que conocen íntimamente los ciclos del monte, el río y la minería de oro artesanal, quienes explican qué son los hoyos guache de Unión Panamericana. “Estamos tratando de conectar estos sucesos con nuevas metodologías en Ciencias sociales, como el taller que hizo la compañera Ferro de ‘Cartografía corporal’ y la pregunta básica es: ’si el territorio fuera tu cuerpo ¿cómo lo verías afectado por la extracción minera y de conflictividad?’. El investigador dice que esta pregunta es válida para todos los demás colombianos.

El hoyo Guache es una de las técnicas artesanales de extracción de oro más antiguas.

¿Qué otras cosas pasan?

Diego Alejandro Melo comenta: “El problema no es solo el oro, precisamente el primer capítulo empieza en las montañas del Carmen de Atrato, porque allá lo que preocupa mucho a la gente es la extracción de cobre y lo que pasa es que con los cambios en la economía mundial que busca la descarbonización del transporte y la infraestructura, lo que se busca es extraer litio, cobre y cobalto que se utilizan para la producción de celulares, para infraestructura eléctrica, baterías de automóviles, y el cobre es uno de los más importantes para la transición energética porque conduce la electricidad”.

Sujeto de derechos

En 2016, la Sentencia T-622 de la Corte Constitucional de Colombia, declaró al río Atrato como sujeto de derechos, un fallo histórico que prometió transformar la relación del país con uno de sus ecosistemas más importantes. Nueve años después, la gran pregunta sigue en el aire: ¿qué ha pasado con el río? Pero más importante aún: ¿qué ha pasado con su gente? Se preguntan los productores de los video podcast.

Dato

Los episodios estarán disponibles en YouTube, a través del enlace https://www.youtube.com/channel/UC6cKwqgilAZxnJGrQnVE_mw

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