¿Qué tanto se extenderá?

Es cierto que una cosa son,  desde el punto de vista de cómo votan los ciudadanos, las elecciones para el Congreso, para las alcaldías, para la gobernación, o para las corporaciones municipales y departamentales, y otra bien distinta las votaciones para presidente de la República.

En las primeras funciona la maquinaria oficial y tiene importante incidencia el apoyo de los partidos políticos, así como la de los dirigentes con representación popular; en cambio en la segunda los ciudadanos votan más libremente, distantes de las directrices de los movimientos y agrupaciones a los cuales pertenecen, y más bien impulsados por alguna propuesta, o una promesa de alguno de los candidatos.

Esta es la explicación para que en una ciudad y un departamento en donde regularmente los partidos tradicionales han tenido las mayorías electorales, sus gobernantes pertenecen a ellos y los aspirantes que tienen su respaldo logran ser elegidos; los candidatos que sacaron las votaciones más altas en las elecciones del domingo, no hacen parte de ninguna de las agrupaciones políticas de siempre.

Y esto explica también que mientras el candidato que tenía el respaldo de todos los partidos  tradicionales, incluido el MIRA, de toda la estructura del Gobierno y de todos los dirigentes  políticos, apenas obtuvo la tercera votación; los dos aspirantes sin ningún partido que los avalara, no solamente sacaron las dos votaciones más altas, sino que arrasaron en el Departamento.

De los catorce municipios de Risaralda, en seis, incluyendo los tres que conforman el área metropolitana, ganó Gustavo Petro; en siete las palmas se las llevó el candidato Rodolfo Hernández; y Federico Gutíerrez, el favorito para ganar en Risaralda, apenas ganó en el municipio de Marsella.

Pero la pregunta es, ¿a pesar entonces de que las elecciones son distintas, qué tanto se va a extender a las próximas elecciones regionales, esta independencia con que se votó en las presidenciales? Ya en las elecciones para Congreso los risaraldenses mostraron esa libertad para votar y dejando a un lado los candidatos de los partidos políticos eligieron a dos figuras nuevas y que nada tiene que ver con la política tradicional.

Si esta tedencia logra permear las elecciones regionales y si este giro hacia candidatos que nada los une con los políticos de siempre, continua, los partidos tradicionales se van a ver en serias dificultades para mantener sus espacios y para elegir a los candidatos que escojan y pongan a consideración del electorado en los comisiones del año entrante.

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