El Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad Dejusticia y la Corporación Teméride, adelantaron una investigación sobre la situación de viven las mujeres consumidoras de drogas en Pereira y Dosquebradas, cuyos resultados están consignados en el libro “Mujeres, calle y prohibición: cuidado y violencia a los dos lados del Otún”. Sobre el contenido y alcances de la investigación, se hace referencia en el siguiente texto de presentación del documento: “El libro explora lo que significa usar drogas y ser mujer en contextos de vulnerabilidad económica en las ciudades de Pereira y Dosquebradas, a través de entrevistas con 55 mujeres, en su mayoría de las redes atendidas por losprogramas de reducción de daños en esas ciudades. Las políticas de drogas y la experiencia femenina con el uso de drogas, considerada como transgresora, es recibida como misoginia institucional, exacerbando así condiciones adversas de salud y condiciones generales de vida. Tomando como referencia los relatos de 54 mujeres que usan distintas drogas ilícitas, se abordan experiencias en el inicio del consumo, las condiciones estructurales de vida, los ciclos de violencia que han experimentado, la salud sexual y la agencia reproductiva, la maternidad, elpapel de reducción de daños en sus vidas y la búsqueda de tratamiento. El libro propone, por un lado, que la política actual de drogas empeora la calidad de vida de mujeres inmersas en el consumo, y propone, desde la experiencia comunitaria, unas claves para incuir enfoques de cuidado en estas políticas”. Acerca del tema hablamos con Martha Isabel Pereira Arana, coordinadora de Política de Drogas de Dejusticia y una de las investigadoras.
¿De dónde surgió la idea de realizar esta investigación?
Este libro surge básicamente de un encuentro entre dos organizaciones: nosotros como DeJusticia y una organización basada en Pereira, Corporación Teméride, ellos llevan trabajando con reducción de daños con población vulnerable, particularmente población inyectora en Pereira y Dosquebradas, desde hace muchos años. Ellos llegaron con una preocupación: qué está pasando con las mujeres y veíamos los casos de mujeres gestantes que quieren acceder a tratamiento y es muy difícil, también mujeres que están en entornos de violencia sexual y no hay una ruta de atención, muchas preocupaciones que no estaban documentadas para nada y que al no estar documentadas no había como llegar con esas autoridades y decirles: es que son tantas, están en tales y tales lugares. Este libro surge de esa preocupación, además para nosotros desde Dejusticia el interés era seguir una cosa que ya veníamos haciendo desde hace mucho rato que era documentar los impactos de la Política de Drogas específicamente en la mujeres. Esto ya lo habíamos hecho para el caso de mujeres cultivadoras en el ámbito de producción ilícitas y con mujeres encarceladas por delitos de drogas, con este encuentro con Temeride podíamos complementar esta última fase y es qué pasa cuando las mujeres se insertan en entornos de consumo.
¿Y cómo fue el abordaje?
Diseñamos un instrumento de entrevista que incluía varias dimensiones, en particular la socioeconómica, porque esto hace parte de la colección sobre desigualdad socioeconómica de derechos humanos, queríamos mapear la situación socioeconómica, el nivel educativo, la vivienda, la educación, la afiliación a sistema de salud en general. En la entrevista también había una dimensión sobre derechos sexuales y reproductivos, otra sobre derecho a la salud en general asociado al consumo, es decir, el acceso a tratamiento o a la reducción de daños. Con este instrumento y a través de la misma presencia de Teméride en los programas de reducción de daños se hicieron entrevistas a 55 mujeres, unas en la zona del Parque de la Libertad y en los puentes de la 9a en Pereira y en Guadualito, Dosquebradas.

Parte del equipo de investigadores en la presentación del libro el auditorio de la Fundación Universitaria del Área Andina.
¿Cómo se seleccionaron esas mujeres?
Los perfiles son distintos según el lugar. En el caso del Parque de la Libertad, como bien se sabe, es un punto de trabajo sexual, esas eran las dinámicas que encontrábamos ahí, mientras que en Guadualito no es tanto trabajo sexual sino que la gente que va a consumir o abastecerse. El perfil de la mayoría de mujeres son muy jóvenes, entre los 18 y los 28 años, muy pocas mujeres mayores y muy pocas menores de edad. La mayoría con muy bajos niveles de escolaridad, solo había una que era profesional, de resto ninguna tenía educación superior y muchas no tenían tampoco bachillerato, no estaban en habitabilidad de calle pero no tenían la vivienda asegurada, podían estar buscando cada día como juntar para pagar una residencia. En general obedecen a un perfil de mujeres que están resolviendo el día a día y empleadas en el sector informal que además fue muy golpeado por la pandemia.
¿A grandes líneas qué encontraron?
En primer lugar había un asunto recurrente sobre traumas por violencia sexual de familiares o parientes o personas cercanas a la familia o violencia en general y cómo esos episodios de violencia sexual nunca tuvieron un acompañamiento psicológico y se desencadenan en un consumo que se vuelve problemático. La literatura científica habla del síndrome de la experiencia de la infancia adversa y como ese síndrome hace más propicia a las personas a desarrollar un consumo problemático y las sustancias ilícitas generan algún tipo de alivio para el dolor emocional de ese trauma de haber sido violentadas desde tan pequeñas. Eso fue bastante recurrente en las entrevistas, luego esas experiencias se repetían en sus vidas adultas al estar en la calle se encontraban con la violencia de la Policía y de los clientes en el caso de las que ejercían trabajo sexual, la violencia en general de los transeúntes y de los profesional de salud en los centros de tratamiento, especialmente en los llamados de garaje o ilegales, muchos relatos de violencia ocurrían ahí, tratamientos que no están basados en la evidencia, que usaban métodos inclusive de tortura. Por eso queríamos dejar eso en el libro como un itinerario constante en la vida de estas mujeres y sin ninguna ruta de acompañamiento de ningún tipo.
¿En resumen qué se pretendía destacar como elemento central?
Por oto lado, queríamos resaltar en el título era el cuidado y como en estas redes de mucha precariedad y de mucha incertidumbre, igual se tejen algunas redes de cuidado a través de acceder a estos programas de reducción de daños, no compartir jeringas para no exponerse a contagios, usar métodos de prevención de infecciones de transmisión sexual… Ahí hay unos pequeños ejercicios de cuidado que son totalmente autogestionados que no vienen de las mismas redes comunitarias, como es Corporación Teméride, pero no con ningún apoyo institucional ni de las autoridades que deberían garantizar como la integridad de la salud de esta población.
Acerca del libro
Por parte del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad Dejusticia, las autoras de la investigación fueron Martha Isabel Pereira Arana, María Ximena Dávila Contreras, Mariana Escobar Roldán, David Filomena Velandia y por la Corporación Teméride lo hicieron María Angélica Jiménez Izquierdo y Hugo Armando Castro Cortés. El libro consta de 258 páginas y está dividido en cuatro capítulos, así:
Parte 1 El escenario y los protagonistas
Parte 2 Pobreza, entorno y trayectorias de consumo
Parte 3 Itinerancias e incertidumbres: mujeres,usos de drogasy vulnerabilidades
Parte 4 Una agenda pública para las mujeres que usan drogas
“El libro explora lo que significa usar drogas y ser mujer en contextos de vulnerabilidad económica en las ciudades de Pereira y Dosquebradas”.



