Contra el cáncer de mama

Una alimentación sana, evitar el consumo de alcohol y cigarrillo, hacer actividad física, abandonar el sedentarismo, pueden hacer disminuir hasta en un 50% el riesgo de padecer la enfermedad.

El cáncer de mama es, según datos suministrados por El Observatorio Mundial de Cáncer (GLOBOCAN), la quinta causa de muerte en todo el mundo, la segunda en América Latina y la primera entre las mujeres tanto en países desarrollados, como en países en vía de desarrollo, como el nuestro.
En Colombia, el Fondo Nacional de Enfermedades de Alto Costo en su documento “Situación del Cáncer en Colombia” dice que el cáncer de mama ocupa el primer puesto dentro de los tumores invasores más prevalentes en la población nacional con un total de 108.843 pacientes afectados, 17.018 casos nuevos cada año y 4.752 mujeres fallecidas por causa de la temible afección, lo que significa el 19% de todas las incidencias en la población y el 26% de las incidencias en mujeres.
En la región los efectos demoledores de la enfermedad, a pesar de los avances que se han logrado en su prevención y diagnóstico temprano, y de los logros en la generación de cultura de control periódico y especialmente de la auto-evaluación, han llegado a 123.1 casos nuevos por cada 100.000 habitantes y la mortalidad ajustada a 72.7 casos por cada 100.000 habitantes, excediendo en ambos casos los promedios nacionales.
Por fortuna, cada vez son más grandes los avances que la ciencia y la investigación han logrado en el mundo y en el país para enfrentar y tratar esta enfermedad, y también las instituciones especializadas y dotadas de toda la tecnología, los desarrollos científicos y los recursos humanos para atender los pacientes diagnosticados o pre-diagnosticados de cáncer.
Igualmente, cada vez es más generalizada la cultura de prevención de esta enfermedad, bien recurriendo a la auto-evaluación que recomiendan todos los investigadores a las mujeres para el reconocimiento temprano de anormalidades en sus senos; o bien visitando a los especialistas para la realización de chequeos periódicos que permitan detectar fenómenos irregulares como la asimetría, la secreción por el pezón e inclusive el dolor.
Una alimentación sana, evitar el consumo de alcohol y cigarrillo, hacer actividad física diaria, abandonar el sedentarismo, pueden hacer, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), disminuir hasta en un 50% el riesgo de padecer prematuramente cualquier clase de cáncer y por supuesto el de mama.
Y si a esto se le añade, hacerse una auto-exploración permanente para detectar cualquier anormalidad y recurrir oportunamente al médico en caso de encontrar cualquier señal que pueda significar la presencia del cáncer; se está haciendo un aporte importante a la lucha contra una enfermedad que amenaza al mundo con ganar todos los días nuevos afectados y, por supuesto, nuevas víctimas.

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