Los golpes fulminantes de Édgar Parra le dieron a Risaralda la única medalla de oro los Juegos Deportivos Nacionales realizados en Pereira en 1974. En esa ocasión, en la categoría Ligero, Parra enfrentó a cuatro contrincantes y a todos los venció por la vía del nocaut, incluido el medallista olímpico Clemente Rojas con quien disputó el título. Edgar tuvo también una brillante actuación en el Campeonato Centro Americano y del Caribe de Boxeo Aficionado en Venezuela, en donde logró medalla de bronce y no pudo disputar la de oro porque quedó muy disminuido físicamente al bajar las libras que subió por el consumo de yogur, un alimento para él desconocido hasta ese entonces. Después de más de dos décadas de residencia en Estados Unidos Édgar Parra está radicado de nuevo en Pereira, tiene 70 años -cumplidos el pasado 19 de junio- y su mayor anhelo es asistir a los Juegos Deportivos Nacionales que se cumplirán en la ciudad en el 2023. Esa es la historia de Édgar Parra, gran admirador de Antonio Cervantes “Kid Pambelé”.
¿Cuándo comenzó a boxear?
Tal vez empecé en la escuela. Yo iba a la escuela no estudiar, sino a pelear y le ganaba a todos. Estudié en las escuelas de La Capilla y en Puerto Nuevo en Dosquebradas. Luego cuando vivía en Cuba, compré mis primeros guantes con una bonos que me regalaron y otro muchacho, también boxeador, Ómar Zapata, que había ingresado a la Liga de Boxeo donde le iba muy bien y me aconsejó que fuera. Fui y me vieron Enrique Rodríguez Lagardere y Guillermo Arango, que eran los entrenadores. Y ahí empezamos, con mucha alegría cuando primero quedé campeón del barrio y después participé en unas caravanas deportivas por toda la ciudad y quedé campeón de Pereira. Empecé en la categoría Ligero y luego Walter Junior y las últimas peleas como profesional las hice en Walter.
¿Qué otros títulos logró en su carrera?
El título en la categoría ligero en los Juegos Nacionales del 74. Pero yo le digo una cosa: cuando estuvimos en los Juegos Nacionales yo no sabía que era eso y no había nadie quien nos instruyera en eso. Pero con esfuerzo y dedicación logramos sacar adelante la única medalla de oro que tuvo Risaralda en esos Juegos. Fueron cuatro peleas y cinco con la del título. Todas las gané por nocaut. La última pelea fue nada menos que con Clemente Rojas. A mí nadie me dijo que él había ido a los Juegos Olímpicos de Múnich (Alemania) y había quedado con medalla de bronce. Lo noqueé en el primer round y le gané la Medalla de Oro.
Ese mismo año usted representó a Colombia en un evento internacional…
Como a los cinco meses, en diciembre de 1974 fui por Colombia a Venezuela al Campeonato Centro Americano y del Caribe de Boxeo Aficionado. Yo cuándo iba a pensar que iba a ir allá a representar a Colombia. Y logré la medalla de Bronce. Perdí la de Oro porque en esa época aquí no había yogures y allá me dieron y me provocó mucho, entonces subí de peso. Por la noche antes de las semifinales logré rebajar una libra normalmente, pero en el pesaje oficial estaba con una libra arriba del peso. Empecé a tratar de bajarla y llegó el entrenador de la selección, Sócrates Cruz, me empavonó de talco y empecé a sudar. Y ahí sí, di el peso pero quedé muy mal, quedé muerto. Pelee con un venezolano y perdí la oportunidad de disputar la de oro o la de plata.
¿Qué siguió para usted?
Yo realicé en Colombia dos o tres peleas en el profesionalismo y me fui con Bernardo Mercado y con nuestro apoderado para Estados Unidos a pelear profesional. También con Bernardo Murillo que era de Pereira, nos establecimos en Los Ángeles y luego en Reno, Nevada.
¿Cuántas peleas realizó como profesional?
Allá tuve como siete u ocho peleas. En la última le gané también por nocaut a Nacho Jiménez en el noveno asalto, era un mexicano muy bueno, en realidad de padres mexicanos pero nacido en Los Ángeles, California. Y en otra pelea perdí en el séptimo round con Arturo Frías, que fue campeón mundial. Ahí fue donde tuve un accidente, en Reno (Nevada) y me tuve que retirar. Recibí un golpe cerca de la sien del lado izquierdo y quedé viendo mal. Me adaptaron unas gafas en Los Ángeles pero no me sirvieron.
¿A qué se dedicó después?
A trabajar. La vida mía no fue muy buena. Cuando estaba boxeando yo vivía muy bien porque ganaba bien para mandar para la casa, porque yo era el de la casa, somos nueve hermanos y mi papá ya se había muerto y yo era el más grandecito y ya trabajaba. La vida del boxeador, como principiante es muy dura porque el pago es muy reducido, pero cuando ya uno entra al ranking mundial ahí empieza a ganar bien. Con Bernardo Mercado, que era de peso pesado, yo ganaba bueno. Después del accidente me tocó muy duro y no alcanzaba para pagar las rentas en los hoteles. En ese momento pensé volver a Colombia, porque aquí en este pueblo yo vivía bueno, tenía muchos amigos, pero devolverme casi inválido y sin modo de vivir, me llené de cosas y decidí quedarme en Estados Unidos.
¿Qué trabajos les tocó?
Trabajé un tiempo en el desierto de Texas cortando madera. Fue horrible porque yo no podía aguantar el sol. Allá los que más trabajaban eran los mexicanos, pero se quedaban quince días y se devolvían. Yo me quedé tres meses. Y un día un señor me vio allá, yo estaba con un gorro y con las gafas que las tenía que meter en el agua porque se calentaban mucho, y me dijo: ¿Usted es Edgar Parra? Me abrazó y todo y me dijo que había visto varias peleas mías y me invitó a trabajar con él en Los Ángeles.
¿Cuáles eran sus funciones allí?
Él tenía una serie de almacenes de muebles. Yo estaba muy contento porque cambió mucho mi vida, él me ayudó mucho. Y mi oficio era andar con él, pero no como escolta, yo colaboraba con muchas cosas y me pagaba bien. En Los Ángeles hay unas partes donde hay muchos colombianos y algunos de ellos me invitaron a irme a Nueva York, le comenté a mi patrón y me dijo: lo que usted diga, Parrita.
¿Y qué pasó con su lesión el ojo?
En cada estado los boxeadores deben tener una licencia para pelear y yo tenía cinco de los estados donde había realizado combates. Y como me veía mal unos amigos me llevaron a una clínica de los ojos en donde me dijeron que el golpe que había recibido en el lado izquierdo había repercutido en el ojo derecho. Me hicieron la primera operación, pero yo tenía miedo de quedar ciego y no quise hacerme la segunda.
¿Pero siguió trabajando…?
En Nueva York me pasó lo mismo: estaba trabajando en construcción con unos amigos y un señor que no recuerdo en este momento, el cual tenía oficina en las Torres Gemelas y le gustaba mucho el boxeo, me conoció y ofreció trabajo en mantenimiento. Yo trabajé en la torre 1 y en ese oficio pagaban muy bien. En Estados Unidos estuve 22 años y ya hace nueve que me radiqué de nuevo en Pereira.
¿Ahora en Pereira está viviendo con su familia?
Yo me casé en Nueva York, tuve tres hijos que están viviendo allá. Pero por circunstancias de la vida, mi esposa se divorció de mí pero nos mantenemos en contacto, mis hijos me quieren mucho y ellos vienen o yo viajo allá. Y aquí hace varios años estoy viviendo con alguien en unión libre, me siento bien, mis hijos están bien, gracias a Dios y yo vivo bien.
¿Qué piensa de los Juegos Nacionales del 2023?
Mucha alegría y yo le pido a mi Diosito que me deje vivir hasta allá para estar en los Juegos.


¿Cuántas peleas realizó como profesional?

parrita.. como le decimos todos aca en pereira (cuba)el nos inicio en el box. cuando llego con su familia al barrio traia varios juegos de guantes y en las noches saliamos a pelear los de la cuadra y asi a mas de uno nos iniciamos en el box y asi no nos metiamos en los vicios de la epoca muy buen chico y a dejado muy en alto el nombre de risaralda y colombia a nivel internacional…