Solamente con la comprensión y el sacrificio de todos se podrá sortear el complejo instante y mantener a flote la economía, la generación de empleo y la confianza en las instituciones.
El pasado miércoles se instaló la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales Y Laborales con la que se le dio inició oficial a las reuniones entre gobierno, trabajadores y empresarios para conversar y tratar de concertar sus intereses en torno al que deberá ser el nuevo Salario Mínimo Legal que devenguen, a partir del próximo primero de enero, cerca de tres millones de colombianos.
Este ejercicio no ha sido fácil y, por supuesto, no lo será este año en medio de una inflación que aún es muy alta, unas altas tasas de interés que no ceden y un crecimiento económico preocupante. Las posiciones encontradas, fruto de sus naturales aspiraciones y de la coyuntura económica, han hecho que en general en los últimos años la esperanza de lograr una concertación, se haya diluido y terminado siendo una decisión unilateral del gobierno.
Esta vez, aunque el ejecutivo no ha manifestado nada y solo la Ministra de Trabajo ha dicho que se debe tener muy en cuenta la pérdida del poder adquisitivo de los colombianos y la necesidad de reactivar el consumo, ya las centrales obreras y los empresarios han establecido sus diferencias. Mientras las primeras han dicho que el aumento del salario mínimo legal debe ser cercano a dos dígitos, los segundos manifiestan que un incremento alto puede profundizar la crisis económica y poner en riesgo el empleo de muchos colombianos.
Buscar un punto que concilie las aspiraciones de los trabajadores que esperan un alza alta en su salario, con las posibilidades de las empresas que han sufrido los rigores de la crisis, de las altas tasas de interés y de los incrementos en los precios de las materias primas, y que hacen esfuerzos por mantener los empleos; será la responsabilidad del gobierno.
El país está en un momento que exige comprensión por parte de todos los colombianos, llámense trabajadores, empleadores, o gobierno. Solamente con el respaldo de todos se podrá sortear el complejo instante y mantener a flote la economía, la generación de empleo y la confianza en las instituciones.
Por eso, lo que hoy se pide es comprensión a las organizaciones sindicales, sacrificio a los dirigentes empresariales y sensatez y justicia al gobierno, pasara que entre todos se logre ese justo punto que satisfaga las aspiraciones de los trabajadores, pero teniendo en cuenta las posibilidades de los empresarios, obviamente sin poner en riesgo las proyecciones del Banco de la República.
