Los 25 años del Plan Colombia

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En julio de 2000, hace 25 años, el entonces presidente Andrés Pastrana presentó al país una de las estrategias más ambiciosas y determinantes en la historia reciente de Colombia, el Plan Colombia. Concebido como una alianza bilateral con Estados Unidos, este plan nació en medio de una profunda crisis de seguridad, con la guerrilla de las Farc fortalecida militarmente, los cultivos ilícitos en expansión y la confianza nacional al borde del colapso.
El presidente Pastrana entendió que el país no podía enfrentar solo semejante desafío y logró que Washington, bajo la administración Clinton, luego de ver que la estrategia del gobierno Gaviria era pobre y la de Samper estaba señalada de tener nexos con el narcotráfico, se comprometiera con un apoyo económico, militar y logístico sin precedentes.
Mucho se ha debatido sobre el alcance y los efectos del Plan Colombia, pero lo que no admite discusión es que este marcó un punto de inflexión en la lucha contra los grupos armados ilegales. La inyección de recursos, más de 4.500 millones de dólares tan solo entre el 2000 y 2005, permitió fortalecer a las Fuerzas Armadas y policiales, mejorar sus capacidades operativas, tecnológicas e institucionales, y recuperar el control de vastas zonas del territorio que estaban en manos de las guerrillas.
Fue, en esencia, una estrategia integral de cooperación en seguridad, de apoyo en la erradicación de cultivos ilícitos, de modernización de las fuerzas de seguridad del Estado, de fortalecimiento institucional y de desarrollo social, aunque en estos últimos componentes fue en menor escala.
De no haber sido por el Plan Colombia, difícilmente el presidente Uribe hubiera podido lugo desarrollar su política de Seguridad Democrática y lograr desarticular buena parte de las estructuras criminales, abatir sus jefes guerrilleros y reducir significativamente los secuestros, las tomas de poblaciones, las pescas milagrosas y los atentados que por años aterrorizaron a los colombianos. Gracias al apoyo recibido, el Estado recuperó el monopolio de la fuerza en regiones que habían sido abandonadas por décadas.
El presidente Pastrana, a pesar de las críticas que recibió en su momento y de las dificultades del proceso de paz del Caguán, tuvo la visión y la audacia de promover una estrategia de largo plazo que sentó las bases para la posterior desmovilización de las Farc y el proceso de paz con este grupo.
Su legado, muchas veces minimizado e injustamente olvidado, merece hoy el reconocimiento nacional más cuando el país está ad portas de perder el apoyo económico de Estados Unidos para la lucha contra el narcotráfico. Sin el Plan Colombia, muy seguramente el país no habría logrado la transformación en seguridad que vivió en las dos primeras décadas del siglo XXI.
El aniversario número 25 del Plan Colombia debe servir para rendir homenaje a quienes lo idearon y lo concretaron; y, sobre todo, para recordar la importancia de no desestimar el valor del apoyo de los Estados Unidos para enfrentar a quienes siguen empeñados en imponer la violencia como medio para sus perversos fines.

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