Pereira y el sector de Cerritos no se merecen el remedo de intersección que construyó Invías con la plata de los peajes de Cerritos y que acaba de inaugurar el Ministra del Transporte.
El viernes de la semana pasado y después de casi seis años de haberse firmado el convenio interinstitucional entre los departamentos de Risaralda y Valle con el Instituto Nacional de Vías y la Financiera de Desarrollo Territorial (Findeter), denominado “Vías del Samán”, para el manejo de los recaudos del Peaje de Cerritos, el Gobierno Nacional inauguró la Intersección Galicia.
A pesar de que el Convenio “Vías del Samán” incluía en Risaralda no solo la construcción de la Intersección Galicia, sino la doble calzada La Romelia – El Pollo, la doble calzada Cerritos – La Virginia, dos intersecciones más en Belmonte y en el ingreso al hospital de cuarto nivel, y cuatro puentes peatonales en los puntos más críticos de la vía a Cerritos, hoy, seis años después, solo se ha construido el intercambiador de Galicia, el resto se quedó en fallidas promesas del Gobierno Nacional.
Pero lo más afrentoso de esto es que la única obra construida, además de que se demoró el doble del tiempo presupuestado de construcción, con todos los perjuicios ocasionados no solamente a todos los habitantes de la zona de Cerritos sino a quienes circulan permanentemente por esa vía, no es ni parecida a la originalmente presentada a las autoridades, a los dirigentes, a veeduría del proyecto y a los medios de comunicación.
En palabras de los expertos, lo que el Invías hizo allí es la peor injuria a las ingeniería de vías y al tratamientos de congestiones viales como el que tiene Galicia. De un lado, la glorieta norte no cumple con las especificaciones para un tráfico como el que tiene ese punto y la sur, simplemente desapareció del proyecto inicial y fue reemplazada por un obra estrecha, forzada, que no reparte el tráfico y que nada tiene que envidiarle a la famosa glorieta de Corales que construyó el exalcalde Juan Pablo Gallo.
Es probable que lo actual comparado con el trancón que había hasta hace un par de meses, sea bueno, pero de ahí a que la obra sea una verdadera solución con el tiempo al crecimiento de Cerritos, a la demanda del sector, a lo que merece una de las zonas de más alto desarrollo y valorización del país y sobre todo a lo que había anunciado, promocionado y prometido el Gobierno, hay mucha distancia.
Desafortunadamente, Invías gozó de toda la complacencia, cuando no del patrocinio, de la Administración Departamental, de los gremios y dirigentes de la ciudad y de la Veeduría Cívica del proyecto, quienes mientras algunas pocas voces denunciaban a gritos lo que estaba pasando con el convenio “Vías del Samán”, aquellos aplaudían cada justificación que se daba bien a la demora de la construcción o a sus especificaciones.
Duele que la dirigencia local haya sido tan ingenua y la Nacional tan falsa y mentirosa. Pereira y el sector de Cerritos no se merecen el remedo de intercambiador que construyó Invías con la plata de los peajes de Cerritos y que acaba de inaugurar el Ministra del Transporte, entre otras cosas sin terminar las obras como lo muestra la foto de primera página del lunes de este periódico y con la ausencia de las autoridades y la dirigencia regional.
