Expedición UNISARC, U. Caldas y UTP

Buscan salvar al Mono Araña

En las profundidades del Chocó Biogeográfico, un territorio exuberante y biodiverso que se extiende por varios departamentos del país, un grupo de investigadores y expertos de Risaralda emprendió una misión para la conservación del Mono Araña Negro (Ateles fusiceps), una de las especies de primates más amenazadas del mundo.

Este esfuerzo, liderado por el profesor John Harold Castaño de la UNISARC de Santa Rosa de Cabal, se enmarca dentro del proyecto ‘Aprovechamiento sostenible de los bosques, estrategia de conservación y bioprospección considerando el manejo ancestral y cultural del corredor biológico del Alto San Juan’, que forma parte de la convocatoria Expediciones Bio del Ministerio de Ciencias.

La expedición, en la que participan UNISARC, la Universidad de Caldas y la Universidad Tecnológica de Pereira, UTP, cuenta con el respaldo de los consejos comunitarios de Pueblo Rico, Piedras Bachichí – Asocasan, y el Parque Nacional Natural Tatamá. Sin embargo, el verdadero motor de este trabajo es la integración de conocimientos científicos con las prácticas ancestrales de comunidades afrodescendientes e indígenas.

Comunidades y ciencia

En esta travesía, el equipo multidisciplinario está conformado por biólogos e investigadores, y cuenta con el valioso apoyo de expertos locales, entre ellos dos miembros de la comunidad negra del corregimiento de Santa Cecilia, pertenecientes a ASOAFA, y un guía de la comunidad Embera Katío del Resguardo Lloraudó.

Para el profesor Castaño, esta sinergia entre el conocimiento académico y el saber ancestral ha sido clave en el éxito de la expedición.

“Este proyecto ha sido muy exitoso gracias a la participación directa de las comunidades locales. No solo han compartido su conocimiento del territorio, también han aportado una visión integral de cómo conservarlo”, explicó.

Video de un jaguar en Risaralda

Uno de los logros más impactantes de esta expedición fue la instalación de cámaras trampa, que permite documentar la presencia del Mono Araña Negro en nuevas localidades, un hallazgo para evaluar sus poblaciones y diseñar estrategias de conservación.

Sin embargo, lo que más llama la atención de los investigadores es la captura del primer video de un jaguar en Risaralda. Este gran felino, símbolo de la selva latinoamericana, había sido reportado anteriormente en otras zonas del país, pero nunca antes había sido filmado en este departamento.

“Estos registros son vitales porque nos permiten conocer qué especies habitan este ecosistema y cómo interactúan entre sí. Cada imagen, cada video, nos da información clave para proteger la biodiversidad”, agregó el profesor Castaño.

Además del jaguar y el Mono Araña Negro, las cámaras trampa también registraron la presencia del paujil, otra especie de ave en riesgo de extinción que habita en las selvas del Chocó Biogeográfico.

El Mono Araña Negro en grave

El Mono Araña Negro es una de las 25 especies de primates más amenazadas del mundo, principalmente debido a la deforestación, la caza ilegal y la fragmentación de su hábitat. Su presencia en los bosques del Alto San Juan es un indicador de la salud del ecosistema, por lo que su conservación es prioritaria.

Las poblaciones identificadas durante la expedición abren una luz de esperanza, pero al mismo tiempo, dejan en evidencia el enorme reto que implica su protección. La tala indiscriminada, el avance de la frontera agrícola y la cacería siguen siendo grandes amenazas.

Conocimiento ancestral

Un aspecto fundamental de este proyecto es el reconocimiento y la valoración del conocimiento tradicional de las comunidades indígenas, afrodescendientes y mestizas que habitan esta región.

“Buscamos comprender cómo las prácticas ancestrales contribuyen a la conservación del ecosistema y qué podemos aprender de ellas para garantizar un manejo sostenible de los recursos naturales”, explicó el investigador de UNISARC.

Por ejemplo, los miembros de la comunidad Embera Katío comparten su conocimiento sobre los patrones de comportamiento del Mono Araña Negro, lo que ha permitido identificar áreas clave para su conservación. Asimismo, los consejos comunitarios han planteado estrategias de manejo del bosque que combinan tradición y sostenibilidad.

La tecnología, aliada

Más allá del trabajo de campo, el profesor Castaño hizo un llamado a la sociedad para que utilice la tecnología como una herramienta para la protección de la biodiversidad.

“Hoy, gracias a la inteligencia artificial y diversas aplicaciones, cualquier persona con un celular puede conocer y registrar la biodiversidad que lo rodea. Una simple foto puede ayudar en la identificación de especies y contribuir al redescubrimiento de nuestro territorio”, afirmó.

Este enfoque busca democratizar el acceso a la ciencia y sensibilizar a la población sobre la importancia de proteger los ecosistemas, no solo en las selvas de Pueblo Rico, sino en todo el país.

Recuadro

Salvar la biodiversidad

El trabajo realizado en esta expedición es solo el comienzo de una estrategia a largo plazo para la protección del Mono Araña Negro y otras especies en peligro.

Los hallazgos obtenidos serán clave para el diseño de nuevas políticas de conservación y la implementación de planes que garanticen el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.

Mientras tanto, el mensaje de los investigadores y comunidades es claro: proteger la biodiversidad es responsabilidad de todos. La selva nos habla, y depende de nosotros escucharla antes de que sea demasiado tarde.

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