Invitado por la Fundación Iwoka estuvo la semana pasada en Pereira el experto en liderazgo empresarial, Santi Martínez, un catalán radicado en Finlandia desde hace 28 años, quien está difundiendo en el mundo su teoría del Liderazgo Virtuoso. Esta es una nueva mirada empresarial en la que el liderazgo no solo tiene una visión, sino también un profundo sentido de propósito y de misión. Santi Martínez es miembro del IECO – Instituto para la Ética en la Comunicación y las Organizaciones; master en ciencias políticas y MBA y en la actualidad imparte cursos y conferencias sobre liderazgo, ética empresarial y responsabilidad social corporativa en varias universidades e instituciones en Finlandia y el extranjero.
¿Cómo se puede definir el liderazgo?
Mi experiencia es que el liderazgo del que yo hablo es independiente del tiempo y del lugar. He hablado de este tema en los cinco continentes, con gente de diferente cultura, de diferentes creerencias y de diferentes religiones y nunca he encontrado oposición. ¿Porqué? Porque para mí el liderazgo es excelencia, tanto a nivel individual como corporativo. Y la excelencia, entre otras cosas, se refleja en la práctica de las virtudes. Yo hablo de un liderazgo que nos ayuda a descubrir un nuevo potencial en nosotros mismos, que lleva un cambio de actitud en las personas para con ellas mismas y para con los demás, y eso se refleja en un cambio en el comportamiento a través de las virtudes. Y eso es universal.
¿Pero sí existen varios tipos de liderazgos?
La gran virtud, si puedo utilizar esta palabra, del liderazgo virtuoso es que dialoga con las diferentes teorías que existen de liderazgo e incluso les da un nuevo significado. Si echamos un vistazo a las diferentes teorías y prácticas de liderazgo, muchas de ellas se confunden con el management, están dirigidas a la eficacia, a la obtención de resultados, a un uso eficiente y eficaz de los recursos que tenemos. Eso no está reñido con el liderazgo virtuoso, en este la eficacia y la eficiencia son muy importantes, hay que saber trabajar bien, hay que saber conseguir resultados, pero a eso se le añaden el sentido de misión, el aspecto ético y la motivación interna que es la búsqueda de la felicidad. Por eso el liderazgo virtuoso recoge lo bueno que tienen otras teorías del liderazgo, dialoga con ellas y las lleva a un nuevo nivel.
¿En este orden de ideas, cómo define el término: excelencia?
La excelencia la puedo definir enumerando diferentes virtudes: la fortaleza, la prudencia, la justicia, la templanza y, sobre todo, la humildad y la magnanimidad, que son las que elevan las cuatro primeras, que son como la base de la excelencia, a un nuevo nivel. La humildad nos ayuda y nos recuerda nuestros orígenes y la magnanimidad nos recuerda a donde nos debemos dirigir: la grandeza de nuestra misión. Una cosa que está intimamente unida al liderazgo virtuoso es el sentido de misión, es decir el sentido de la vida: porqué trabajo, para qué colaboro con los demás.
¿Cuáles son las tres “Es” que caracterizan la excelencia?
En realidad son cuatro: eficacia, eficiencia, ética y entusiasmo.
Hablemos de las tres primeras…
La eficacia se mide cuando comparamos los resultados que hemos obtenido con los objetivos que nos hemos marcado, si conseguimos esos objetivos somos eficaces. Luego la eficencia son esos mismos resultados que hemos obtenido y los comparamos con los medios que hemos utilizado para obtenerlos, cuanto menos medios utilizo pues soy más eficiente. Luego la ética es comparar los resultados que he obtenido con el impacto que he causado en las personas con las que trabajo y para las que trabajo. ¿He sido tóxico? ¿He creado valor? Esos son aspectos que hay que considerar.
¿Porqué se considera el entusiasmo la cuarta E de la Excelencia?
Porque el entusiasmo trae consigo la motivación. Para mí entusiasmo es una E, es sinónimo de felicidad, porque nosotros estamos en este mundo para ser felices. Y para mí la ética está intimamente unida con la felicidad, no es simplemente la ciencia que nos dice lo que está bien y lo que está mal, eso es cierto, pero se queda corto. La ética nos enseña también a distinguir entre lo bueno y lo mejor, la ética nos enseña a ser felices, a vivir con entusiasmo, de un modo que merece ser vivido. Y si la ética se entiende como la excelencia en el vivir, el liderazgo es excelencia ética a través de la práctica de las virtudes.
¿Para comprender un poco más acerca del tema: qué es felicidad?
Brevemente diré que felicidad es participar y compartir el bien. No hay ninguna fórmula mágica para lograrlo, porque el liderazgo no son matemáticas, no es ingeniería, aquí uno más uno no son dos. Pero hay varios términos que son cruciales e imprescindibles. Uno es la trascendencia, hay que saber salir de uno mismo a través, entre otras cosas, del servicio a los demás. Y eso se hace sabiendo amar lo que merece ser amado, por eso yo llamo las virtudes estrategias del amor. Una virtud es una cualidad de la razón, de la voluntad y del corazón que me da estabilidad de caracter, que me ayuda a identificar el bien, a quererlo y amarlo y a disfrutar tomándome el esfuerzo para conseguirlo. Y eso se consigue, simplemente en sociedad, sabiendo amar lo que merece ser amado, sobre todo las personas. Por eso el liderazgo no es, ni más ni menos, que servicio, especialmente dirigido a que los demás crezcan como personas.
¿Dado que liderazgo y gerencia son dos cosa distintas, cómo impacta el liderazgo virtuoso en una empresa o en una comunidad?
De diferentes modos. Desde el punto de vista técnico, las virtudes te ayudan a elegir el bien correcto, a marcar los objetivos correctos y a actualizar los medios adecuados para conseguirlos: eficacia y eficiencia. Es muy fácil, por ejemplo la templanza ayuda a ser más eficaz, a estar más concentrado, a perder menos tiempo. Así mismo, ayuda a tener estabilidad de caracter, lo que ayuda a no enfadarse cuando hay que enfadarse, a saber escuchar. La fortaleza ayuda a tomar las decisiones adecuadas y a perseverar en ellas. La prudencia ayuda a tomar las decisiones adecuadas, también.
¿Y cómo se dimensiona el liderazgo virtuoso en el sentido humano?
Desde el punto de vista del factor humano, logicamente estos valores ayudan a ser una empresa ética y a tratar a los clientes a los empresarios, a los proveedores de un modo que merece ser vivido. Y luego toda motivación interna de decir: yo soy más feliz a través del liderazgo virtuoso, de la práctica de las virtudes, porque me motivan a ser mejor y a trabajar la felicidad. Eso es dificil de medir, pero un modo en que se puede hacer es el siguiente: buscando la forma cómo uno se puede sentir más unido a los compañeros de trabajo, este es el sentido de comunión. Por ejemplo la justicia defiende y promueve la comunión entre la gente y eso sí que se puede medir. Las cosas se miden de un modo cualitativo y cuantitativo y hay factores que son cualitativos, como la felicidad, el espíritu de cuerpo, que no se pueden medir.
¿Con base en lo que ha conocido en Colombia, como definiría el liderazgo que se percibe en las empresas?
Mi experiencia en Colombia es muy reducida y he trabajado en sectores de ONG. Lo que sí puedo decir es que hay mucha inquietud para trascender, para servir a los demás Y yo creo que eso es un gran comienzo. Los colombianos son muy comunitarios, tienen un gran sentido de comunidad y de trascendencia y el liderazgo virtuoso fomenta esa transcendencia.



