William Ospina “Chirry”: artista versátil comprometido con los sueños de ciudad

 

“Ser artista es el mejor trabajo del universo, las artes son siete y yo me muevo en todas y cada una de ellas. La que más me apasiona es el cine”

Mas pereirano que la catedral o el Bolívar Desnudo, ese es william Ospina mas conocido en el mundo artístico como “Chirry”. No tuvo una infancia fácil, sin embargo su capacidad creativa e inventiva le permitieron superar los obstáculos y hoy es un referente de la ciudad en varios géneros artísticos. El mismo se define de manera sencilla como un dibujante e ilustrador, amante del cine y defensor de los intereses culturales de la ciudad.

Es un maestro del lenguaje gráfico que le ha permitido ganar méritos en la caricatura, la ilustración y el muralismo con obras de gran reconocimiento. Como todo raizal, comparte sus sueños de ciudad con la recuperación de los valores cívicos que dieron tradición e identidad a Pereira. Crítico y polémico, ha utilizado el lenguaje gráfico para expresar su forma de visionar el quehacer político y cultural de la ciudad.

¿Cómo fue su infancia en la Pereira de los años 70?

Desde mi infancia, a pesar que el amor de mis mamás adoptivas (Lala y Lela) y mis abuelitos (Capi y Mamita) era demasiado, las necesidades fueron muchas, pero eso fue bueno, pues el no tener juguetes me hizo a construir mis propios juguetes incluso, compartirlos con los amigos. Por ejemplo hacia mis propios cuadernos de hojas que sobraban de cuadernos de otras personas.

A los siete años me da poliomielitis, pues carezco de vacunas y quedé en sillas de ruedas. El dictamen médico es muy pesimista, pero un yerbatero me sana con plantas. A partir de esa edad empiezo a hacer mucho deporte, skate board, fútbol y artes marciales, por lo cual me gané el apodo de “Ninja” pues me subía por muros y hacía lo que hoy se conoce como parkoul y me pasaba por encima de los techos de la fábrica de Muebles Pereira antes de que se quemara en un incendio.

Me tocaron episodios de la violencia de esa década, como por ejemplo la ejecución por parte de miembros de la mano negra (el extinto F2). Viví de cerca otra forma de violencia con un atentado con bomba frente a mi casa donde perdí a mi mejor amigo y yo quedé herido. Ese día la onda explosiva rompió vidrios de tres manzanas a la redonda.

De polizón a USA a trabajar con la Warner Brothers ¿cómo fue esa experiencia?

En el año 1992 viajé hacia Centroamérica con 20 años y con una identidad falsa, viví en Guatemala, la antigua cuna de los Mayas, de allí, viajé a los Estados Unidos. Al tener documentos falsos, me fu+i de polizón al saltar la reja del aeropuerto y esconderme en el carrito de las maletas hasta llegar a Miami y luego Nueva York donde me radiqué. La vida del indocumentado es muy difícil.

Al principio dormía en el tren de Manhattan y comía sobrados de restaurantes o de la basura, aguanté muchísimo frío. Gracias a un amigo que encontré en la gran manzana pude hacer mi primer aviso para un taller y allí me dejó dormir dentro de las frías latas de los vehículos. Una amiga muy especial me motivó a seguir haciendo en artes gráficas e incluso hice caricaturas en el Central Park. Estando trabajando en ese parque se acercaron unas personas, me hablaron en inglés; salí corriendo con mis lápices y hojitas ya que pensé que era la policía migratoria para deportarme.

A los días regresé temeroso a trabajar, volvieron los personajes, pero uno me habló en español, identificándose como parte de los estudios Warner Brothers y me dice que les gusta la rapidez con la que dibujo. Me citaron a un casting, prueba que pasé de manera solvente y desde ese momento me contrataron para hacer dibujos cuadro a cuadro y fondos, gracias a que conseguí la documentación de un muerto. Allí aprendí de un maestro el arte del maquillaje de efectos especiales y participé en la producción de la película The Last Action Hero con Arnold Shwarzenegger en 1993.

La experiencia fue algo que cambió mi vida pues desde niño tuve el sueño de hacer efectos, trabajar y actuar en cine y televisión. Siempre me impresionó el mundo del circo y la magia de la TV por los efectos especiales que eran cosa que solo se veía en cine.

Su versatilidad es especial en todas las artes que cultiva ¿cuál es la que más le apasiona?

Cuando un arquitecto o ingeniero hacen una hermosa obra les dicen: arquitecto, ingeniero es usted un artista; cuando un médico hace una perfecta cirugía le dicen: doctor, es usted un artista; cuando alguien se sale de una situación complicada de una manera ágil le dicen: tremendo artista. Ser artista es el mejor trabajo del universo, las artes son siete y yo me muevo en todas y cada una de ellas. La escultura, la pintura, la arquitectura, la poesía, la música, la danza y el cine. La maestría y el doctorado se ganan, por eso es diferente un maestro a un profesor, nunca serán lo mismo, el maestro siempre deja una huella positiva en las personas.

Un referente es don Alfredo Hoyos, son de esas muertes que duelen y causan vacío en una sociedad, empresario, gran persona, padre muy especial y esposo, gran cantante, un gran legado como filántropo. Siempre he creído que con mis 1,67 de estatura es mejor ser grande y no alto. De las siete artes la que más me apasiona es el cine. Con el artista de efectos especiales Fabio Zapata, residente en Los Ángeles, estamos trabajando un proyecto audiovisual ambiental, pensando en nuestro planeta que hoy nos exige mayor compromiso para evitar la catástrofe.

¿Como caricaturista ha tenido problemas con algún político?

Nunca, solo he tenido problemas con delincuentes como lo son la guerrilla y los paras (o sea con narcos) y con los que bloquean vías porque siempre he creído que protestar es un derecho, pero no vulnerando el libre derecho a la movilidad de los ciudadanos. Este año una caricatura mía que salió en un medio digital fue retirada porque afectaba al alcalde y la idea loca de cambiarle el nombre al aeropuerto matecaña. Otro mal eslogan de “Pereira Capital del Eje” que no es más que un mensaje ofensivo a los vecinos de Manizales y Armenia, son esas cosas que hacen saber que la libertad de prensa no existe mientras se viva de la pauta periodística. Hay tres capitales en la región cada una con sus potencialidades.

Usted viene trabajando en la creación del Museo de Historia de Pereira. ¿En qué va ese proyecto?

Pereira tiene 157 años. En este sitio existió una población fundada el 9 de agosto de 1540 con el nombre de San Jorge de Cartago por el mariscal Jorge Robledo, con órdenes precisas de afianzar el control territorial en tierras de la Provincia Quimbaya a orillas del Otún. Algunas personas se han puesto a la tarea de mostrar que aquí hubo una población durante 151 años, eso pesa en la historia. En 1540, existió una población llamada San Jorge de Cartago que ni era Cartago ni era Pereira, son cosas muy diferentes y eso no se debe desconocer. En los cimientos de la población nueva llamada Pereira se levantó sobre los mismos vestigios de la ciudad antigua.

Cartago no solo se llevó los corotos, parece que también se nos llevó nuestra historia, no sé, cómo no se llevaron el río Otún. Por eso desde hace quince años tengo la idea de guardar partes de la historia, y de dejarle a la ciudad su propio museo de historia, porque las piezas arqueológicas del Lucy Tejada se las robaron, no tienen doliente, las piezas arqueológicas deben estar en un museo, no en una universidad y menos en la casa de los políticos o coleccionistas privados. Nuestra historia debe tener un sitio propio, donde puedan conservarse las pinturas del padre Nelson Giraldo, los libros de Jaime Ochoa y piezas de arqueología en manos de privados. También se recibirán donaciones como muestras del civismo característico de la urbe.

En la ciudad hay varias obras suyas como muralista ¿qué representan ellas?

Hice murales desde que estaba en el colegio, como estudié un año en cada uno de ellos pude hacer varios, la mayoría de ellos ya no existen. Un sobre viviente es un mural en el interior del extinto seguro social, un mural de 5×3 metros, que representa la historia de la medicina. Los murales que sobreviven en el tiempo son los que están en interiores, pues el tiempo, el sol y el agua no perdonan, hoy tenemos hermosos murales como la indígena de la calle 20 con carrera quinta, o los que se hicieron a la entrada del barrio Matecaña, en el ingreso al viaducto, o los de la peatonal de la biblioteca del banco de la república, pero en un par de años, ya no existirán, Los únicos murales que sobreviven son los elaborados en mosaico de baldosa como los del parque la Libertad.

¿Cuál es su visión de la gestión de la Secretaría de Cultura de Pereira?

La Secretaría de Cultura yo la llamo, “la caja menor de la alcaldía” primero nunca he comprendido porque ponen a alguien que no sabe de cultura, un abogado, o un arquitecto o alguien que solo haya estudiado administración no es idóneo para manejar un presupuesto tan sensible. Lo único que sobrevive de las culturas es el arte. Los artistas son los que nos dan identidad, por eso es fácil ver como los recursos de unas fiestas de la cosecha se las lleva Willie Colon, Carlos Vives o Andy Montañez y a los artistas de la ciudad los dejan tocando en los buses y en la calle. Hay que formatear las fiestas de la Cosecha y pensar más en apoyar los artistas locales. Hace años esas fiestas le daban identidad a la ciudad a través de las orquestas sonando por toda la ciudad.

Los artistas plásticos hacían carrozas, se hacían obras de teatro callejeras y el presupuesto no solo se iba en ferias del libro privadas y eventos de escritores amigos que esperan presupuesto en agosto para tomar todo el año cerveza con salchichón en alguna esquina. La Secretaría de Cultura siempre y más aún en momentos como estos donde a los artistas hasta los han tirado a la calle, les ha dado la espalda, y eso pasa porque el mismo nombramiento de su titular esta lleno de irregularidades. Invito a la Secretaria de Cultura cumplir sus funciones y visibilizar el tema de contratación y demás acciones. En Cultura les falta mucha cultura y además, ser de Pereira, a veces se nos viene de Cali.

Colaboración especial
Ramiro Tabares Idárraga
Gestor cultural/docente universitario

 

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1 COMENTARIO

  1. Comparto muchas de las observaciones de William sobre el papel mediocre de la Secretaría de Cultura de Pereira. No hace mucho, invitan a una reunión virtual donde la mayoría fuimos “convidados de piedra” al darle voz e imagen solamente a sus más allegados. Se discutían supuestamente los parámetros de un Consejo Municipal de Cultura, al tiempo que impedían las opiniones alternativas. Que falta de respeto…y de cultura.

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