El cambio climático está agotando a los colombianos

Sectores como el agrícola y el de la construcción son los más afectados

En las extensas llanuras de los llanos orientales, María, una campesina de 50 años, lucha cada día contra el implacable sol que abrasa sus cultivos. El calor extremo ha diezmado sus cosechas y la incertidumbre sobre el futuro la atormenta. Su sueño de garantizar un futuro para sus hijos se desvanece con cada sequía. La historia de María es un microcosmos de una crisis silenciosa que se extiende por todo Colombia: el impacto del cambio climático en la salud mental de los trabajadores.

El estudio, desarrollado por un equipo interdisciplinario del Politécnico Grancolombiano, el SENA, la Pontificia Universidad Javeriana, el Centro de Cultura, Trabajo y Cuidado del Inalde Business School, y encabezado por Erik Fabian Rico, investigador principal y líder del Centro de Pensamiento en Talento Humano y Organizaciones Saludables, no solo expone los riesgos para los colaboradores, sino también la falta de preparación de las organizaciones para abordar un fenómeno que ya está dejando graves consecuencias y la necesidad establecer normativas y regulaciones estatales.

El cambio climático, antes un concepto abstracto, se ha convertido en una realidad tangible que afecta la vida de millones de colombianos. Las temperaturas extremas, las lluvias torrenciales y los desastres naturales cada vez más frecuentes no solo amenazan el medio ambiente, también el bienestar físico y mental de aquellos que trabajan bajo estas condiciones.

Un calor que enferma

Los efectos del cambio climático en la salud física son evidentes: enfermedades respiratorias, golpes de calor, deshidratación y un sinfín de dolencias relacionadas con la exposición prolongada a condiciones extremas. Sin embargo, es en la salud mental donde las consecuencias son quizás más profundas y menos visibles.

Trabajadores agrícolas, constructores, mineros y pescadores se encuentran en la primera línea de batalla contra el cambio climático. Sus jornadas laborales, a menudo extenuantes y expuestas a los elementos, se han vuelto aún más difíciles debido al aumento de las temperaturas y la imprevisibilidad del clima. La incertidumbre sobre el futuro, la pérdida de medios de subsistencia y el miedo a lo desconocido generan un estrés crónico que puede desencadenar trastornos como la ansiedad, la depresión y el estrés postraumático.

El investigador Erik Rico señala que el impacto psicológico del cambio climático se manifiesta en síntomas como irritabilidad, insomnio y episodios depresivos. “Los trabajadores enfrentan un futuro incierto, donde la preocupación por el clima se suma a las tensiones económicas y sociales. Esto genera un círculo vicioso que deteriora tanto la productividad, como la salud mental”.

La ecoansiedad, un término cada vez más común, describe la angustia profunda que sienten las personas ante la crisis climática. Trabajadores de todas las edades y sectores experimentan esta sensación de impotencia y desesperanza al ver cómo el planeta se deteriora y cómo sus vidas se ven afectadas de manera directa.

Sectores vulnerables y normativas ausentes

El sector agrícola es uno de los más afectados por el cambio climático. Los campesinos, como María, enfrentan la pérdida de sus cultivos, la disminución de los ingresos y la inseguridad alimentaria. La construcción también es un sector altamente vulnerable, con trabajadores expuestos a altas temperaturas y riesgos laborales asociados a eventos climáticos extremos.

A pesar de los evidentes riesgos, Colombia carece de una normativa laboral específica que proteja a los trabajadores de los efectos del cambio climático. Las leyes existentes no contemplan los nuevos desafíos que plantea el cambio climático, dejando a millones de trabajadores desprotegidos.

El impacto económico no es menor. Según datos del estudio, las pérdidas por reducción de la productividad en Colombia podrían superar los 1.200 millones de dólares anuales si no se adoptan medidas de adaptación. Este dato evidencia que los efectos del cambio climático trascienden la esfera individual y se convierten en un desafío macroeconómico que afecta a las empresas, a las comunidades y al país en general.

Las organizaciones deben entender que invertir en la salud de sus empleados no solo es una responsabilidad ética, sino también una estrategia de sostenibilidad económica”, afirma el docente del Politécnico Grancolombiano, quien insiste en la importancia de integrar la gestión ambiental como un pilar dentro de las políticas empresariales.

El rol de las empresas y el estado

Las empresas tienen un papel fundamental en la protección de la salud mental de sus trabajadores. Implementar medidas como la capacitación en temas ambientales, la creación de espacios de trabajo seguros y saludables, y la oferta de programas de bienestar psicológico son algunas de las acciones que pueden tomar.

Por su parte, el Estado debe asumir un liderazgo activo en la lucha contra el cambio climático y en la protección de los trabajadores. Es necesario fortalecer las instituciones encargadas de la salud ocupacional, actualizar la normativa laboral, invertir en investigación y promover la transición hacia una economía más sostenible.

Un futuro incierto

El cambio climático es un desafío global que requiere soluciones globales. En Colombia, la protección de la salud mental de los trabajadores debe ser una prioridad. Es hora de que empresas, gobierno y sociedad civil trabajen de manera conjunta para construir un futuro más justo y sostenible.

La historia de María nos recuerda que el cambio climático no es solo un problema ambiental, sino también una crisis social que afecta a las personas más vulnerables. Es nuestro deber garantizar que todos los trabajadores tengan las condiciones necesarias para enfrentar los desafíos del futuro y vivir una vida digna y saludable.

Recuadro

¿Qué podemos hacer?

Exigir a nuestros representantes políticos políticas públicas ambiciosas para combatir el cambio climático y proteger a los trabajadores.

Promover la educación ambiental en todos los niveles educativos.

Consumir de manera responsable y apoyar a empresas que promuevan prácticas sostenibles.

Cuidar nuestro entorno y reducir nuestra huella de carbono.

El cambio climático es un desafío sin precedentes, pero también una oportunidad para construir un mundo mejor. Juntos podemos marcar la diferencia.

Dato:

A nivel global, se prevé que para 2030 el aumento de 1,5 °C en la temperatura reducirá un 2% de las horas laborales debido al estrés térmico, una cifra que podría ser aún mayor en Colombia.

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