“Los condenados del aire”: La historia del secuestro aéreo más largo de Colombia

El miércoles 30 de mayo de 1973 un avión de la aerolínea SAM que salía de Pereira con rumbo a Medellín fue secuestrado en un hecho que se constituyó en el caso de secuestro aéreo más largo de la historia. Se trató del avión Lockedd Electra con matrícula HK 1274 que cubría el vuelo 601. El secuestro se prolongó durante 59 horas y 16 minutos, el avión recorrió ocho países y cubrió 24.000 kilómetros y finalmente terminó el sábado 2 de junio de 1973 en el aeropuerto Ezeiza de Buenos Aires en donde desembarcó solo la tripulación porque tanto los pasajeros como los secuestrados ya lo habían hecho en otras ciudades. Los autores del secuestro fueron dos ex futbolistas que pasaron por las filas de equipos colombianos: Óscar Eduardo Eusebio Borja y Francisco José Solano López quienes recibieron una recompensa de 50.000 dólares. Sobre este caso tan particular, que por fortuna no dejó víctimas, se acaba de publicar un libro titulado “Los condenados del aire. El viaje a la utopía de los aeropiratas del Caribe” de Icono Editorial, escrito por el académico Massimo Di Ricco, con quien conversamos acerca de esta apasionante historia.

En principio hablemos acerca de usted y de su interés por este tema…

Yo soy italiano, trabajé muchos años en Colombia en diferentes instituciones de educación superior como las Universidades Nacional, del Rosario y la Sergio Arboleda de Bogotá y en la Universidad del Norte en Barranquilla. Llegué a este tema a esta historia, que es bastante peculiar, por casualidad. Como estaba muy interesado en asuntos de Medio Oriente y América Latina estaba haciendo otra investigación en Barranquilla para ver cómo habían entrado en la política los descendientes de los árabes y mirando viejas ediciones de El Diario del Caribe me encontré con varios secuestros de aviones. Al meterme al caso de la piratería aérea empecé a preguntarles a muchos colegas y me llamó la atención que era un tema bastante olvidado por la historiografía y por todos en Colombia.

¿Cuánto tiempo le tomó esta investigación?

Empecé por casualidad en el 2013, al principio quería hacer un artículo académico pero luego pensé que quizás era una historia tan interesante y tan olvidada de darle un toque más periodístico y que tuviera un alcance para todo el público. Cuando me topé con esta historia, que es una historia única, intenté reconstruirla. Al cabo de un par de años retomé el tema y entre el 2017 y el 2018 volví a tomar en serio esta investigación para reconstruir esa historia de verdad hablando con los que sobrevivieron, algunos pasajeros, las azafatas de este vuelo, los parientes de los pilotos…

¿Qué detalles encontró acerca de los futbolistas paraguayos que protagonizaron este secuestro?

El libro lo escribo bajo una forma en donde poco a poco se van develando las circunstancias y los caracteres de los personajes. Otra peculiaridad es que estos dos futbolistas paraguayos utilizaron capuchas en el momento de asaltar el avión, lo cual era algo que no había ocurrido antes en Colombia y en América Latina. Entonces su intención era salirse con la suya y volver a su vida normal. Los dos personajes, Francisco Solano López y Óscar Eduardo Eusebio eran dos futbolistas que tuvieron un recorrido bastante relevante en la liga ecuatoriana, estuvieron cuatro o cinco años jugando en la primera serie, compartiendo equipo en América de Ambato en 1969, luego se separaron pero estuvieron jugando a un nivel bastante alto y llegó un momento en 1972 que intentaron probar suerte en Colombia sin éxito.

Ellos decían que pertenecían a la guerrilla del ELN ¿eso era cierto o era un truco para desviar la atención? ¿El secuestro no tenía motivación política?

Absolutamente. De hecho en toda esta época de secuestro de aviones en Colombia, en su mayoría eran desviados a la isla de Cuba y hubo mucho casos bastante tragicómicos. La violencia de verdad que era muy lejana del imaginario que tenemos en la actualidad de los secuestros de aviones, por lo menos en los casos de América Latina y de Colombia eran protagonizados por muchos izquierdistas, pero también era gente normal la que secuestraba aviones. En el caso de estos dos futbolistas quizás jugaron con esta idea de la guerrilla y de la revolución castrista en el continente y pensaron: queremos ir a Cuba, queremos 200.00 dólares, liberar prisioneros políticos y dijeron que eran del ELN, un poco para asustar tanto al gobierno y a la empresa, para que les dieran la plata pero al final todo fue un montaje. Cuando capturaron a Francisco Solano López lo dijo claramente: fue toda una estrategia simplemente para obtener la plata, que era lo única cosa que le interesaba.

¿Quiénes eran los pasajeros de ese vuelo?

De hecho entre los pasajeros estaba todo el equipo de ciclismo del Valle del Cauca que iba a competir en Medellín en el Clásico RCN, estaba Álvaro José Lloreda del periódico El País de Cali con un periodista y un fotógrafo, era bastante interesante la composición de pasajeros. En el libro juego bastante con esa composición de los pasajeros y como los secuestradores no tenían ningún interés en retener pasajeros los iban soltando poco a poco, siempre manteniendo una pequeña cantidad para sostener el control de la situación y, al mismo tiempo, para tener algo para pudieran recibir el dinero. No recibieron todo el dinero, pero en algún momento hubo un intercambio y se quedaron con 50.000 dólares.

¿Cómo investigador de esta historia le quedaron algunas dudas? ¿Algunos cabos sueltos?

En el libro reconstruyo la historia, la idea principal era reconstruir esta época de los secuestros aéreos a través de este episodio. Pero queda muchas dudas sobre este caso, porque siempre a lo largo de los tres o cuatro días siempre había alguien que llamaba a los diarios de Bogotá o a agencias internacionales de prensa diciendo: esto es un secuestro del ELN, tienen que pagar la recompensa, tienen que liberar a los presos políticos. Por eso queda la duda: ¿quién lo hacía? ¿Había cómplices de estos dos ex futbolistas? También quedan dudas, por lo que intenté averiguar con los miembros que quedan de la Pereira Paraguaya, como es conocida la comunidad guaraní en esta ciudad, y siempre quedan dudas sobre cuántos miembros de ella supieron de la hazaña que iban a hacer, pero nadie desde lo que he podido investigar los apoyó. La comunidad paraguaya que es una comunidad muy honrada que ha dejado muchos buenos recuerdos en Pereira.

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