Sobre la importancia de los archivos

Adriana Villegas Botero es una de las periodistas de mayor reconocimiento regional en años recientes. Es docente en la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales y doctora en Literatura de la UTP, columnista de El Espectador y como si fuera poco, también es abogada.

Ella fue invitada por Comfamiliar Risaralda en medio de las celebraciones a los periodistas pereiranos para hablar de ‘Mujeres escritoras centenarias’, un proyecto en el que anda desde la tesis doctoral y ahora en una unión entre UTP, Universidad de Caldas y la Universidad de Manizales. Punto Final la buscó el jueves 6 de febrero, en la Biblioteca de la caja de compensación ubicada en la quinta con 22, visitó la ciudad para hablar de lo que más la apasiona, el periodismo bien hecho.

¿Qué idea quiere dejar en los asistentes a esta conferencia? “Es una charla para periodistas y la reflexión que quiero dejar es sobre la importancia de los archivos, he podido investigar sobre las escritoras, porque hace un siglo hubo personas que tuvieron la precaución de guardar el archivo del periódico, conservarlo y yo lo puede hurgar. Hoy en día que hablamos tanto de tecnología, publicamos tan fácil y podemos almacenar tanta información, hay textos que yo (que estoy viva) escribí hace no mucho tiempo y ya no los encuentro porque se rompió el enlace, porque reconfiguraron la página y no existe el backup. Creo que en la era digital nos hemos vuelto un poco más laxos con el rigor en la preservación de los archivos y el archivo periodístico es muy importante para la construcción de memoria, uno no solo le está hablando a las audiencias que van a leer mañana, sino también a las que dentro de 20 años, vayan a buscar información, ahí hay algo que es valioso pensar”.

El estado del periodismo

¿Cómo ve el periodismo actual? “En esta época como en todas las épocas, digamos que estudiar la historia del periodismo me ha dado perspectiva como para relativizar ciertos discursos y veo que hoy como ayer hay ejemplos de muy buen periodismo y de muy mal periodismo. Hay gente que hace cosas muy interesantes, he tenido la oportunidad de ser jurado en premios de periodismo y llegan trabajos increíblemente buenos, bien hechos, arriesgados, creativos, completos; pero también uno ve todos los días en medios, publicaciones que uno dice no puede ser, los mismos colegas no ayudan ‘no ayudamos’ a que mejore esta mala imagen que tenemos. Hay de todo, hay mucha diversidad de medios, de formatos, de lenguajes y también de calidades, pero no diría que hay peor periodismo que antes, no”.

Asistentes a la charla para periodistas.

Periodismo y tecnología

Para la docente hay posibilidades tecnológicas que no se tenían hace un tiempo, hay posibilidad de llegar a públicos a los que no se llegaba antes y la gente tiene hoy una libertad de acceso con la que no contaba hace un siglo, explica, porque cuando ejercía de corresponsal en El Espectador hace 30 años, era difícil porque el periódico no llegaba a Manizales o llegaba muy tarde y entonces no la leían; hoy en día con internet, la gente puede leer en cualquier momento, asegura que entonces han cambiado las tecnologías para que se pueda tener más diversidad, pero esto también implica en la actualidad, riesgos que no existían como el de crear contenidos falsos que son difíciles de identificar y la posibilidad de una confusión muy fuerte entre el periodismo y los influencers, y las personas que están pagadas para difundir publicidad, refiere. Son retos distintos en contextos distintos.

Los premios de periodismo

Usted ha estado de los dos lados, se ha ganado premios como el Simón Bolívar y ha sido jurado del mismo, ¿en cuál de los dos lados ha sentido mayor emoción, más fuerza periodística, escribiendo algo que sabe es muy bueno para presentarlo o con la responsabilidad de juzgar a los colegas?

“Son roles distintos, ganarse un premio como el Simón Bolívar es muy emocionante, uno no trabaja por los premios, pero cuando se recibe uno y en mi caso, la última vez que me gané un Simón Bolívar, fue por una columna que me había dado muchos dolores de cabeza, que fue la columna sobre los cantos de los soldados del Batallón Ayacucho, porque recibí presiones, persecución, hostilidad, entonces después de eso fue gratificante. Pienso que ser jurado es un honor, he sido jurado en Simón Bolívar y prejurado en el premio Gabo, en ambos casos he tenido la oportunidad de ver tantos trabajos que se hacen en tantas partes, una cantidad enorme (más de mil trabajos), es un contraste muy fuerte entre el discurso predominante de medios hegemónicos que no cuentan la realidad del país frente a la mayoría muy buenos, porque la gente manda lo mejor que hizo en el año de medios muy juicios que sí dan cuenta de la realidad nacional”.

Entre líneas delgadas

Entre el periodismo y la literatura hay una delgada línea en la que usted se mueve constantemente. “Creo que no es tan delgada, soy profe de una clase que se llama Periodismo y Literatura, porque el Periodismo tiene que ser claro en su mensaje y en la Literatura es deseable la ambigüedad, digamos, entonces hay productos que son claramente periodísticos sin pretensión literaria y hay contenidos literarios como la poesía, que no tienen pretensión periodística. Lo que pasa es que hay momentos en los que se intersectan y hay unos autores que navegan en esa intersección, García Márquez es el caso más sonado en Colombia, Albert Camus, pero hay otros autores a los que eso no les interesa y hay periodistas a los que no les interesa”.

“Hay mucha gente que critica a los medios y que hace rato no consume medios, lo que consume son redes sociales, y desde estas construyen, alimentan, fortalecen, ratifican un discurso contra los medios, pero no pagan una suscripción”.

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