En momentos en que estaba viviendo una situación familiar bien complicada, por cierto, el periodista Abelardo Gómez Molina, editor de la publicación digital La Cola de la Rata, fue proclamado como ganador del Reconocimiento Clemente Manuel Zabala del Premio Gabo 2.021 que exalta al mejor editor colombiano. El acta del premio, señala textualmente: “Abelardo Gómez Molina y su equipo de trabajo han logrado desarrollar con coraje y talento un medio nativo digital caracterizado por la seriedad y oportunidad en sus investigaciones, la fiscalización de todas las formas de poder y el estímulo de jóvenes escritoras y escritores de la región, que han sido la base de su importante propuesta periodística”. Con el laureado periodista hablamos acerca de este medio de comunicación alternativo que ya acumula 10 años de periodismo investigativo y de los dos premios de periodismo que recibió en solo una semana.Gómez Molina, comunicador socialde la UNAD y magister en literatura de la Universidad Tecnológica, aunque su formación superior comenzó en el programa de veterinaria de la Universidad de Caldas, es el cofundador y actual editor general del medio digital La Cola de Rata.
¿Porqué un estudiante de veterinaria terminó en el campo de la comunicación y la literatura?
Estudié veterinaria porque mi familia es campesina por ambos lados, así que lo del campo era mi instinto natural, me motivó mucho el campo y creía que esa era mi vocación, pero mi corazón se lo ganó el periodismo.
¿Cuáles fueron los inicios de La Cola de Rata?
Hace 10 años con mis estudiantes de la universidad comenzamos como un blog, pero al año siguiente pasó a ser un sitio Web independiente de cualquier ejercicio universitario y desde ahí hemos venido trabajando de manera continua con diferentes equipos.
¿De dónde nació ese nombre?
Surgió de un texto del periodista argentino Daniel Santoro quien aludía a la cola de la rata como el seguimiento de las pistas en periodismo.
¿Quiénes lo acompañaron en las jornadas iniciales de este medio?
Era un grupo de comunicación social-periodismo de la Universidad Católica Popular de Risaralda en ese momento, hoy Universidad Católica de Pereira. Era un equipo variado conformado por unos 20 estudiantes, no me atrevo a dar nombres porque de pronto se me quedan algunos por fuera. Pero cuando se volvió un proyecto independiente, la mayoría de ellos no continuaron con él al año siguiente, sin embargo siempre han estado ahí como amigos cercanos.
¿Como medio independiente La Cola de Rata está asociada a alguna institución educativa?
He sido catedrático en las Universidades Católica y Tecnológica de Pereira en forma simultánea. He hecho el ejercicio académico en ambas instituciones, aunque la Universidad Tecnológica no ha tenido injerencia en La Cola de Rata, ni académicamente ni como ejercicio periodístico.

¿Hace diez años -cuando eran otras las dinámicas de la comunicación- cómo fue pensar en un medio digital?
Yo era profesor de investigación de la Universidad Católica, la materia se llamaba Taller de Reportaje y hacíamos periodismo investigativo. Yo veía trabajos muy buenos de mis estudiantes que viajaban por el país, iban a la Guajira, a Chocó, al Cauca, a los Llanos o al Huila, a hacer reportajes y me daba mucha tristeza no tener donde publicarlos. Y al siguiente semestre, cuando terminábamos el curso, quería mostrarles a los estudiantes los trabajos anteriores, pero veía que era muy dispendioso hacerlo uno por uno. Así que hablé con los alumnos y les dije que necesitábamos un blog donde subimos todo el material del semestre anterior para que los estudiantes vieran como lo hacían sus compañeros, eran trabajos ya editados, a los que se agregaban los videos, los audios, las fotografías, para que ellos tuvieran un referente para seguir adelante con el taller de reportaje. Así fue como nació La Cola de Rata y de alguna manera durante un tiempo mantuvo la orientación de ser un lugar al que se vinculan algunos estudiantes en la parte de la práctica profesional y donde hemos tenido varias generaciones de periodistas.
¿Cómo se puede medir la cantidad de trabajos o de ediciones que han realizado a lo largo de estos 10 años?
Hasta hace un poco más de un año publicábamos todos los días, pero era una labor muy extenuante y ahora lo hacemos tres días a la semana: domingo, miércoles y viernes y algún otro día diferente cuando se presenta algo extraordinario. Y tenemos como premisa la calidad: todo el material se edita previamente y se determina qué se publica y qué no.
¿Cuáles han sido los artículos mas icónicos o representativos que han publicado en este tiempo?
La Cola de Rata en su recorrido ha tenido varios. El primero, fue una investigación muy profunda sobre los cebolleros de Pereira a cargo de un estudiante llamado Stiven Morales, la cual tuvo tanta trascendencia que algunos medios nacionales, como RCN y la revista Semana, la replicaron en el 2.012. En ella se hablaba sobre ciertos manejos irregulares en relación con el cultivo de cebolla en La Florida y La Bella. Luego vinieron investigaciones periodísticas sobre el Clan Merheg y su influencia en la política regional que tuvo un gran impacto, otra sobre la aplicación Kontacto que salió a flote durante la campaña electoral del actual alcalde de Pereira y la de los empresarios de la academia que hablaba acerca de como en las universidades los profesores hacían una especie de carrusel de puntos para poder ganar mayor salario, mediante la copia de trabajos de sus estudiantes o de otros profesores. También tenemos trabajos como el de Oshún que fue ganador de un premio nacional, un documental sobre el río Otún y el manejo de la cuenca.
¿Con qué investigación periodística se viene La Cola de Rata en estos días?
Je, je, je… Estamos haciendo dos investigaciones simultáneas que involucran a órganos de control del nivel nacional, pero no se puede decir todavía.
¿En lo personal, que significa el reconocimiento como Mejor Editor que acaba de recibir del Premio Gabo 2.021?
Primero que todo fue una sorpresa inmensa, porque yo no sabía que estaba nominado. A mí me llamó Jaime Abello, el director de la Fundación Gabo, a contarme que había ganado el Reconocimiento Clemente Manuel Zabala al mejor editor colombiano y que si aceptaba esa distinción. Yo quedé perplejo y porque tengo el número telefónico de él sabía que era Abello, pero juraría que era una broma o una tomadura de pelo, sobre todo que en ese momento yo estaba viviendo un duelo y, finalmente, fue algo que no pude disfrutar plenamente. Para mí fue una total sorpresa y ocurrió 48 horas después de que La Cola de Rata, con un trabajo de Vladimir Encina ganara el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2.021 en la categoría de fotoperiodismo con un trabajo titulado “Desmadre” que se hizo durante el desalojo en Puerto Caldas. Así que dos premios nacionales en 48 horas lo dejan a uno como impactado.
“Para mí fue una total sorpresa y ocurrió 48 horas después de que La Cola de Rata, con un trabajo de Vladimir Encina ganara el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2.021”.



