No parece tan inequitativo

Antes, por el contrario, las cifras muestran que si no fuera por esto el país no tuviera las carreteras que hoy tiene y los servicios de que goza. Ahora, nada cuesta más que no tener un servicio.

Los datos que acaba de revelar la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar), confirman la percepción que la mayoría de los colombianos tiene sobre la eficiencia y eficacia en el manejo de los recursos destinados al mantenimiento de las vías del país; y que el Estado es un pésimo administrador de los dineros para inversión. 

Según el informe, mientras solo el 46% de las carreteras que administra el Instituto Nacional de Vías y que dependen de los recursos públicos, se encuentran en buenas condiciones, el 100% de las vías que maneja la Agencia Nacimiento de Infraestructura (ANI) bajo concesión y financiados por el sector privado, están en buen estado.

Dice también el documento, que el 33% de las vías que están a cargo del Invías están en regulares condiciones y el 21% se encuentran en malas condiciones; mientras tanto hay cero kilómetros en regulares o en malas condiciones entre las carreteras que están bajo la administración de la ANI y con la figura de concesión privada.

Por supuesto que lo ideal es que el Estado a través de Invías o del modelo que se quiera, atienda las necesidades de la red vial del país, incluyendo su seguridad y modernización; pero desafortunadamente la experiencia, ratificada en las cifras de Colfecar, demuestra que el sector público es incapaz de hacerlo con siquiera mediana eficiencia y alguna transparencia.

Basta mirar el entorno local y regional para confirmar que cualquier obra que se requiera y que vaya a emprender el gobierno, se demora solo en su concreción para poder arrancar los trabajos, lo mismo que se demoraría un concesionario cualquiera para terminarla completamente y ponerla en servicio. Esto obviamente con la consecuencia del incremento de sus costos entre uno y otro sistema. 

Se dirá que la diferencia es que la una la asume el Estado y la otra la pagan los colombianos por el sistema de peajes y que los costos de éstos en las vías concesionadas es mucho más alto que el de las casetas que administra el Instituto de Vías. Sin embargo, cuando se miran los datos del estudio, esta idea pierde todo su valor.

Según el documento, el Invías tiene instalados 32 peajes en los 2.134 kilómetros que se financian por este sistema, lo que significa una caseta cada 66.7 kilómetros; y en los 7.856 kilómetros que maneja la ANI hay 121 peajes, es decir en promedio uno cada 65 kilómetros, un recorrido prácticamente igual en distancia al de la red de vías que maneja el Estado.

No parece, pues, independiente del término de las concesiones y del valor de los peajes, ser tan inequitativo y torticero el modelo de construcción y modernización del sistema vial con recursos del sector privado. Antes, por el contrario, las cifras muestran que si no fuera por esto el país no tuviera las carreteras que hoy tiene y los servicios de que goza. Ahora, nada cuesta más que no tener un servicio.

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