Cada día las autoridades del departamento conocen de tres casos de violencia interpersonal. Esa es la conclusión del informe realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal sobre los hechos ocurridos en Risaralda en los cuales hubo fuerza física con el ánimo de causar lesiones, pero sin la intensión de producir la muerte.
Según el documento, entre el primero de enero y el 30 de abril pasado, se registraron en el Departamento, 384 casos de esta naturaleza, de los cuales 275 fueron en riñas, 25 producto de un hurto o de un atraco callejero y el resto en situaciones de orden público, o como consecuencia del conflicto armado.
Ahora, Risaralda es el departamento, de los tres que conforman el Eje Cafetero, con menor número de casos de violencia interpersonal. El primer lugar lo ocupa Caldas con 521 hechos y el segundo el vecino departamento del Quindío en donde se presentaron en los primeros cuatro meses de este año, 403 casos de esta naturaleza.
Pero esto no quiere decir un buen resultado para el Departamento. Máxime cuando los datos que ha entregado Medicina Legal no corresponden en un todo a la realidad. Muy buena parte, podría decirse que en la mayoría de las veces, los hechos de violencia interpersonal, especialmente las riñas, que ocurren en el Departamento no llegan a conocimiento de las autoridades y por tanto no cuentan en las estadísticas divulgadas por esta entidad.
Las circunstancias en que ocurren los hechos, las condiciones tanto de los victimarios como de las víctimas y muchas veces los nulos resultados de las denuncias, hacen que los ofendidos prefieran no ir ante las autoridades a ponerlas en conocimiento de los hechos, y no poner el denuncio respectivo.
En otros casos, especialmente en aquellos en que hay algún delito de por medio o que lo que motivó estos hechos son conductas delictivas, las victimas prefieren responder con otro hecho de violencia, que ir a las autoridades para que sean estas la que apliquen la ley e impongan las sanciones correspondientes.
Cualquier hecho de violencia o de fuerza cometido contra otra persona, no solo tiene que ser condenable, sino erradicado de nuestra sociedad. Los conflictos interpersonales no se pueden solucionar a los golpes y mucho menos con hechos de más fuerza o de grave violencia.
Que bueno, pues, que Risaralda sea estadísticamente el Departamento con menor violencia interpersonal de la región; pero mejor sería que aquí no existiera este mal de la sociedad y que los eventuales casos que se presentaran fueran todos conocidos pora las autoridades, de tal manera que los datos que entrega Medicina Legal, correspondieran a la realidad.
