Nariño resultó con gatico propio

El gato de geoffroy es el pariente cercano del gato nariñense.

Veinte años le tomó al experto en genética y evolución, Manuel Ruíz-García, poder dar con uno de los descubrimientos más importantes y curiosos de su vida, pues sin quererlo dio con una nueva especie de felino que científicamente fue bautizado como ‘Leopardo Narinensis’.
El también llamado ‘Gato de Nariño’ es una especie escurridiza, pues se sabe que no está extinto, pero a la fecha no hay un ejemplar en manos de la ciencia; la única prueba es una piel preservada en un museo en Villa de Leyva (Boyacá). El Diario le cuenta los detalles de este curioso felino.

Así es el gato pastuso
Algo que llama la atención es que el profesor Ruíz-García, de la mano con la Universidad Javeriana, realizaron el análisis genómico de la piel del Gato de Nariño y notaron varias diferencias, quizá la más llamativa es que seis componentes de su ADN son distintos a los de 113 especímenes de félidos de la categoría ‘Leopardus’.

Cruce de especies
La investigación sugiere que el Gato Nariñense se dio por un cruce del ‘Leopardus geoffroyi’ (foto) y el ‘Leopardus guigna’, los cuales han habitado la cadena montañosa de los Andes desde La Patagonia (Argentina), e incluso parte de Centroamérica desde hace 1,9 millones de años. Puntualmente, el ‘Leopardo Narinensis’ quedó aislado del resto de felinos por en el complejo ecosistema del volcán Galeras (Nariño).

Pelaje distintivo
Según se detalla en el artículo científico, publicado el pasado 15 de junio en la revista científica Génes, el pelaje del ‘Leopardo Narinensis’ tiene una fuerte coloración roja, lo que lo diferencia del amarillo y el marrón presente en especies como el jaguar, el tigrillo o el puma, además de una cresta dorsal que recorre la columna y es de color marrón oscuro. Sus pelos son más largos y compactos, esto para hacer frente al clima del volcán Galeras. La cola es corta, tiene siete anillos y termina con una punta de color negro. El pelaje tiene unas rosetas (patrones circulares) de color oscuro.

¡Todo por un pelaje!
La aventura científica de Manuel Ruíz-García inició en 2001, cuando viajó con un estudiante al Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, en Villa de Leyva, por cuenta de una investigación sobre el jaguar y el puma, dos grandes felinos latinoamericanos. Al revisar el repositorio de colecciones biológicas, el cual conserva restos de especies animales y vegetales del país, el profesor notó un pelaje clasificado en la especie del tigrillo distinto a los demás.

Fan de nuestra biología

Manuel Ruíz-García es biólogo catalán. Llegó a Colombia hace 25 años, se convirtió en profesor titular e investigador del Departamento de Biología en la Universidad Javeriana. Ha publicado 288 artículos relacionados con el análisis genético de especies para relacionar su evolución.

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