Una enfermedad llamada música

El arte de coleccionar no está solo en tener gran cantidad de artículos de una misma categoría, sino en saber qué diferencia a uno de otro que a ojos de los demás pueden resultar iguales. Así mismo es luchar la consecución de uno o varios elementos de la misma colección y para la muestra llega la historia de Juan Carlos Álvarez Echeverri, un melómano sin temor a equivocarse.

Era la Manizales de los primeros años de la década de 1970, un estudiante de Ingeniería Civil, adquiere su primer disco de 45 revoluciones por minuto. “Cuando empecé a ganar plata fui comprando un poquito más y todavía estoy comprando”.

Ahora estoy casi que al 100% en la producción de ejercicios que tienen que ver con la academia y la música. “Colecciono música en disco plano, formato de 78 revoluciones por minuto, lo que llaman acetatos, como en LP o 45 revoluciones por minuto que se denominan vinilos”.

Hazañas de coleccionista

“Generalmente cada uno de mis discos tiene su anécdota, porque me los regalaron o los heredé y por otros he ido a partes muy lejanas, porque he contado con la fortuna de ir a dar conferencias de música al exterior y hasta me ha tocado dejar la ropa para poder echar discos”.

Escuchar el sonido que reproduce este aparato deja maravillado a cualquiera.

¿Cuál de todos puede decir usted que le costó ‘lágrimas’? “Tal vez uno que añoré mucho tiempo, porque hubo una voz colombiana, Sofía Álvarez, y estando en México, ubiqué un LP que sacó una disquera mexicana, ella fue cantante de boleros y música bailable, triunfó ampliamente en ese país, de hecho se llevó hasta tíos y primos a vivir allá cuando se estableció plenamente”.

Ahí, en esos detalles únicos es donde radica la magia de Juan Carlos, se puede decir que es el paparazzi musical. Además, la vasta biblioteca que logró conformar en el ejercicio de su carrera profesional, terminaron en donación, porque los discos necesitaban ese espacio.

Carrera en la radio

Como todo buen conocedor, es claro que ha bebido de la fuente principal que para su caso es la radio y en esa misma satisfacción, sin ningún tipo de egoísmo ha compartido su colección y sobre todo su conocimiento con los radioescuchas. “Sí, en la Emisora Cultural de Pereira, he tenido varios programas desde hace 25 años, ahora estoy con dos ejercicios, uno que se llama ‘Suena la vitrola’ con discos de 78, LP, 45 directamente digitalizados y otro que se llama ‘Baúl del recuerdo’ que es la historia detrás de la canción. Además, del espacio en Universitaria Estéreo de la UTP y en Caldas Estéreo de la Gobernación, más los apoyos al exterior que hace para emisoras virtuales”.

En este universo, ¿es posible tener un favorito? “Empecé esta enfermedad con el bolero, por ejemplo, estuve en Mérida, Yucatán, buscando a don Tony Camargo, el que cantó la canción ‘Año viejo’ del colombiano Crescencio Salcedo. En esa búsqueda me di cuenta que el bambuco colombiano lo llevaron allá Pelón y Marín, desde La Habana, en 1906, el bambuco triunfó y de ahí salió la trova Yucateca. En ese momento me di cuenta que uno tiene que tener de todo, en especial música colombiana”.

Solo alguien que ama lo que le ha costado conseguir es capaz de mantenerlo de esta manera.

No le molesta que lo tilden de melómano, porque desde las seis de la mañana está oyendo música. “Lo más valioso de esto es que se empieza a interactuar con gente que sabe mucho y termina uno es aprendiendo”.

Música organizada y el corazón contento

Mientras que le da manivela al gramófono o le quita la tapa a un tornamesa sigue entregando detalles valiosos  y es imposible dejar de preguntar. ¿Cómo está organizada su colección? “Estos que están aquí los compré en plena Pandemia, porque se paró todo, pero el comercio de discos no se paró, a uno le avisaban o le mandaban, incluso desde el extranjero, están así porque tengo que hacer unas adecuaciones como para el resto. Los discos de 78, están en orden alfabético de acuerdo al cantante o la orquesta, el siguiente paso es hacer un índice digital”.

Antes de que prendiera la rocola de 1947, que tiene en un rincón especial, tengo que hablarle de los cientos de fotos de cantantes que están en varias paredes de la casa. “A ver, Jaime Rico Salazar, la persona que más escribió sobre el bolero en el mundo, alcanzó a hacer una séptima edición de 100 años del bolero, nació en Anserma, Caldas, lo quería mucho y en sus últimos años se fue a vivir a Costa Rica, y un día me dijo: ‘le tengo las fotos’, yo pensé que eran 12 foticos y no pensé que las tuviera enmarcadas, cuando llegué a Medellín, me tenía tres cajas, casi no me las traen en el bus”.

Ding Dong empieza hoy

“Este ejercicio es hecho por Laura Jaramillo y María Laura Idárraga, gestoras culturales. Lo llaman encuentro vinilero Ding Dong, porque hay unas personas de las nuevas juventudes que les gusta el formato de vinilo, no a todos les gusta este tipo de música de la primera mitad del siglo XX. El colectivo también quiere rescatar una serie de sitios emblemáticos musicales de Pereira, como: el Rincón Clásico, El Pavo, Maleza y Munca Munka. Es una invitación que hacemos para 13, 14 y 15, este fin de semana, también va a haber conversatorios”.

Cifra

14.000 LP, 1000 de 45 y 8.000 de 78, es la cantidad que tiene en su casa este coleccionista musical.

“No sé decirte cómo fue, no sé si explicarte qué pasó, pero de ti me enamoré”. Ernesto Duarte Brito.

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