Mantener niveles saludables de vitamina D podría reducir las probabilidades de desarrollar un cuadro grave de COVID-19, de acuerdo con un estudio reciente publicado en la revista PLOS One. La investigación encontró que las personas con deficiencia de esta vitamina tienen un 36% más de probabilidades de requerir hospitalización si se contagian con el virus.
“La vitamina D juega un papel clave en la regulación del sistema inmunitario, por lo que es plausible que unos niveles bajos puedan influir en la forma en que el cuerpo responde a infecciones como la COVID-19”, señaló Kerri Beckmann, investigadora principal de la Universidad de Australia del Sur.
El estudio analizó datos de más de 150,000 personas participantes en el Biobanco del Reino Unido, comparando el riesgo de hospitalización por COVID-19 entre personas con niveles normales de vitamina D y aquellas con deficiencia o insuficiencia. Los resultados sugieren que la vitamina D podría contribuir a una mejor respuesta frente al virus, de manera similar al rol de los refuerzos de vacunas.
Sin embargo, el estudio no encontró una relación entre niveles bajos de vitamina D y un mayor riesgo de contagio de COVID-19, sino únicamente con la severidad de los casos. “Nuestro estudio encontró que las personas con deficiencia o insuficiencia de vitamina D tenían más probabilidades de ser hospitalizadas con COVID-19 que aquellas con niveles saludables, pero no tenían más probabilidades de contraer el virus en primer lugar”, explicó Beckmann.
Actualmente, aproximadamente uno de cada cinco estadounidenses (22%) tiene deficiencia de vitamina D, según un estudio previo publicado en Frontiers in Nutrition. Beckmann indicó que, aunque el COVID-19 ya no representa la amenaza de años anteriores, “comprender quién está en mayor riesgo ayuda a esas personas a tomar precauciones adicionales, incluido el control de sus niveles de vitamina D”.
La investigadora aclaró que todavía no se puede asegurar que los suplementos de vitamina D reduzcan la gravedad del COVID-19, pero destacó que es un área que “vale la pena explorar”, considerando que el virus continúa circulando en la población.



