Frida Kahlo, viva la vida

Germán Ossa

La tristeza que nos embarga por la pena de no haber podido llevar a feliz término el 21 Encuentro de Críticos de Cine, no es óbice para que nos animemos a seguir hablando por todos los medios del arte que las une a todas. Lástima que en ciertos estamentos de nuestro departamento no sepan qué es idoneidad. Pero así y todo, persistiremos en la tarea de seguir reuniendo en nuestra ciudad a la crítica de cine de Colombia y parte de la mundial.

 

Este fin de semana y como siempre, las salas de Cine Colombia mostrarán a los amantes del cine y de la pintura, una hermosa, atrevida, inteligente y extraordinaria película sobre la vida y la obra de una de las más grandes artistas plásticas de nuestro continente.  Se trata de Frida Kahlo, la musa del muralista Diego Rivera y la inspiradora de muchas mujeres en nuestra América, que vieron y ven en ella, la razón de ser de una rebeldía auténtica e inteligente.

Sinopsis

Dice el boletín de prensa de esta casa exhibidora de la película: “La silueta de Frida Kahlo, con sus cejas pobladas y su corona de flores, es reconocida alrededor del mundo como símbolo de feminismo y de revolución artística. Esta producción descubre, a través de un recorrido por su obra pictórica y epistolar, las dos caras de la artista mexicana: Frida, el símbolo, y la otra Frida, esa que luchó contra su propia fragilidad y humanidad y que se vislumbra en cada una de sus coloridos autorretratos como un fantasma de sufrimiento”.

Su obra

Tanto los críticos de la obra de Frida Kahlo como sus biógrafos, coinciden en señalar que cualquier intento de separar la vida personal de su obra resulta casi imposible al analizar la temática, la simbología y hasta la técnica de la obra de la artista. Se trata de trabajos de sesgo muy personal y autobiográficos: Frida es sujeto y objeto de su pintura.

 

Difícil de clasificar unívocamente en una escuela, su obra se caracteriza por una síntesis de elementos expresionistas y surrealistas con una temática popular.

La denominación de “surrealista” para sus trabajos se basa en una razón principalmente histórica: André Breton definió así su obra en 1938 durante una visita que realizó junto a su esposa Jaqueline en México, en la que Frida y Diego Rivera  fueron anfitriones de la pareja. Por esa época, acababa de llevarse a efecto la Exposition Internationale du Surréalisme en París, que Breton había organizado junto a otros artistas prominentes del movimiento surrealista: Marcel Duchamp, Paul Éluard, Salvador Dalí, Max Ernst, Man Ray y Wolfgang Paalen. Frida no alcanzó a exponer allí, pero a fines de ese año logró montar su primera exposición individual en la galería Levi de Nueva York y André Bretón escribió el prólogo donde reitera su apreciación de la obra de Frida como exponente del surrealismo. En 1939, Frida viaja a París para mostrar sus cuadros junto al fotógrafo Manuel Álvarez Bravo en la Galerie Pierre Colle. Durante este viaje logra impresionar a Picasso y a Kandinsky con sus trabajos. Picasso escribió más tarde a Diego Rivera una carta con grandes elogios para Frida, destacando sus habilidades como retratista: «Ni tú, ni Derain, ni yo somos capaces de pintar un rostro como los que pinta Frida Kahlo de Rivera», dijo Picasso.

 

Un año más tarde, Frida participó con dos de sus obras (La mesa herida y Las dos Fridas) en la versión mexicana del gran evento en París de 1938: la Exposición Internacional de Surrealistas de la Galería de Arte Mexicano de Inés Amor. Una exposición que además contó con el apoyo de Breton y en la que participaron, entre otros artistas, otras dos mujeres: Leonora Carrington y Remedios Varo.

Vale pues la pena, ver para conocer a la Frida, esta su verdadera película.

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