OJO CON EL CINE
German A. Ossa E.
Pongo una queja de entrada, que es un clamor; no un grito; no, una alarma para lo que se avecina. Reclamamos que cuando Cine Colombia programa su Cine Alternativo (puras películas buenas, extraordinarias, difíciles de ver comercialmente en muchas salas de Cine de Colombia y el mundo), un puñado de espectadores intelectuales de nuestro medio ponen el grito en el cielo porque no incluyen a Pereira en el circuito, en el que sí a parecen Armenia y Manizales y otras ciudades que consideramos menores, porque no tienen un Bolívar desnudo en su Plaza central, hecho por don Rodrigo Arenas Betancur, pero a decir verdad, me asombré cuando llegué a la sala y compartí la visión de la extraordinaria cinta con cinco personas más en un teatro hecho para doscientas cincuenta espectadores, allí en el Centro Comercial Victoria Plaza de nuestra Pereira del alma. Así es que no nos podremos quejar, con lo que pueda pasar con las nuevas temporadas de cine de culto que se avecinan.
Ya hemos visto amigos que en ocasiones viajan a la Capital de Caldas, a ver ciertas joyas.
¡Siguen ganando “Barby”, “Súperman”, y los Titanes extra galácticos!
Pero bueno, quiero hablar ahora solo de la cinta que me tramó profundamente.
Andy Warhol: El sueño americano
Andy Warhol (nacido Andrew Warhola Jr.; Pittsburgh, 6 de agosto de 1928-Nueva York, 22 de febrero de 1987) fue un artista plástico y actor estadounidense que desempeñó un papel crucial en el nacimiento y desarrollo del pop art. Tras una exitosa carrera como ilustrador profesional, Warhol adquirió fama mundial por su trabajo en pintura, cine de vanguardia y literatura, notoriedad que vino respaldada por una hábil relación con los medios y por su rol como gurú de la modernidad. Warhol actuó como enlace entre artistas e intelectuales, pero también entre aristócratas, homosexuales, celebridades de Hollywood, modelos, bohemios y pintorescos personajes urbanos.
Utilizó medios diferentes para crear sus obras, como el dibujo a mano, la pintura, el grabado, la fotografía, la serigrafía, la escultura, el cine y la música. El Museo Andy Warhol en su ciudad natal, Pittsburgh, Pensilvania, contiene una amplia colección permanente de arte. Resulta ser el museo más grande de Estados Unidos dedicado a un solo artista.
Uno de los aportes más populares de Warhol fue su declaración: «En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos». Esta frase de cierta manera vaticinó el actual poder de los medios de comunicación y el apogeo de la prensa amarilla, los reality shows y las redes sociales.
Fue un personaje polémico durante su vida —algunos críticos calificaban sus obras como pretenciosas o bromas pesadas— y desde su muerte en 1987 es objeto de numerosas exposiciones retrospectivas, análisis, libros y documentales, además de ser recreado en obras de ficción como la película “Yo disparé a Andy Warhol” (Mary Harron, 1996). Al margen de la fama y de la polémica, está considerado como uno de los artistas más influyentes del siglo XX, debido a sus revolucionarias obras.
La cinta
La película cuenta que fue el tercer hijo de un matrimonio eslovaco que emigró a Estados Unidos. Sus padres eran Andrej y Julia Warhola, originarios de Miková, una ciudad muy pequeña por aquel entonces perteneciente al Imperio austrohúngaro y hoy al distrito de Stropkov, República Eslovaca. En 1914 Andrej Warhola emigró a Estados Unidos para trabajar en minas de carbón, mientras que su mujer emigró siete años después con sus dos hijos mayores. El artista pasó buena parte de su infancia postrado en una cama y se convirtió en un proscrito entre sus compañeros de clase, desarrollando una fuerte fijación hacia su madre. Mientras estaba en la cama dibujaba, oía la radio y coleccionaba imágenes de estrellas de cine que colocaba alrededor de su cama. Más tarde, definió esta etapa como muy importante en el desarrollo posterior de su personalidad, sus habilidades y sus gustos.
Probablemente, las experiencias que lo llevaron a acercarse a la generación de artistas Pop neoyorquinos tuvieron lugar en la primavera de 1960, cuando Warhol compró en la galería de Leo Castelli un pequeño dibujo de Jasper Johns de una bombilla. Más adelante, pudo ver un gran lienzo pintado por Roy Lichtenstein que reproducía un anuncio de un complejo turístico en Catskill. A Warhol le impresionó ver cómo los artistas estaban pintando publicidad estereotipada.
Su primera exposición de verdad, fue en Nueva York, en la galería Stable, propiedad de Eleanor Ward. Allí incluyó el Díptico de Marilyn, Latas de sopa Campbell, 100 botellas de cola y 100 billetes de dólar. Fue también el lugar donde conoció a John Giorno, con quien más tarde trabajaría en la primera película warholiana: “Sueño” (1963). En esa época comenzó a pintar sus famosos dibujos de la sopa Campbell y de las botellas de Coca-Cola, que consideraba iconos estadounidenses al igual que Marilyn Monroe, Troy Donahue o Elizabeth Taylor. También fundó su estudio The Factory, por donde pasaron artistas, escritores, modelos, músicos y celebrities underground del momento. El taller, decorado con hojas de papel de aluminio plateado, se encontraba inicialmente en la calle 47, aunque más adelante se trasladó a Broadway. Su obra empezó a ganar notoriedad y desató polémicas sobre el papel del artista y la finalidad del arte.
Imágenes
Warhol desarrolló imágenes personales a partir de objetos impersonales, como billetes de dólar o productos de consumo. Utilizaba imágenes tomadas de periódicos, carteles y la televisión para construir un Olimpo simbólico de la cultura estadounidense: la silla eléctrica, las fotografías de cargas policiales contra manifestantes por los derechos civiles, o retratos de celebridades.
El MOMA organizó un simposio sobre arte pop en diciembre de 1962. Algunos artistas, entre ellos Warhol, fueron criticados por «rendirse» al consumismo. Para las élites que dictaban la crítica de arte, el entusiasmo de Warhol por la cultura del consumismo era visto como vergonzoso e inaceptable. Este evento marcó el tono en que sería recibida su obra, aunque a lo largo de los años 60 se haría evidente que habían ocurrido profundos cambios en la cultura y el arte. Warhol desempeñó un papel esencial en ese cambio, construyendo cuidadosamente una imagen andrógina y distante, con su peluca platinada y sus famosas gafas oscuras.
Marilyn Monroe, que parece inmortal, fue inmortalizada en una de las obras más conocidas suyas.
La clave
Un evento clave fue la exhibición The American Supermarket, celebrada en 1964 en la galería Paul Bianchinni, en el Upper East Side de Manhattan. La muestra estaba organizada como un típico pequeño supermercado estadounidense, aunque todos los productos (conservas, carne o pósteres) eran obras de artistas pop como Mary Inman, Robert Watts o el controvertido Billy Apple. Warhol contribuyó con una pintura de una lata de sopa Campbell, valuada en 1500 dólares, pese a que el precio real de la lata era de solo 6. La exposición fue uno de los primeros actos públicos en los que se enfrentó al público con el pop art y con la pregunta planteada por las vanguardias: ¿qué puede ser arte?
Como ya había hecho en su etapa de ilustrador comercial en los años 50, Warhol recurrió a asistentes para aumentar la productividad de su taller. Esta práctica generó debates sobre su método de trabajo y el valor de su arte, especialmente durante esa década. Uno de sus principales colaboradores era Gerard Malanga, quien lo ayudó con serigrafías, películas, esculturas y otras obras producidas en su nuevo taller y lugar de reunión, The Factory. También colaboraron ocasionalmente Freddie Herko, Ondine, Ronal Travel, Mary Woronov, Billy Name y Brigid Berlin (quien le habría sugerido grabar sus llamadas telefónicas).
Warhol, estrella del cine y del Pop, se pasaba la mayor parte de su tiempo rondando a las nuevas estrellas y personajes famosos para proponerles un retrato. La lista incluía a Mick Jagger, Liza Minnelli, John Lennon, Diana Ross, Brigitte Bardot y Michael Jackson. El famoso retrato del líder comunista chino Mao Tse-Tung es de esta época (1973). También fundó (en 1969), con el apoyo de Gerard Malanga, la revista Interview y publicó La filosofía de Andy Warhol (1975), en la que exponía su pensamiento con rotundidad y sentido del humor: «Hacer dinero es arte, y el trabajo es arte, y un buen negocio es el mejor».
Fue contratado por varios fabricantes de automóviles para pintar sus vehículos de competición de una manera que llamara la atención, entre ellos la firma BMW. Así se creó el art car. Dichos vehículos participaban sobre todo en las famosas 24 Horas de Le Mans.
Irreverente, famoso, clásico, original, hizo lo suyo, sobrevoló y se gozó y burló del arte con inteligencia, por algo está en varias paredes en el Museo de Arte de Nueva York.
Aprendimos mucho con esta cinta.
La Coca-Cola
La botella de Coca-Cola se convirtió en un tema pictórico fundamental. Warhol dijo un día:” Lo que es genial de este país es que Estados Unidos ha iniciado una tradición en la que los consumidores más ricos compran esencialmente las mismas cosas que los más pobres. Puedes estar viendo la tele, ver un anuncio de Coca-Cola y sabes que el Presidente bebe Coca-Cola, Liz Taylor bebe Coca-Cola y piensas que tú también puedes beber Coca-Cola. Una cola es una cola, y ningún dinero del mundo puede hacer que encuentres una cola mejor que la que está bebiéndose el mendigo de la esquina. Todas las colas son la misma y todas las colas son buenas. Liz Taylor lo sabe, el Presidente lo sabe, el mendigo lo sabe, y tú lo sabes”.



