‘Volver a vernos’, la mirada de Yanara

La cineasta ecuatoriana nació en 1964, en el seno de una familia signada por el arte. Yanara Guayasamín, no escogió la pintura como su padre y hermanas, decidió ser la oveja audiovisual de la familia.

La directora, que estuvo en Pereira con motivo de la versión 26 del Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine de Pereira, convocado por Germán Ossa, es Master en Dirección, Producción y Guión de Cine I.N.S.A.S (Institut National Supérieur des Arts du Spectacle) de Bruselas, Bélgica (1988-1992). Hoy es la directora de la productora Luciérnaga y el ‘ARCA de luciérnaga’, Centro de investigación y residencias de cine.

“Soy una cineasta que ha trabajado ya más de 30 años, y que viene de unas formaciones muy particulares. Es decir, yo comencé más en ciencias, en temas de Antropología. Había muchos intereses al origen de mis estudios, un problema interesante en Psicología y en Historia, el cine se volvió una especie de posibilidad de acercarme dentro de la curiosidad”.

Miradas

¿Cómo sé que se encontraron los dos mundos en el cine? “Si bien he hecho ficción y he hecho documental, me gusta muchísimo el híbrido. Es decir, mezclar esto que tiene que ver con diferentes lenguajes cinematográficos, pero también me gusta y muy especialmente trabajar en lo que vienen a ser polifonías narrativas. Vengo trabajando 30 años en desarrollar algo bastante complejo que es como juntar, por ejemplo, ciencias, arte, educación, sin perder el principio del autor, es decir, de que es un punto de vista. Una mirada”.

Con este tipo de trabajos ha navegado en algo que ella denomina de la pequeña a la gran historia, “pasar de los que vamos haciendo cada uno su vida, pero dentro del contexto de esa historia con H mayúscula que de alguna manera siempre está ahí, influenciando, determinando, limitando o expandiendo, ¿no? Esa es una de las preocupaciones y otra también el paso de lo particular a lo social, es decir, de cómo el espacio en el que ejercemos algo para algo y a veces ese algo es uno o ese espacio en el que ejercemos o en el que trabajamos para la comunidad. En el cine, en esa medida, ahora mismo estoy acabando un proyecto que me ha tomado casi 30 años, que son cuatro películas que en realidad aspiran a ser cinco, pero que estoy casi al borde de terminar las cuatro. Son películas de alguna manera capituladas, cada una está en relación a la otra, y que a la base trata una problemática que es muy especial para mí, que es la temática de mujeres”.

Yanara con su mirada social no solo profundiza en el tema mujeres sino en mujeres de pueblos originarios, así como de los procesos y las relaciones culturales que se dan y el hecho mismo del mestizaje. “Tomé un personaje histórico ecuatoriano que se llama Isabel de Godán, que hizo una travesía en el 1700, desde Ecuador hasta Europa, por el Amazonas, y rehago esa travesía de este personaje histórico durante muchísimos años Vamos rehaciendo el camino que ella hizo y en el proceso conversando con mujeres, tenemos más de 140 entrevistas”.

El encuentro

¿Cómo conoció a Germán Ossa, el organizador? “Hace unos años en Bogocine, se proyectaron unas películas mías, creo que también estuve de jurado y enseguida él me invitó por acá, así esporádicamente he podido venir y seguirles ahora con mucha más fuerza, por este sistema de los chats, ellos publican y se puede seguir más allá de lo que se publica nacionalmente, se ve lo que es el trabajo de cada uno con muchísima admiración realmente por el hecho de que hay un periodismo y un periodismo crítico, y que haya una crítica de cine… ¿Cómo te puedo decir? Son cosas que están desapareciendo, entonces hoy día se vuelve más importante sostenerlas, y se vuelve muy importante en términos de comenzar a hablar de las películas nuestras, de América latina, de lo que es nuestra identidad”.

Críticos

¿Qué tan necesario es el papel de los críticos ahora que la gente opta por las plataformas? “Los críticos son una herramienta muy importante, para todo este proceso, más necesarios que nunca, porque la oferta es infinita y hay una gran sobrepoblación de películas de serie B, de cosas que realmente no son más que… chatarra, de alguna forma, como la comida que solamente polucionan la mente y que ya está bien. Hasta para evadirse uno puede ser selectivo. Hay muchas películas que pueden ser de evasión, que pueden ser de diversión, pero hay buenas películas de eso”.

“Ahorita ya aparte, puede que una película no sea buena, pero la vio un montón de gente, por cualquier razón. Entonces, claro, la ponen en el top y uno no sabe si es porque la vio un montón de gente o alguien que no sabe qué vio”.

Yanara comenta que al público al que se llegue es mínimo hasta el que realmente se podría llegar si se fortalecen las redes de distribución alternativas.

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