Ojalá, el ministro Ruiz si pueda hacer algo por lo que él mismo reconoce como uno de los principales problemas de su cartera, la situación carcelaria del país.
En las múltiples declaraciones concedidas por el nuevo ministro de justicia, el exmagistrado Wilson Ruiz Orjuela, a los medios de comunicación, el funcionario dijo, una y otra vez, que una de sus principales prioridades sería fortalecer el sistema penitenciario y disminuir el hacinamiento que hay en las cárceles, en los centros de reclusión transitoria y en las estaciones de policía de las ciudades.
Acierta el ministro Ruiz Orjuela al poner en los primeros lugares de la seguramente larga lista de sus preocupaciones como nueva cabeza de la Justicia, el problema carcelario del país, la solución de tal vez su más evidente manifestación, el hacinamiento y la degradación del ser humano y de sus más elementales derechos al interior de los diferentes centros carcelarios y de detención preventiva que hay en el país.
En lo que no parece acertar el nuevo funcionario es en no decir como va a solucionar este grave problema, ni como va a enfrentar el Gobierno una situación que no es de ahora, sino que ha sido el reclamo de muchos años, entendiendo sobre todo que, en los escasos dos años que le quedan al presidente Duque, difícilmente habrá tiempo de estructurar una estrategia que permita atender la evidente necesidad y cumplir el propósito del Ministro.
Hasta ahora, lo único que ha hecho el Gobierno, a pesar de que los dos antecesores del doctor Ruiz han coincidido en que el problema de las cárceles tiene que ser una prioridad no importa la persona que esté al frente del ministerio de justicia, es sacar a la calle o despachar para sus casas, con todas graves consecuencias de percepción de inseguridad que esto genera, a más de 20.000 condenados y detenidos por la supuesta comisión de los más horribles crímenes.
Pero todo el mundo sabe, empezando por el nuevo ministro, que esta no es la solución, que lo que se requiere es la construcción de unas edificaciones adecuadas y suficientes que permitan albergar en condiciones humanas a todas las personas que han sido condenadas por la comisión de algún delito grave, así como de aquellas que son sujetas de investigación y que, por la gravedad de los hechos que se les imputan o la peligrosidad del sujeto, deben permanecer privados de la libertas de manera transitoria.
Ojalá, pues, el ministro Ruiz pueda hacer algo por lo que él mismo reconoce es uno de los principales problemas de su cartera. Si solo dejará planteada una solución viable e inmediata para el hacinamiento de las cárceles y para la sobre población de las Uris y de las estaciones de policía, distintas a abrir sus puestas y soltar a todo el mundo para la calle, habría cumplido con su anuncio y salvado el período de esta cartera en un gobierno que en dos años lleva tres ministros de justicia y ningún aporte a la salvación de la hecatombe de la justicia en el país.
